María López Girón es partera y vive en Tenejapa, Chiapas. Hasta hace poco, no le resultaba fácil atender a sus pacientes, ya que no contaba con recursos económicos para ofrecer un espacio con los requisitos mínimos de salubridad requeridos. Su caso no es único. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, todos los días, mueren unas 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto; también apunta que la mayor parte de esos casos ocurre en zonas rurales y en las comunidades más pobres.

Como no contaba con un consultorio o espacio idóneo, María tenía que recibir a las futuras mamás en su casa. Cuenta que en muchas ocasiones las mujeres llegaban en la madrugada para que las revisara. Entonces, tenía que despertar a su familia para atender las emergencias. “No tenía dónde pasarlas; a pesar de eso, las invitaba a que entraran. Despertaba a mi hija, quien me acompañaba para dormir; les decía a mis hijos ‘levántense ya, porque nos vienen a visitar’”, comparte.

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La situación de María cambió gracias a un proyecto llamado “Construcción de casas para las parteras indígenas de los Altos de Chiapas”, que tiene como finalidad habilitar espacios óptimos para que las parteras atiendan a sus pacientes y, con ello, disminuir el índice de mortalidad materno-infantil. Este programa también permite contar con un modelo de recaudación de fondos para hacer sostenible el proyecto y tener un mayor alcance e impacto en las comunidades.

Esta iniciativa busca beneficiar a las mujeres de las comunidades de Shishintonil, Ococh, Cruzchén y Navil, inmersas en la Sierra Madre de Chiapas. Se gestó gracias a Experiencia i, un programa de aprendizaje del Tecnológico de Monterrey. Los alumnos, de la mano de instituciones de la sociedad civil –a las que conocen como socios formadores–, ofrecen sus conocimientos y habilidades al servicio de los demás, con la finalidad de impulsar una conciencia que fortalezca su sentido humano, a través de retos que contribuyan a la sociedad.

Retos incluyentes

Los estudiantes del Tec de Monterrey escogen si quieren participar durante un semestre o todo el verano en la Experiencia i. Reciben cursos enfocados en resolver alguna problemática de la zona de Los Altos de Chiapas. “Empezamos esa implementación como un modelo de aprendizaje basado en retos, donde lo que buscábamos era que alumnos de diferentes carreras y campus pudieran venir a Chiapas a conocer el contexto, problemas y necesidades del estado”, señala José Manuel Islas Pacheco, director de Experiencia i en Chiapas.

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Para llevar a cabo un reto es necesario que los alumnos conozcan y analicen las dificultades que acontecen en las comunidades, entablen un diálogo con éstas y, en conjunto, propongan soluciones.

“No surge sólo en la cabeza de los alumnos o los profesores; tiene que ser una solución donde participe la comunidad, porque, al final de cuentas, quienes van a continuar trabajando en su vida diaria son los miembros de la comunidad”, explica Martha Velázquez, directora de servicios de apoyo en el Tecnológico de Monterrey, Campus Chiapas.

En el proyecto de las parteras, por ejemplo, a través de visitas a la comunidad, entrevistas y pláticas con las afectadas y el socio-formador, los estudiantes conocieron el contexto y propusieron la construcción de casas equipadas para llevar a cabo los procesos de parto de las pacientes. El doctor Manuel Villalobos García, director del Campus Chiapas.

“Lamentablemente, en México, la población indígena está muy marginada; tiene menos oportunidades de desarrollo, menos capacitación y es la menos favorecida de las clases sociales”

Apunta el doctor Manuel Villalobos García, director del Campus Chiapas.

Cuando se hizo la convocatoria para que alumnos y profesores formaran parte de la Experiencia i en Chiapas, el interés y la demanda fue tal que impulsó la creación del Centro Internacional para la Innovación Social (CIIS), en San Cristóbal de las Casas, que busca potencializar el sentido humano en los estudiantes, para fortalecer su vocación en la innovación social en beneficio de la comunidad.

“La Experiencia i tuvo éxito en el sentido de la acogida que le dieron con mucho entusiasmo nuestros estudiantes y profesores. Ahí empezó el desarrollo de todo este proyecto que se concretó en octubre del año pasado con la inauguración del CIIS”, cuenta a Tec Review el doctor Villalobos García. La oferta educativa se implementó a través del Verano i de 2016; en ese año, participaron 111 alumnos de diferentes campus del Tecnológico de Monterrey. La cifra se triplicó en 2018.

