Por: Eréndira Reyes

La tecnología nos ha traído desde aplicaciones de redes sociales que nos unen con el mundo, hasta aplicaciones que pueden cambiar la vida de las personas y mejorar su salud. 

En el caso de Ottobock, una marca de origen alemán especializada en prótesis y ortesis, la apuesta que trae a México es brindar un par de productos que no sólo ayudan a que las personas puedan volver a caminar, sino también a realizar otras actividades, como andar en bici. 

“C-Brase es un equipamiento para personas que hayan tenido una lesión muscular o nerviosa en la pierna, hasta hoy las ortesis del mercado tenían un bloqueo en la rodilla que resultaba en prótesis inmóviles. En este caso tenemos un sistema hidráulico que funciona como el músculo del muslo, o sea para que el usuario pueda caminar, tenga resistencia, pero también pueda flexionar la rodilla y además liberar fuerza para poder caminar y hacer otras actividades. La articulación tiene sensores que miden los ángulos y la aceleración del músculo, que son controlados a través de una aplicación donde los usuarios pueden ver sus progresos y records” precisó a Expansión, Thomas Pfleghar, director técnico de Ottobock para América Latina. 

Además, a diferencia de otros productos el equipo es capaz de configurarse de acuerdo a la actividad de los usuarios, por lo que se le puede indicar que andarás en bicicleta para que éste se acople a la necesidad motriz que va a requerir el usuario. 

“Podemos ver el uso de la ortesis durante un cierto periodo y podemos saber si cambia la velocidad a la que va el usuario, cuántas veces bajó escaleras o pendientes, cuánto tiempo estuvo sentado. Sin embargo el equipo es de un solo tipo, por lo que dependiendo de cada usuario se puede ajustar la ortesis para cada actividad que va a realizar” apuntó Pflegar. 

El C-Brace permite que el usuario tenga un balanceo y un control perfecto de su caminado gracias a un sistema de motores hidráulicos y sensores que controlan los movimientos del cuerpo al caminar, y que pueden ajustarse con una aplicación inteligente que el paciente debe descargar en su celular, acciones basadas en el sistema SSCO (stand and swing phase control orthosis). La app funciona en el ecosistema iOS y Android y es un producto que ya han probado algunos usuarios mexicanos. 

“La C-Brace está hecha con fibra de carbono para que sea ligero y así el paciente realice el menor esfuerzo físico al utilizarlo. La articulación tiene un sistema hidráulico en sustitución del muslo para lograr un mayor soporte. Todo esto es controlado por un microprocesador que se hace cargo de controlar actividades como el ángulo de la rodilla o la aceleración de la marcha”, explica Pfleghar. “Y lo mejor es que se puede usar como un celular: se carga durante la noche y se utiliza durante el día”.

Rubén X, un usuario que se dedica a la docencia pero también a hacer senderismo, indica que dentro de su experiencia ha encontrado dos ventajas en el equipo, la primera es que se cansa menos y la segunda es que puede hacer senderismo en otro tipo de entornos a los que estaba acostumbrado. 

“A mi me gusta el senderismo, algo que no puedes hacer con las otras ortesis  es caminar por pisos irregulares, esto gracias a que me da flexibilidad y seguridad”. Además Rubén precisa que una de las principales ventajas que encuentra es la flexibilidad, pues antes incluso no podía subirse de forma cómoda a un automóvil. 

Human to human  

Por su parte, la directora de marketing de Ottobock en América Latina, Mónica Guadalajara, indicó que más allá de querer vender productos caros lo que la empresa busca en México es dar calidad de vida a los usuarios. 

“Sabemos que es un mercado retador porque el sistema de salud es distinto a lo que pasa en otros países, pero esto hace que justo el mercado se reconfigure más a una venta por generar calidad de vida por encima de ventas más costosas, pues finalmente el producto está hecho a la medida” apunta Guadalajara. 

Sobre el costo aproximado que podría tener el C-Brice, la vocera indicó que varía de producto a producto porque éstos están personalizados y que aunque podría verse como una inversión costosa, muchos de los usuarios ven un cambio en su vida que vale la pena. 

“Podría estar cerca del millón de pesos y a diferencia de lo que pasa en otros países, donde el subsidio muchas veces viene de aseguradoras o del sistema de salud, el esfuerzo que se hace en el país muchas veces es particular, por ello es que nuestra idea es hacer cada vez más accesible este tipo de productos” indicó Guadalajara. 

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