EPA/YURI KOCHETKOV/EFE

La humedad puede ser el principal ‘enemigo’ de una de las pinturas más famosas de la era moderna: El Grito, de Edvard Munch.

El estudio sobre la degradación del cuadro, publicado en la revista Science Advances, ayudará a la preservación de la obra, que rara vez se exhibe debido al pobre estado de conservación. Para el análisis se utilizaron métodos espectroscópicos no invasivos y técnicas de rayos X.

Hay varias versiones de El Grito pues Munch experimentó con diversas técnicas hasta encontrar los colores exactos para representar su experiencia personal. Las más conocidas son las que realizó en 1893 y 1910. Es precisamente el uso de nuevos pigmentos para crear colores el que plantea el desafío de preservar a largo plazo la obra del autor.

La versión de 1910, que se encuentra en el Museo Munch, de Oslo, muestra signos de degradación en zonas donde se utilizó pigmentos basados en sulfuro de cadmio. Esto, aunado a las condiciones ambientales y el robo del cuadro en 2004, cuando permaneció dos años desaparecido, son factores que contribuyen a su deterioro.

Leticia Monico, una de las participantes en la investigación, explicó que los microanálisis permitieron establecer la causa principal del daño, la humedad, y el impacto reducido que ha tenido la luz en el cuadro.

El estudio ofrece algunas sugerencias para que El Grito pueda exhibirse de manera permanente al público, por ejemplo, minimizar la exposición de la pintura a niveles de humedad relativa de 45% o menos.

“Este tipo de trabajo muestra que el arte y la ciencia están intrínsecamente ligados y que la ciencia puede ayudar a preservar las obras de arte para que el mundo pueda seguir admirándolas”, concluye la coautora de la investigación, Costanza Miliani.

¿Inspiraron las nubes nacaradas El grito de Munch?

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