Ayudar a los marginados

De acuerdo con datos del Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de  2018, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2016, Chiapas era la entidad con más población en situación de pobreza (77.1 %) y pobreza extrema (28.1 %). Ante este escenario, el CIIS ayudará a resolver las problemáticas y retos que enfrentan las comunidades marginadas, ya que se encuentra en un “terreno fértil” para la creatividad de los jóvenes del Tecnológico de Monterrey y la innovación social, asegura el director de Campus Chiapas.

En el CIIS pretenden cumplir esta misión con cinco ejes principales: formación académica, educación continua, emprendimiento, internacionalización e investigación. Entre los servicios que ofertará se encuentran cursos académicos en verano, cursos para estudiantes extranjeros, así como un semestre dedicado a la innovación social. En el área de emprendimiento, se orientará al desarrollo de productos y servicios. También contará con una incubadora de emprendedores sociales, un servicio que se tiene contemplado a partir de agosto de 2019.

Otro de los proyectos que nacieron a partir de Experiencia i es Grupo Artesanas Snaul Kóonton, que pretende empoderar artesanas a través de capacitaciones, talleres, dinámicas de grupo, participación en eventos y, con ello, lograr un grupo autónomo que gestione las estrategias necesarias para crear alianzas mediante el comercio justo, crecer en el aspecto personal y de su oficio.

“Hasta ahora han logrado consolidarse un poco más como equipo y han adquirido habilidades con respecto a conocimientos básicos de corte y confección, contabilidad, trabajo en equipo, ventas y participación en expos y ferias”, comparte Adriana Baizabal, coordinadora del proyecto, quien asegura que los alumnos del Tec de Monterrey pueden aportar soluciones creativas para resolver los grandes problemas o retos que tienen esas comunidades. “Ése es el objetivo del CIIS”, asegura el director del campus.

En relación con la internacionalización e investigación, se planean concursos académicos, estancias doctorales y posdoctorales, así como un seminario permanente sobre procesos y prácticas en innovación social. Las líneas de investigación en las que se centrará el CIIS son desarrollo sustentable, economía social, innovación y emprendimiento.

Lazos internacionales

A través de Experiencia i, a diciembre de 2018, cerca de 750 estudiantes habían participado en el desarrollo de proyectos en beneficio de Chiapas. Son originarios del Tecnológico de Monterrey y de universidades extranjeras, como la Pontificia de Comillas, la EADA Business School, la Universidad de Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra de España, la Universidad de Columbia Británica de Canadá y la Universidad de Génova de Italia.

Entre las metas y objetivos del CIIS del Tec de Monterrey se encuentra hacer alianzas con universidades extranjeras. Este marzo, por lo pronto, se espera la visita de instituciones internacionales al CIIS en el marco del congreso Experience Abroad 2019, que se celebrará en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.

“Ha sido sorprendente la gran aceptación por parte de investigadores de diferentes partes del mundo. Nos han llegado solicitudes de Asia y Europa, del mismo Tecnológico de Monterrey, de profesores que quieren venir a colaborar; quieren aportar su expertise, conocimiento y relaciones para fortalecer y enriquecer el ecosistema”, expone Villalobos García, director del Campus Chiapas.

Actualmente, un consejo académico “pule” y “afina” la parte normativa, política y los cinco ejes por los cuales se regirá el CIIS y, con ello, ver los primeros resultados del centro nacional. “En el verano de 2019 queremos generar el primer congreso de innovación social del Tecnológico de Monterrey en San Cristóbal de las Casas, Chiapas”, comparte el doctor Villalobos García.

El CIIS busca impactar en la vida de las personas menos favorecidas de Chiapas, un modelo que puede ser replicable en más comunidades, estados o países en el mundo, subraya convencido Villalobos García. “Ya tenemos una casa y estoy muy alegre por eso, como también las mujeres que necesitan venir a verme para ayudarles en el parto. Me preguntan si se puede hacer la labor del parto en la casa y les digo que sí”, cuenta María, una de las aproximadamente 60 parteras involucradas en el proyecto respaldado por los estudiantes del Tecnológico de Monterrey.

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