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(Notimex) – Raúl Alejandro Segura Hernández tiene 11 años, le gustan las matemáticas y la química. Recientemente diseñó una molécula antioxidante para atrapar radicales libres; más que considerarse un menor de edad superdotado, se ve como un niño que sigue su pasión por la ciencia

Raúl Alejandro cursa el sexto año de primaria y asiste a los programas de acompañamiento que ofrece el Programa Adopte Un Talento (PAUTA), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que se constituyó recientemente como asociación civil. Se trata de un espacio en el que los niños pueden compartir su interés por la ciencia y desarrollar habilidades que les permitan potencializar su vocación científica.

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El contexto familiar de Alejandro y el apoyo específico de su madre, Angélica Minerva Hernández, ha sido importante para que sea un niño “con aptitudes sobresalientes” y desarrolle sus habilidades científicas, el resultado de esto, por ejemplo, fue el diseño de una molécula antioxidante.

El menor de edad puede hablar con gran manejo del tema sobre la importancia de los antioxidantes en moléculas, a fin de evitar el efecto negativo que tienen los radicales libres al producir enfermedades como Parkinson y cáncer.

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En entrevista con Notimex, Raúl Alejandro habló con pasión del tenis y hockey como deportes que practica, pero también lo hace sobre lo que planea será su próxima investigación: un robot para el cuidado de personas mayores de edad.

Para el menor sus proyectos nacieron en busca de ayudar a la sociedad, a través de las actividades que él encuentra ‘fascinantes’.

Agregó que uno de sus anhelos es que niños y jóvenes “sean curiosos, ya que es agradable descubrir algo nuevo cada día, cada semana; ser curioso te ayuda a encontrar soluciones a los problemas”.

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Para su madre, Angélica Minerva Hernández, lo que destaca en su hijo es que se dedica a la ciencia y a las matemáticas como pasatiempo, quien puede desarrollar y canalizar sus habilidades  con su asistencia a los talleres de PAUTA, donde comparte sus inquietudes con otros niños.

Uno de los responsables del seguimiento pedagógico de PAUTA y que supervisa de cerca el desarrollo de Raúl Alejandro, es Alejandro Mijangos Rivera, ingeniero físico de formación, quien destacó que su participación responde a su interés por involucrar a un mayor número de niños a la ciencia.

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Son actividades que nos permiten encaminar a los menores de edad a las carreras que desean, explicó el especialista del Tecnológico de Monterrey.

El también pedagogo añadió que PAUTA requiere de apoyo para seguir desarrollando programas que permitan a los niños canalizar y desarrollar su interés por la ciencia.

Los integrantes de PAUTA destacan que los niños “con aptitudes sobresalientes” no deben considerarse como niños superdotados, ya que el solo término de “genio” o “superiores” genera estigmas sociales y en ellos mismos puede generar expectativas poco viables.

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