AFP

Recientemente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su país no se convertirá en un ‘campo de inmigrantes’, esto con relación a su política migratoria de ‘tolerancia cero’ aplicada en su administración. Desde el 19 de abril a la fecha, más de 2,300 niños han sido separados de sus padres tras cruzar ilegalmente a territorios estadounidenses.

Tras la polémica a nivel intencional que provocó esta medida, el mandatario estadounidense firmó este miércoles una orden ejecutiva para detener la separación de las familias en la frontera, aunque manifestó que no bajará la guardia ante la ‘tolerancia cero’.

Los menores aislados de sus progenitores o tutores, fueron llevados y entregados a la Oficina de Instalación de Refugiados (ORR), del Departamento de Salud y Servicio Humanos. Los niños se encuentran en albergues donde duermen en colchones sobre el piso, encerrados en unidades muy similares a grandes jaulas metálicas.

El proceso que atraviesan podría tener repercusiones en su salud a largo plazo. “Quitar a los niños de sus madres es perjudicial para ellos”, advirtió al portal PBS NewsHour Jack Shonkoff, quien es el director del Center on the Developing Child at Harvard University.

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“No hay nada complicado en eso, y hay una ciencia increíblemente sólida y un gran trozo de sentido común que nos llevan a las mismas conclusiones”, agregó

De acuerdo con el especialista, los niños que están sufriendo la separación de sus padres experimentan estrés tóxico, el cual es una activación fuerte y no liberada del sistema de manejo del estrés del cuerpo ante la ausencia de apoyo protector de los adultos.

Cuando se tiene un episodio de estrés, el sistema que responde a éste se activa: el cuerpo y el cerebro entran en alerta, se incrementa la adrenalina, así como el ritmo cardíaco y el nivel de hormonas del estrés.

Este episodio pasa y el organismo vuelve a la normalidad cuando los adultos que están a cargo del infante le brindan apoyo. Cuando los niños no cuentan con este auxilio o protección, la respuesta al estrés permanece activada.

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Durante esta crisis no hay daños físicos; sin embargo, puede haber repercusiones a largo plazo si la activación es constante, ya que ésta sobrecarga los sistemas en desarrollo.

Con el paso del tiempo, el estrés tóxico provoca que el sistema de respuesta al estrés se mantenga en alerta máxima todo el tiempo, lo que provoca que las áreas de aprendizaje, razonamiento y las conexiones neuronales en el cerebro se debiliten.

Según información publicada en el portal del Center on the Developing Child at Harvard University, este estrés se puede evitar al asegurar un entorno “enriquecedor, estable y estimulante”, en el que puedan crecer y desarrollarse.

CON INFORMACIÓN DE AFP Y  EL CENTER ON THE DEVELOPING CHILD AT HARVARD UNIVERSITY

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