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Es claro que el placer, el dolor e incluso el miedo no son exclusivos de nuestra especie, ya que otras también lo experimentan e incluso necesitan de estos para sobrevivir.

Pero, ¿qué sucede con emociones más complejas, como el sufrimiento por la pérdida de un ser querido o la indignación tras ser víctima de una injusticia?

La ciencia ya ha demostrado que el sistema nervioso de los seres humanos tiene diversas similitudes con el de algunos animales, especialmente con el de otros mamíferos.

Con base en esta afirmación, el primatólogo y antropólogo español Pablo Herreros decidió investigar cuáles de las emociones a menudo consideradas exclusivas del humano en realidad compartimos con ciertos animales.

Los resultados de este análisis fueron plasmados por Herreros en su libro La inteligencia emocional de los animales. Aquí te compartimos cinco de sus hallazgos.

Amor maternal

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Cuando un individuo de nuestra especie tiene un hijo, tiende a ser amoroso y protector con éste. “No hay amor como el de una madre”, se dice. En La inteligencia emocional de los animales, Herreros menciona varios ejemplos de amor maternal en animales que cuidan de sus crías con tanta pasión como la de una persona.

Tal es el caso de Christina, una chimpancé de Tanzania cuya cría nació con síndrome de Down y una hernia que le impedía sentarse por sí sola. Investigadores de la Universidad de Kyoto, Japón, fueron testigos del extremo cuidado de esta madre, que a veces dejaba de comer para atender a su cría.

La pequeña murió a los dos años de edad, sin embargo, durante todo ese tiempo, Christina no dejó que otros cargaran a la pequeña, como si supiera que nadie podía hacerlo mejor que ella.

Sufrimiento amoroso

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Las rupturas amorosas y el sufrimiento que causan son muy comunes entre los humanos. También en otras, como en la de los guacamayos, quienes son fieles a su pareja toda la vida y son especialmente frágiles a su pérdida.

Por ejemplo, si uno de los dos pájaros que forman una pareja muere, al otro le es difícil soportarlo: con frecuencia deja comer y se debilita. Algunos incluso llegan a morir por esta causa.

Sentido de la justicia

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Nuestra especie es capaz de distinguir entre lo que es justo y lo que no lo es, pero también los primates, como los monos capuchinos. Éstos se niegan a cooperar con otros cuando sienten que han sido víctimas de una injusticia, de acuerdo con el Centro Yerkes de Primates con sede en Atlanta, Estados Unidos.

Los científicos de tal centro llevaron a cabo un experimento en el que dieron trozos de pepino a un grupo de estos animales a cambio de fichas plásticas. En alguno de los intercambios, los investigadores dieron una uva a un mono, alimento que los primates disfrutan más que el pepino. Inmediatamente después el resto se negó a seguir con el intercambio.

Deseo de venganza

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Todos en algún momento hemos sentido el deseo de venganza pero, ¿puede darse en otras especies? La respuesta es sí.

Por ejemplo, en 2016 en India una manada de elefantes invadió la población de Ranchi, obligando a los habitantes del mismo a huír. Este grupo de animales buscaba el cuerpo de una hembra que había muerto luego de caer en un canal de irrigación.

Otras criaturas también se han mostrado rencorosas y vengativas con sus adiestradores. Tal es el caso de los chimpancés, cuyo cerebro registra quiénes son ‘amigos’ y quiénes ‘enemigos’. Si uno de estos últimos agrede a uno de los primeros, el animal podría vengarse.

Capacidad de consuelo

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No solo las personas son capaces de experimentar la empatía o la compasión por otros. Un estudio publicado en la revista Science en 2016 demostró que animales como los topos o los ratones de campo se dan cuenta cuando uno de sus iguales sufre y pueden ofrecerle consuelo.

Al poner a uno de estos roedores junto a otro altamente estresado, el primero extremó sus cuidados con el segundo para aliviarlo. Al hacer esto, el cerebro del animal estresado generó oxitocina, popularmente conocida como “la hormona del amor”, que los hace recuperar la sensación de bienestar.

Otros estudios han demostrado que los chimpancés, delfines, elefantes y perros presentan comportamientos similares.

CON INFORMACIÓN DE BBC

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