“Todo el mundo tiene un plan hasta que recibe el primer golpe en la cara”. La frase circula en el mundo del box, pero también aplica fuera del ring. El 1 de julio pasado, en medio de la pandemia por covid-19, David Garza Salazar asumió el liderazgo como presidente ejecutivo del Tec de Monterrey. Era una sucesión planeada, pero el SARS-CoV-2 cambió los planes. Fue el golpe.

“Sentí que iba a empezar la pelea, que comenzarían los rounds, y sí tenía un plan pero ahora hay que reforzar algunas cosas y acelerar otras”, dice Garza Salazar en entrevista con Tec Review.

La educación digital es uno de los aspectos a los que le pisaron el acelerador: el 10 de agosto, más de 90,000 alumnos de preparatoria, profesional y posgrado regresaron a clases con sesiones a distancia. “Lo habíamos visualizado como un tema relevante, pero en esta coyuntura se vuelve más importante seguir contribuyendo y avanzando en temas de innovación educativa”, destaca.

Además del elemento formativo, el presidente ejecutivo del Tec tiene en la mira fortalecer dos pilares: investigación e impacto positivo en la sociedad. “En la parte de enseñanza se nos reconoce –destaca–, pero en investigación, aún cuando estamos haciendo cosas de impacto, es la oportunidad de todavía aspirar a mucho más”.

Cómo desarrollar liderazgo en tus equipos durante la nueva normalidad

¿De qué nuevas habilidades deberá estar dotado el líderazgo a partir de la reconfiguración social, económica y política que ha propiciado la pandemia?

El liderazgo está asociado con ver lo que otros no ven, inspirar y marcar un rumbo, pero en la pandemia la conciencia, la responsabilidad y la corresponsabilidad se volvieron relevantes.

El otro tema es el manejo de la incertidumbre, sobre todo cuando inició la pandemia, porque nos dijeron que iba a ser una carrera de 400 metros y se convirtió en un maratón, no sabemos de cuántos kilómetros es y desconocemos en qué kilómetro vamos. Ese manejo de la incertidumbre y de las emociones de una organización se va a volver importante como característica de un líder.

Un tercer aspecto es la flexibilidad y la respuesta rápida para decir: “íbamos por allá pero no funcionó”. Está bien equivocarse y, en un entorno de incertidumbre, es importante reconocerlo rápidamente para no quedarte ahí.

Esta crisis de salud evidenció la importancia de trabajar en la salud mental, ¿habrá algún ajuste para los alumnos?

Tenemos una visión definida rumbo al 2030 que incluye el liderazgo, la innovación y el emprendimiento para el florecimiento humano, que tiene que ver con el desarrollo completo de la persona: intelectual, emocional, social y espiritual. Si bien ya traíamos trabajos e iniciativas, ahora en la pandemia los reforzamos.

No sólo se trata de que el alumno tenga las clases en casa, sino de llevar al Tec a la casa de los estudiantes con las actividades de liderazgo y formación estudiantil, las iniciativas de esparcimiento y las acciones de salud emocional y mental. Creamos la iniciativa Cuida tu Mente con una serie de recursos y pláticas. Definimos incluso maneras estructuradas para que asesores y mentores se reunieran con alumnos, profesores y colaboradores para apoyarlos y ver cómo estaban.

¿Cómo será la educación después de la pandemia de Covid-19?

Hoy asociamos la educación universitaria al esquema presencial, pero creo va a ser multimodal: lo presencial será valioso, pero se va a agregar la modalidad remota, híbrida, síncrona, asíncrona.

Por otro lado habrá un cambio en la duración de los programas. Estamos acostumbrados a que la carrera es un clavado de cuatro años, además de eso vamos a tener inmersiones de poco tiempo: el estudiante saldrá, regresará y, a lo mejor, esa inmersión es a distancia.

También visualizo la suma de nuevas tecnologías. La inteligencia artificial, la analítica de datos, la realidad aumentada y la virtual nos van a permitir potenciar muchas cosas.

Los especialistas consideran que las universidades deberán trabajar para ser más relevantes en las comunidades locales y resolver problemas apremiantes. ¿El Tec explorará por ahí?

Si consideramos que debemos movernos más a ser una institución high tech y high touch.

Hemos sido una organización que se asocia a la tecnología, somos early adopters de muchas cosas, como el internet y las computadoras. Pero queremos que cada vez más se nos reconozca como una institución que desarrolla nuevas tecnologías y no solo las usa. Y el aspecto high touch es la cercanía con nuestros alumnos y comunidad interna, así como generar conexión con las comunidades externas. Quiero empujar para que avancemos hacia el modelo de las tres i: investigación, innovación e internacionalización.

¿En qué consiste ese modelo?

Hoy la internacionalización se asocia con la movilidad estudiantil, muchos de nuestros alumnos van al extranjero. Adicional a ello queremos ser una institución más internacional a través, quizá, de campus y asociaciones de alto nivel para resolver grandes problemáticas del mundo.

En cuanto a investigación creemos que debemos reforzar la cantidad y la calidad, para que tenga más impacto en el desarrollo económico, social o ambiental.

Y la innovación que nos ha caracterizado en el modelo educativo, nuevas tecnologías en la educación, emprendimientos de alto valor agregado y el aprendizaje.

Estos son los elementos que vemos como oportunidades. Hoy, al Tec se nos reconoce en la formación, mientras que en la investigación y el impacto tenemos contribuciones pero es la parte que hay que elevar.

¿Qué noticia podemos esperar recibir por parte del Tec en 2025?

Que el Tec de Monterrey es reconocida como una de las mejores 25 universidades del mundo en algún área de especialización, por una contribución importante y relevante de la que los mexicanos y también los latinoamericanos nos sentimos muy orgullosos.

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Esta entrevista forma parte de la edición septiembre-octubre 2020 de Tec Review. Consulta gratis la revista aquí.

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