El Comité Olímpico Internacional (COI) tendrá un mes para analizar el desarrollo de la pandemia de coronavirus (COVID-19) y juzgar el cambio de fechas para Tokio 2020. “Aplazar los Juegos Olímpicos no es como reprogramar un partido de futbol al sábado siguiente”, dijo Thomas Bach, presidente del COI, aludiendo al desafío al que se enfrentan los organizadores.

Estos son algunos ejemplos para dar una idea de la amplitud del rompecabezas.

El calendario de las competencias

Añadir los Juegos a una agenda deportiva de 2021 ya bien cargada sería una pesadilla logística, ya que el próximo verano se anuncia muy cargado: están programados los Mundiales de atletismo y de natación, además de la Eurocopa de futbol, que ya ha sido aplazada a 2021.

La leyenda estadounidense de atletismo, Carl Lewis, sugirió organizar los Juegos de verano en 2022, el año de los Juegos de invierno en Beijing, para crear un “año de celebración olímpica”.

La gestión de las sedes

Para los Juegos de Tokio están previstas 43 instalaciones-sede, algunas construidas para la ocasión, a veces de forma temporal, otras acondicionadas. Pero todas tendrían problemas en caso de aplazamiento.

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Según el COI, “varios sitios indispensables para los Juegos podrían no podrían estar disponibles en otras fechas posteriores”.

Es el caso del nuevo Estadio Olímpico de Tokio, de una capacidad de 68,000 plazas, que debe albergar conciertos y otras competencias deportivas tras los Juegos. Eventos que haría falta reprogramar también en caso de aplazamiento.

La Villa Olímpica

Compuesta por 21 torres de 14 a 18 pisos, la Villa Olímpica fue construida en un terreno de gran valor inmobiliario, con vistas a la bahía de Tokio y su célebre Rainbow Bridge. Al término de la competición, la Villa Olímpica debe ser reconvertida en miles de apartamentos de alta gama, que serán vendidos o alquilados.

Según los promotores del sitio, 4,145 apartamentos deben ser vendidos. En un primer lote de 940 de ellos puestos en venta desde 2019, la mayor parte ya han sido comprados, según la prensa local. Un aplazamiento conllevaría también un retraso en el acondicionamiento del lugar y de amplias dudas sobre los contratos de propiedad ya firmados.

Los lugares de alojamiento

“La cuestión de millones de noches ya reservadas en los hoteles es muy difícil de administrar”, señaló el COI. Las habitaciones de hotel en Tokio están en su mayoría reservadas desde hace varios meses, obligando a muchos visitantes a pagar importantes montos con antelación, unas sumas que corren el riesgo ahora de ser perdidas.

Para la industria hotelera, el escenario de un aplazamiento representa una duda suplementaria, en un contexto turístico ya catastrófico por la pandemia.

¿Puntos positivos?

Paradójicamente, un aplazamiento a finales del año 2020 podría resolver uno de los grandes puntos negros que pesaban sobre los Juegos de Tokio antes del coronavirus: el calor sofocante del verano japonés.

Por otro lado, celebrar los Juegos en el otoño nipón puede hacer que el evento se encuentre en plena sesión de tifones, una situación vivida en el Mundial de rugby en 2019 en Japón.

Un aplazamiento podría permitir a las diferentes federaciones disponer del tiempo necesario para organizar las competiciones de clasificación, en condiciones satisfactorias para los deportistas, respondiendo de esta forma a las demandas de los atletas.

Con información de EFE.

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