El investigador sugiere aplicar test y seguir el modelo: probar, rastrear y aislar. (Foto: iStock)

La falta de capacidad para aplicar pruebas de detección de la Covid-19 de manera adecuada y segura aumentó los efectos negativos de la pandemia de coronavirus y alargó el confinamiento social, de acuerdo con Joshua LaBaer, director ejecutivo del Biodesign Institute de Arizona State University.

“Ahora sabemos más acerca del virus mismo y contamos con mejores datos acerca de su propagación. Pese a que todavía no hay una vacuna o cura para la Covid-19, sí tenemos una receta razonable para reabrir con éxito nuestras sociedades y economías: probar, rastrear y aislar”, indica LaBaer.

El especialista propone un modelo de rastreo, monitoreo y aplicación de pruebas con criterios orientados a usar los recursos de la manera más efectiva posible. 

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La nueva normalidad, según el investigador, necesita una respuesta agresiva debido a la alta tasa de mortalidad que estima diez veces más alta que la del virus de la influenza y por la facilidad de su contagio pues las personas infectadas transmiten el virus a otras debido a que no saben que están enfermos.

Asegura que la intensificación en la aplicación de pruebas y rastreo de contactos sería una medida benéfica para evitar la propagación en mayor medida.

“Cuando una persona da positivo en la prueba de detección, necesitamos llamarle y preguntarle con quién ha estado en contacto en los últimos días, poniendo atención en aquellos contactos con los que tuvo una proximidad de dos metros por más de diez minutos”, asegura.

Una vez contactadas, las personas deben aislarse y someterse a las pruebas. Este proceso permitiría anticiparse al virus y reducir la transmisión. 

Las pruebas en México

En México se han confirmado 231,700 casos positivos de la Covid-19 y el país entró en el Top 10 de contagios a nivel mundial, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, con cifras hasta el 1 de julio.

Jean Marc Gabastou, asesor internacional en Emergencias de Salud de la Organización Mundial de la Salud, dijo durante un webinar organizado por el Instituto Nacional de Salud Pública que no es recomendable que se apliquen pruebas masivas en el país, sino que se hagan de una forma controlada. 

Durante el mismo foro, Olivia López Arellano, titular de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, aseguró que el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) hace pruebas para conocer cuáles son las más efectivas para emplearlas entre un mayor número de habitantes. 

De acuerdo con la funcionaria, en la capital ya se aplican 1,000 pruebas rápidas diarias, enfocadas en grupos y zonas de riesgo, y se tiene capacidad para realizar hasta 2,700 por día.

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Para LaBaer, es esencial que se incremente la capacidad para realizar las pruebas, pero los divide en grupos a los que deben aplicarse primero.

En primer sitio coloca a aquellos que tienen síntomas o estuvieron expuestos con personas infectadas.

Después, a las personas que tienen empleos considerados esenciales o en los que no puede mantenerse el distanciamiento social como en los supermercados.

El director del Biodesign Institute de Arizona State University y su equipo transformaron su laboratorio para comenzar la aplicación de pruebas de detección de la Covid-19 y dando servicio desde automóviles alcanzando hasta 1,200 pruebas por turno.

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