AFP

(AFP) – El megacohete anunciado por la NASA, con el que pretende llevar a una nueva generación de astronautas a la Luna en 2024, sufre de atrasos en su construcción y sobrecostos de casi 30%, según un informe elaborado por la oficina de rendición de cuentas del gobierno de Estados Unidos.

De acuerdo con el documento, los retrasos del Space Launch System (SLS), construido principalmente por la empresa Boeing, ponen en duda el cumplimiento del objetivo de la administración Trump de volver a posar astronautas sobre la Luna en 2024, un programa bautizado Artemisa, en honor a la diosa griega, hermana melliza de Apolo.

El plan original preveía un primer vuelo del SLS en noviembre de 2018, pero la NASA lo postergó hasta junio de 2020. Recientemente, la agencia admitió que tampoco podría cumplir con esa fecha, sin aclarar cuándo logrará finalmente poner en el aire por primera vez al SLS.

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La Government Accountability Office (GAO), un organismo oficial de control que trabaja de forma independiente en el análisis del gasto público e informa al Congreso y las diferentes agencias federales, dijo en su informe que el primer lanzamiento del megacohete recién podría efectuarse en junio de 2021, si llegaran a ocurrir todos los contratiempos previstos en el calendario.

El presupuesto del SLS también fue motivo de preocupación. Según el informe, de los 6,200 millones de dólares previstos originalmente para construir el primer cohete se ha llegado a un costo total de 8,000 millones de dólares, un incremento del 29%. Esta cifra no contempla el gasto para misiones futuras, porque cada cohete puede utilizarse una única vez.

Además, a esa cifra debe sumarse el costo de la cápsula Orion, que se adjuntará a la cabeza del SLS y es donde viajarán los astronautas.

“La publicación de los costos por parte de la NASA para los programas SLS y Orion no es completamente transparente”, denunciaron los auditores.

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En particular, la GAO apunta al gigante de la industria aeroespacial Boeing. La empresa “subestimó la cantidad de personal necesario para la construcción de la etapa principal en los tiempos disponibles”, dice el informe, y agrega que, según la Nasa, Boeing buscó minimizar el número de técnicos para reducir costos.

Al comienzo de este proyecto, Boeing dispuso de 100 operarios para la tarea. Luego asignó otros 250 técnicos más, pero perdió tiempo porque los nuevos reclutas no eran especialistas en proyectos espaciales, según el informe.

La GAO instó a la Nasa a “reevaluar su estrategia para incentivar a los contratistas a conseguir mejores resultados”.

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