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Por Liliana Corona

Apenas comenzaba el tercer día de 2020 y mientras el mundo descansaba de la celebración de fin de año, una noticia interrumpió la tranquilidad internacional pues Estados Unidos lanzó un ataque con drones en el aeropuerto de Bagdad, Irak, contra un objetivo muy específico: el general Qasem Soleimani, jefe de las fuerzas de élite de Irán conocidas como Fuerza Quds. 

El general iraní, considerado el segundo hombre más importante de Irán luego del presidente Hasan Rohani, murió en el ataque que ordenó el presidente estadounidense Donald Trump, quien este miércoles dio un mensaje desde la Casa Blanca para señalar que la muerte de este “terrorista despiadado” fue una decisión para evitar la amenaza contra las vidas de estadounidenses.

Para Iliana Rodríguez Santibáñez, profesora investigadora experta en derecho internacional público del Tec de Monterrey, este conflicto es una guerra preventiva para evitar un conflicto de mayor impacto.

“La guerra preventiva lo que quiere es impedir una situación de mucho mayor riesgo para la seguridad de los Estados Unidos. La muerte de Soleimani fue en Irak, pero en ese país, Estados Unidos tiene más de 15 bases (militares)”, explica la especialista.

El martes, Trump presumió un nuevo ataque contra bases militares en Irak a través de su cuenta de Twitter. El mandatario confía en el poder de su ejército y los internacionalistas le dan la razón. “Irán, Irak y Afganistán tienen pocos aliados, en algunos temas son socios de Rusia y China pero nadie da la cara por ellos”, dice Rodríguez Santibáñez.

Por su parte, especialistas del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), realizaron una conferencia de prensa el miércoles para hablar de las implicaciones del conflicto. “El presidente Trump aplicó la doctrina Bush de acción preventiva: golpeo a mi enemigo antes de que mi enemigo me golpee”, asegura Raúl Benítez Manaut, investigador del CISAN.

Los expertos coinciden en que el conflicto no escalará pero sí subirá la vigilancia de Estados Unidos, porque si bien no esperan una guerra con enfrentamientos nucleares, sí pueden presentarse actos terroristas aislados. “Aunque no tenemos acceso a información clasificada, Estados Unidos dice que impidió una guerra actuando de manera preventiva frente a algo más catastrófico que planeaba Soleimani. Ser una frontera porosa con Estados Unidos implica que la seguridad en las fronteras territoriales, marítimas y aéreas se va a exacerbar, también las revisiones y las solicitudes de visados porque por nuestro territorio pueden ingresar personas, armas y objetos”, señala Rodríguez. 

La carrera por las elecciones

Que Trump mencionara la fuerza de su ejército en un tuit es un mensaje de política interna, señala Benítez, ya que se dice listo para defender su economía de las amenazas externas y, de cara a las elecciones, puede enfocar su discurso a problemas globales y dejar de lado a Latinoamérica, el muro con México y la migración, aunque no es seguro, dice el especialista.

Para demostrar su poder, Estados Unidos realizó un ataque ‘quirúrgico’ sin víctimas civiles, y como una guerra preventiva, “es un mensaje al gobierno de Irán muy contundente: tiene que parar su programa nuclear y así tiene las puertas abiertas para que le quiten los embargos y se pueda integrar plenamente a la comunidad internacional”, explica Benítez Manaut.

Para aclarar las dudas respecto a que el conflicto pueda escalar, Juan Carlos Barrón, académico del CISAN, agrega que “no estamos ante una tercera guerra mundial, al menos ante esta coyuntura, y esperamos que el conflicto regional pueda bajar de tono, lo sabremos con la próxima respuesta de Irán”.

Al respecto, Iliana Rodríguez Santibáñez dice que Irán no tiene la capacidad tecnológica ni de reacción en armas nucleares que tenga alcance hasta el continente americano. “No va a haber una conflagración mundial”, señala.

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