La tecnología ha cambiado la forma en la que se estudian y protegen a las especies alrededor del mundo. En el caso específico de México, los flamencos rosados, los cuales se acentúan a lo largo de la Península de Yucatán, están siendo monitoreados con nuevos métodos de conteo automatizado a través de drones.

La presencia de esta especie en la zona, además de ser realmente atractiva, impulsa la conversación de un ecosistema que alberga cientos de otras valiosas especies y aves migratorias que utilizan los manglares para su descanso, alimentación y reproducción.

En el pasado, los biólogos contabilizaban especies mediante su capacidad visual; lo que significa que básicamente sus herramientas de trabajo eran los binoculares y una libreta donde apuntaban el número de animales que lograban ver; y los resultados eran variables, debido a que dependía directamente del factor humano.

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Para resolver este proceso con alto costo de procesamiento y dificultad, el biólogo Esaú Villarreal, junto con su equipo Ornitronik ha desarrollado un sistema de conteo automatizado, llamado FlaminGO!, el cual permite contabilizar a los grupos de aves a partir del análisis de imágenes digitales, ya sean fotografías o videos, obtenidas mediante un dron.

Fotografía aérea de detección de flamencos

FlaminGO!, instalado en un dron DJI Phantom 3, automatiza el procedimiento del conteo a través de un algoritmo de detección de los individuos. En las primeras pruebas del software se lograron contabilizar mediante una sola fotografía a más de 1,000 flamencos en aproximadamente 30 segundos; lo que en un método tradicional supondría el trabajo de un equipo grande de investigadores y días de observación.

El porcentaje de precisión de FlaminGO! es de entre 90 y 95%, esta labor ayuda a entender no solo el comportamiento de los flamencos, sino que a su vez estos animales son indicadores del estado de salud del ecosistema en el que se desenvuelven.

Mediante las fotografías, además de conocer el número total de los individuos, se puede mantener un historial de desarrollo, identificar las áreas en las que redicen para anidar y descansar, entre muchos otros factores.

Los drones permiten monitorear áreas naturales sensibles a la presencia humana, debido a su tamaño y la distancia justa que mantienen con la flora y fauna, no irrumpen en la cotidianidad de las especies y logran capturar mediante fotos y videos, material que de otra manera no hubiera sido posible. Además, las características de los dispositivos más recientes como visión térmica y zoom integrado aumentan la precisión y facilidad con la que se pueden obtener mejores resultados.

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“Es importante considerar que el uso de drones para el monitoreo de fauna silvestre tiene que ser realizado con conocimiento y ética para no perturbar a ninguna especie, ya que existen algunos grupos más susceptibles al estrés y se debe poner primero siempre su bienestar”, Esaú Villarreal.

La utilización de drones permite llegar a puntos de difícil acceso, por lo que dentro de los planes de Esaú están que el software sea útil para contabilizar a muchas otras especies y se obtengan cifras mucho más cercanas al número real de individuos que existen.

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