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Ivonne Vargas

En su discurso de investidura como presidente del país, Andrés Manuel López Obrador anunció (como había hecho en algunos discursos anteriores) que su gobierno trabajará 16 horas para que, lo que tomaría 12 años en hacer, se logre en seis.

Antes de que imites esta decisión y quieras proponerla a tus equipos de trabajo, hemos preguntamos a varios especialistas cómo puede afectar a líderes y colaboradores este ritmo laboral y, aquí, te compartimos sus respuestas.

Los expertos en desarrollo organizacional consultados señalan que tener jornadas laborales extendidas va justo en contra de lo que en un principio parece buscar: la productividad. Además, puede afectar la salud del equipo.

Trabajar más horas no tiene que ver ni con ser más eficiente, ni con la austeridad en la administración pública y sí tendría un impacto negativo en el empleado, afirmó Oswaldo Vicenté, director de la consultora Expandiendo, especializada en coaching de desarrollo organizacional.

López Obrador ha señalado la necesidad de aumentar las horas de trabajo y la jornada hasta los sábados para colaboradores en el gobierno. El punto 27, de sus 50 para combatir la corrupción y aplicar una política de austeridad, afirma que los trabajadores de confianza tendrían que laborar de lunes a sábado y al menos 8 horas al día.

Sin importar el nivel del empleado, una cultura de este tipo tendería a “quemar a los trabajadores”, precisa Vicenté.

Este fenómeno es conocido como burnout y, en México, afecta a 60% de los trabajadores, en particular aquellos entre 25 y 40 años, de acuerdo con estimaciones arrojadas en 2016 por la Escala mexicana de desgaste ocupacional (EMEDO), elaborada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Jesús Uribe, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, comentó que las jornadas extendidas no solo propician desgaste físico, también ‘despersonalización’ del individuo.

“El trabajador asume la actitud: ‘si estaré varias horas, puedo hacer las cosas cuando quiera e, incluso, como lo desee. Esto es una reacción ante la posibilidad de poder gestionar el tiempo incluyendo aspectos que den bienestar emocional”, dice. Es decir, la apuesta por la productividad se pierde.

El problema es que, cuando la gente comienza por acatar el hecho de cambiar aspectos personales por más horas en la oficina, primero se agotan, y esto después deriva en un “deseo permanente por huir” del trabajo, explicó por su parte Javier Vargas, vicepresidente regional de la firma Right Management.

Según datos del Instituto Kronos, en Estados Unidos 46% de los líderes de Recursos Humanos apunta al agotamiento como factor responsable de entre 20 a 50% de la rotación anual de la fuerza laboral.

Para 32% de los responsables de recursos humanos, el exceso de horas extraordinarias, y no necesariamente remuneradas, es el principal contribuyente del agotamiento en un empleado y, a su vez, el impulsor de la ineficiencia laboral, según la misma fuente.

Contra la imagen de los funcionarios

La propuesta de López Obrador de jornadas de seis días para los funcionarios de confianza, además de desgastar al empleado, perpetuaría la mala imagen sobre los burócratas, precisó Vicenté.

“Sobre estos trabajadores recae el estigma de que no tienen sentido de urgencia y cuando se les exige cumplir o sobrepasar objetivos hay pretextos para no entregar resultados. La pregunta es cómo beneficiaría a la imagen del burócrata una propuesta de este tipo”, opinó.

El país tiene una de las peores calificaciones en productividad en la medición de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). En una escala de 100 puntos, México alcanza 20 y el promedio para los países miembros es 50. Más horas, por supuesto, no significa mejores resultados, apunta Javier Vargas.

El problema en México, de fondo, es llegar a una cultura de eficiencia, algo que no suele lograrse incrementado los horarios, señaló Vicenté. Por el contrario, la prolongación de la jornada laboral impactaría en baja realización personal. A menos motivación respecto al equilibro laboral-personal, menor es la eficiencia con la que un trabajador efectúa su labor, agregó Javier Vargas.

Además, Germán de la Garza, abogado de la firma laboral Mowat, indicó que, si bien la propuesta aplicaría a empleados de confianza cuyas actividades se enfocan en dirección, vigilancia, fiscalización y otros vinculados a trabajos personales del patrón, “la sola mención remueve el tema de pagos para horas extra en el país, lo que representa un desafío por ser una situación prácticamente inexistente”, señaló.

La propuesta, dijo el abogado, empuja a una revisión de las políticas para ganar en eficiencia, sin que esto tenga que ver con horas de presentismo. El pago de salarios y una propuesta sobre de qué manera medirían el impacto producido en el nivel familiar también deben estar en la mira, apuntó.

México, tercer lugar en productividad laboral, según la OCDE

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