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Un gato está encerrado en una caja opaca junto a un veneno, un martillo y un detector de radiación. A partir de aquí, pueden ocurrir dos cosas: que el detector accione el mecanismo y que el veneno quede en aire, siendo inhalado por el gato, que morirá; o que el detector no capte nada y, por tanto, ni se accione el mecanismo ni se libere el gas tóxico.

Y hasta que no abramos la caja, el gato está vivo y muerto a la vez. Este es el experimento del gato de Schrödinger, que intenta explicar la naturaleza de la física cuántica y su principio de superposición, en el que se pueden dar dos estados a la vez.

Aunque no es posible con los gatos, ya que no son sistemas cuánticos y en ellos rige la física clásica, permite hacernos una idea de lo que ocurre en el mundo subatómico, en el que hay interacciones que parecen ciencia ficción.

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En la paradoja planteada por Erwin Schrödinger, quien recibió el Nobel de Física en 1933, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo. Y ninguno de esos estados puede ser anticipado.

Pero se podría salvar

Científicos de la Universidad de Yale en Estados Unidos encontraron ahora una forma no solo de predecir el estado del famoso gato, sino de salvarlo.

El descubrimiento es importante porque implica un sistema de alerta de posibles fallas en computadoras cuánticas, las computadoras superpotentes que varios centros académicos compiten por desarrollar y que se han transformado en el “santo grial” de la computación.

Para un objeto diminuto como un electrón, una molécula o un átomo artificial que contiene una unidad de información cuántica, conocida como cúbit, un salto cuántico es la transición repentina entre un estado de energía a otro, explica la Universidad de Yale en un comunicado.

En el experimento realizado por los profesores Michel Devoret y Zlatko Minev, los científicos utilizaron un método novedoso para estudiar esos saltos cuánticos.

Y los resultados sorprendentes contradicen la visión generalmente aceptada, ya que según los investigadores de Yale los saltos no son ni tan abruptos ni tan aleatorios como se pensaba.

Al desarrollar computadoras cuánticas, los científicos deben lidiar con saltos cuánticos, que son manifestaciones de errores de cálculo.

“Estos saltos ocurren cada vez que medimos un cúbit”, señaló Devoret.

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“Queríamos saber si era posible tener una señal de advertencia de que un salto cuántico está por ocurrir en forma inminente”.

El experimento de los investigadores estadounidenses se inspiró en las predicciones teóricas de Howard Carmichael, profesor de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) y otro de los autores del estudio.

*CON INFORMACIÓN DE BBC MUNDO. 

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