efectivo en tiempos de coronavirus
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El coronavirus nos hizo intensificar las medidas de precaución en el contacto con otras personas, así como con plataformas u objetos que pudieran estar infectados. Y en el caso de billetes y monedas, el debate va desde la transmisión del virus que se encuentre en las piezas, hasta la interrogante de si es mejor migrar a métodos de pago digital.

China, donde surgió la enfermedad COVID-19, puso sus billetes en cuarentena como una forma de limitar la propagación de la enfermedad. El vicegobernador del banco central, Fan Yifei, expuso en una conferencia de prensa en febrero, que rayos ultravioletas o altas temperaturas eran aplicados a las piezas, antes de sellarlas por hasta 14 días, para poder volver a ponerlas en circulación.

Por su lado, Fabio Panetta, miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), defendió este martes que los billetes no representan un riesgo de infección en comparación con otras superficies con las que estamos en contacto día a día.

La entidad europea coopera con laboratorios para evaluar el comportamiento del coronavirus en diversas superficies.

“Los resultados indican que el coronavirus puede sobrevivir más fácilmente en una superficie de acero inoxidable (por ejemplo, los picaportes de las puertas) que en nuestros billetes de fibra de algodón, con tasas de supervivencia de entre unas 10 y 100 veces más altas en las primeras horas tras la contaminación”, dijo Panetta en un blog de la entidad.

Sin embargo, en México los billetes en circulación son de polímero, por lo que falta definir el riesgo de transmisión del coronavirus a través de dicha superficie, mientras se considera a las billeteras digitales como alternativa.

“Las billeteras virtuales tienen una ventaja fundamental, que no estás en contacto con el vendedor”, expone Marcelo Fondacano, director de operaciones de VeriTran, compañía especializada en la construcción de aplicaciones digitales de negocios.

Una billetera digital es una cartera que está en un teléfono móvil, el cual pasa unos códigos a otro móvil o a otra terminal punto de venta, y de dicha forma realiza pagos sin necesidad de contacto físico con un vendedor o una terminal.

“El dinero puede salir del banco central desinfectado, pero cuando empieza a pasar de mano en mano, cada uno de los ciudadanos tendría que desinfectarlo, y sería casi imposible de controlar (la sanidad en las piezas monetarias)”, opina vía telefónica.

Lo que hay que hacer, propone Fondacano, es evitar la circulación de dinero, evitar la circulación de tarjetas plásticas, y pasar a modelos de pagos a distancia.

Expone que la pandemia ha cambiado las prioridades de algunos negocios y naciones en cuanto a cobros y seguridad en medio de la necesidad de evitar el contacto, por lo que algunas compañías han acelerado sus procesos a la adopción de billeteras digitales. Explica que en Veri Tran operan una plataforma Low-Code que permite a las organizaciones incorporar los cobros con billeteras digitales de forma rápida sin necesidad de programar.

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