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Actualmente el concepto de fibra dietética está de moda. Lo escuchamos o leemos continuamente junto con los famosos prebióticos y probióticos. Tendemos a consumir productos con fibra que relacionamos con efectos positivos en nuestra salud, como por ejemplo bajar de peso.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana (NOM-051-SCFI/SSA1-2010), la ingesta de fibra diaria recomendada es de 30 gramos al día. Esta recomendación puede variar dependiendo del sexo y la edad, así como de la fuente de información, pero ¿qué es la fibra?, ¿realmente la estamos consumiendo?, ¿para qué le sirve a nuestro cuerpo?

Sin embargo, “no toda la fibra que consumimos nos sirve para la misma finalidad. Es más, el efecto puede ser diferente entre una u otra persona”, señala la Doctora Viridiana Tejada, investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey.

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Para entender cómo la fibra nos ayuda a la salud comencemos por definir los conceptos.

Fibra dietética es el conjunto de “polímeros de hidratos de carbono con tres o más unidades monoméricas, que no son hidrolizados por las enzimas endógenas del intestino delgado humano”.

Es decir, son carbohidratos que no podemos digerir y que llegan intactos a nuestro intestino grueso­. Aquí la cosa es distinta, ya que nuestro intestino grueso cuenta con millones de microorganismos, conocidos como microbiota intestinal, que se encargan de degradar esa fibra, describe.

Nuestra microbiota intestinal usa esa fibra dietética como alimento y al alimentarse producen compuestos que son benéficos para nuestra salud, como los ácidos grasos de cadena corta.

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“Y no solo eso, ¡también pueden llegar a producir gas!, por eso sentimos malestar estomacal cuando comemos ciertos tipos de fibra. Es importante destacar que el consumo de la fibra dietética está fuertemente vinculado con disminución de riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer colorrectal y diabetes, entre otras”.

Una fibra dietética puede ser considerada prebiótico, si se comprueba que tiene un impacto positivo en la salud. Por otra parte, un probiótico es un conjunto de microorganismos que llegan vivos a nuestro intestino y que también impactan positivamente en nuestra salud. Estos se pueden encontrar en diferentes lácteas como yogurts.

Ambos microorganismos llegan a formar parte de nuestra microbiota. Así, en resumen, un probiótico es un microorganismo bueno que se alimenta de un prebiótico. Esta sinergia ayuda a evitar que un microorganismo “malo” cause alguna enfermedad, colonice nuestro intestino.

Un probiótico es un microorganismo bueno que se alimenta de un prebiótico (como la fibra). Esta sinergia ayuda a evitar que un microorganismo “malo” cause alguna enfermedad.

¿Cómo obtener fibra dietética?

La fibra dietética podemos obtenerla de muchas fuentes. Los cereales (trigo, cebada, arroz) y sus productos derivados (pan integral, granolas, barras) son una de las fuentes principales.

Sin embargo, frutas y vegetales también lo son, aunque no todas la tienen en gran cantidad. De hecho, una buena fuente de fibra es la cáscara de las frutas, por lo que comer manzanas o peras sin pelar, o hacer licuados de mango con un poquito de su cáscara es muy recomendable.

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Si bien el sabor es ligeramente amargo, las cáscaras, además de su alto contenido de fibra, pueden contener compuestos bioactivos (como son algunos compuestos fenólicos) que pueden servirnos como antioxidantes.

“En la actualidad, la relación de la fibra dietética con la microbiota y su funcionamiento sigue siendo estudiada a profundidad; aún nos falta mucho por descubrir. Por lo pronto, muchos estudios respaldan la necesidad de su consumo en nuestra vida diaria de 30 gramos de fibra”, dice.

Con información de Transferencia

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