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Los tardígrados -también conocidos como ‘osos de agua’- son una especie de invertebrado que ha sobrevivido a las extinciones masivas del planeta. Es tan resistente que puede ‘resucitar’ tras pasar congelado más de 30 años, vivir 120 años, soportar temperaturas de entre -200 y 150 grados centígrados y pasar 10 años sin agua.

En este 2020, su increíble adaptación -para un ser de tan solo 0.5 milímetros- ya tiene un enemigo. Científicos de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, hicieron pruebas con tardígrados para conocer en esta especie los efectos del calentamiento global y descubrieron que su vulnerabilidad está en la exposición a altas temperaturas en periodos de 24 horas.

De acuerdo con su informe, publicado en Nature, los tardígrados activos fueron más afectados que los desecados, es decir, aquellos que han estado en ‘hibernación’ para sobrevivir a condiciones ambientales poco favorables.

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Con las pruebas que realizaron, los científicos daneses notaron una mortalidad de 50% para tardígrados activos no aclimatados al colocarlos a una temperatura de 37.1 grados centígrados, mientras que las muestras desecadas toleran temperaturas más altas, su mortalidad fue de 50% a 82.7 grados centígrados.

“Nuestros resultados muestran que los tardígrados metabólicamente activos son vulnerables a las altas temperaturas, sin embargo, la aclimatación podría proporcionar un aumento de la tolerancia. Las muestras desecadas muestran una resistencia mucho mayor; sin embargo, el tiempo de exposición es un factor limitante que otorga a los tardígrados una ventana restringida de tolerancia a altas temperaturas”, de acuerdo con el estudio.  

Con este descubrimiento se concluye que ciertos tardígrados –en general conocidos por su capacidad de tolerar condiciones extremas-, tienen una vulnerabilidad cuando no están aclimatados para temperaturas altas.

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