iStock

Por Andrea López

La radiografía mundial es reveladora: 258 millones de niños y jóvenes no estaban escolarizados en 2018, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Y se corre el riesgo de que 12 millones de ellos no asistan ni un solo día a la escuela y no tengan acceso a la educación superior. Las razones son varias. El activista sudafricano y emprendedor educativo Taddy Blecher identifica una principal: la falta de recursos, pues los alumnos se enfrentan a altas cuotas de entrada, mensuales o anuales, así como a costos de materiales y otras necesidades, que van desde una computadora hasta el transporte.

Esta falta de educación se traduce en un ciclo de desempleo y pobreza que termina por rezagar aún más a los menos favorecidos. En 1995, este activista decidió trabajar para resolver esta problemática: rechazó una oferta de empleo como consultor de negocios internacionales en Estados Unidos y puso manos a la obra. Blecher cofundó la Asociación de Desarrollo Comunitario e Individual, donde nació la primera universidad gratuita en Sudáfrica. Luego creó el Instituto Maharishi, para formar una generación de 200,000 líderes que desarrollen la economía en África y el mundo. Todo con un modelo educativo basado en la conciencia.

Taddy Blecher. Foto: Especial

—¿Qué es la educación consciente?

En el mundo se utiliza un sistema educativo creado hace unos 200 años: consiste en estar sentado en un salón de clases junto con otras 30 o 50 personas, un maestro explica y luego pide tareas, memorizar muchas cosas y presentar un examen. Todo está basado en las calificaciones. Lo que se enseña en tal sistema se aprende de memoria y no es relevante para el mundo.

En la educación basada en la conciencia la base es el desarrollo del estudiante. Está enfocada en la comprensión de las necesidades y las aspiraciones de cada individuo, así como en la adquisición de competencias que realmente sirvan allá afuera, como la creatividad, la resolución de problemas complejos, las habilidades de negociación y la inteligencia emocional. Se trata de convertir a cada persona en un ninja capaz de hacer cualquier cosa.

—¿La educación es la clave para resolver los grandes problemas de nuestro tiempo, desde la desigualdad hasta el cambio climático?

Definitivamente. El futuro de países como Sudáfrica o México depende de la calidad y el tipo de educación que damos a los jóvenes. Porque estos grandes problemas requieren de una sociedad estable, capacitada, capaz de adaptarse y evolucionar, que son conscientes del mundo en el que viven. Sólo así se puede alcanzar la armonía con el medio ambiente. Por eso es urgente y necesario actualizar, modernizar y crear sistemas educativos más holísticos.

—¿Qué papel juega la tecnología en la educación del futuro?

Este es el momento más emocionante para la educación, revolucionada por la tecnología.

Hoy tenemos contenido disponible las 24 horas, siete días de la semana, muchas veces sin costo y en todas partes. El siguiente paso es revolucionar el proceso del aprendizaje, utilizando software adaptable y personalizable. Si un estudiante es débil en un área de las matemáticas, el software se puede enfocar en profundizar esa parte, sin perder tiempo en otros temas que ya domina y sacando provecho de sus intereses individuales. También se pueden utilizar innovaciones como la realidad virtual o la aumentada para hacer que la experiencia sea más rica. El gran reto es no olvidar que lo importante en esta ecuación es el estudiante.

Por una formación más holística

  1. Evolucionar. El sistema educativo vigente en la mayoría de las instituciones tiene unos 200 años. Para Blecher es urgente modernizarlo para que sea más holístico.
  2. Formar líderes. El objetivo no debe ser ayudar a que alguien termine la escuela si va a estar desempleado. La meta de Blecher es formar líderes que den forma al futuro.
  3. Aprender continuamente. La recomendación de Blecher es clara: nunca se debe dejar de aprender. Una persona tiene que ser aprendiz de por vida, es fundamental.
  4. Crear ninjas. Para Blecher, las personas deben convertirse en ninjas con cualidades humanas como valentía y liderazgo.
  5. Aprovechar los recursos. La tecnología es increíble, pero insuficiente por sí sola. Lo que busca Blecher es formar personas que detonen su potencial.

Vea el texto en la revista TecReview de enero-febrero 2020.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre