(Photo: Reuters)

Que el supermercado fuera a ti y no tú a él. Esa fue la idea de negocio con la que Cornershop, startup de entregas a domicilio, nació en Chile en 2015. Durante los siguiente cinco años, el emprendimiento expandió sus operaciones a Colombia, México, Perú, Brasil y Canadá, tejió alianzas comerciales y levantó más de 31 millones de dólares de inversión.

Pronto se convirtió en una de las empresas recién creadas más prometedoras de América Latina, junto con las mexicanas Clip y Kubo Financiero, según la firma de inteligencia empresarial Owler. Por lo que nadie se sorprendió cuando, en 2018, Walmart anunció su intención de comprarla por 225 millones de dólares para fortalecer su oferta de comercio electrónico.

La transacción se perfilaba como una de las más importantes de la comunidad emprendedora de América Latina. Pero la compra se cayó: no fue autorizada por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el órgano regulador mexicano que vigila que exista libre competencia en los mercados nacionales.

En octubre de 2019, un nuevo jugador informó que tenía en la mira a Cornershop: Uber, el gigante tecnológico fundado en Estados Unidos, quería adquirir una participación mayoritaria de la compañía chilena. La transacción fue valuada en 459 millones de dólares.

“Es el socio perfecto”, dijo Oskar Hjertonsson, fundador y CEO de Cornershop al anunciarse la intención de compra que todavía no se concreta. Las compañías esperaban cerrar la operación a principios de 2020, pero está en pausa.

Ahora, la compañía enfrenta un momento clave en su historia: fusionarse con Uber tras recibir la aprobación de la Cofece o caer en la quiebra.

En busca de un precedente

Desde finales de 2019, las compañías buscan la autorización de su fusión, pero el proceso se detuvo debido a que tanto la Comisión Federal de Competencia (Cofece) como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se disputaban las facultades para aprobarla.

A finales de mayo de 2020, el Tribunal Colegiado en Materia Administrativa fue el que determinó que fuera la Cofece y no el IFT quien tenía las facultes, justificando que la operación no impactaría de ninguna forma en el sector de las telecomunicaciones, pero sí en el mercado de entrega de mercancías.

La Cofece es quien deberá evaluar si la compra resulta una concentración indebida en el mercado de entrega de mercancías mediante aplicaciones. De ser aceptada la fusión, marcaría un logro para el ecosistema emprendedor, de acuerdo con el inversionista Diego Serebrisky, cofundador del fondo de inversión Dalus Capital.

“La fusión demostraría que las startups de tecnología tienen un camino para ser adquiridos por empresas más grandes. Eso dejaría un precedente para que haya más emprendedores interesados en crear estas empresas y más inversionistas dispuestos a financiarlas en sus primeras etapas”, dice a Tec Review.

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Trabajar a contrarreloj

Recibir la aprobación de la Cofece ha sido identificado como uno de los principales desafíos en este tipo de transacciones. “El tiempo excesivo en procesos de análisis de competencia que enfrentan las startups en México puede ponerlas en riesgo de quiebra, innecesariamente. Proponemos actualizar la legislación y hacemos un llamado a las autoridades de competencia para que resuelvan con prontitud”, se lee en un comunicado emitido el pasado 14 de abril por la Asociación de Emprendedores de México (Asem).

“La realidad es que el ritmo de los mercados rebasa las regulaciones existentes en el país. Las pequeñas y medianas empresas constantemente se enfrentan con reguladores que se encuentran rezagados en cuanto a nuevos métodos de inversión, la nueva economía y las constantes innovaciones a las que plataformas digitales se adaptan con mayor facilidad”, dice en entrevista Mayra Martínez, consultora de la firma Sherlock Communications.

Cinco meses después del anuncio de compra por parte de Uber, Oskar Hjertonsson emitió un mensaje respecto a la situación de la empresa a través de su cuenta de Twitter. Además de manifestar su inconformidad con las autoridades mexicanas por el tiempo que se han tomado en pronunciarse sobre dicha operación, el CEO aseguró que la compañía chilena únicamente tenía efectivo para sostenerse por nueve meses más.

“Sólo tenemos nueve meses de efectivo en el banco”, escribió. “No puedo evitar sentirme frustrado y decepcionado. En este momento, nuestro equipo y los compradores tienen dificultades para atender a nuestros clientes (…) En lugar de centrarnos en construir una mejor compañía, pasamos mucho tiempo decidiendo en qué parte de nuestro plan cortar debido a la incertidumbre regulatoria en la que nos encontramos”, escribió.

Tec Review solicitó entrevista a Cornershop, a fin de conocer el estatus actual de la compañía. Hasta la publicación de esta nota, no se tuvo respuesta.

La operación no sólo ha pasado por el proceso de aprobación en México, también fue analizada en Chile. Pero el pasado 29 de mayo, la Fiscalía Nacional Económica de aquel país aprobó, sin condiciones, la adquisición por parte de Uber.

El organismo estudiaba eventuales riesgos a la competencia por la eliminación de un potencial competidor, como Rappi, en el intento de Uber por entrar al comercio electrónico de supermercados, pero esto se descartó argumentando que “los supermercados se encuentran actualmente potenciando fuertemente el desarrollo del comercio electrónico”.

El gobierno de Chile dijo en un comunicado que la operación no reduce sustancialmente la competencia y, en consecuencia, no puede afectar negativamente –en términos de acceso, precio, calidad o cantidad– las condiciones de uso de las plataformas de servicios de supermercados y en los otros mercados en los que participan.

La aprobación de la FNE no garantiza que la Cofece pueda pronunciarse a favor. Cuando Walmart intentó comprar Cornershop, el regulador chileno había dado luz verde para la compra por 225 millones de dólares y la transacción fue frenada el 5 de junio de 2019, cuando la Cofece resolvió no autorizar la concentración.

Para futuras adquisiciones, la ASEM propone modificar la Ley Federal de Competencia Económica para estipular que se aplique un procedimiento simplificado y expedito de revisión de concentraciones a las transacciones que involucran startups. Además, pone sobre la mesa la propuesta de que el análisis de concentración se pueda hacer una vez que se haya cerrado la transacción.

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