Contener los gases: buena educación, malo para tu salud
iStock

En la intimidad del sanitario, en especial en el de tu propio hogar, puedes darle salida a los gases intestinales que piden abandonar tu cuerpo sin mayor problema. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estos gases exigen ser libres mientras te encuentras en una junta de trabajo o exponiendo un tema en clase? ¿Los dejas salir o los retienes?

Si tu respuesta es retenerlos, probablemente seas muy educado pero, al mismo tiempo, puedes estar perjudicando tu salud. Te decimos por qué.

Lo primero que debes saber es qué es una flatulencia. Como mencionamos antes, se trata de gases intestinales. Éstos son expulsados por el ano con un sonido y olor característicos pero, ¿de dónde vienen?  

Éstos provienen de tres fuentes: de los gases producidos por los alimentos al ser descompuestos por las colonias de bacterias intestinales​ y las levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal; del​ dióxido de carbono (CO2) que se produce por la neutralización del ácido gástrico; y del aire tragado.

Así, los gases intestinales tienen dos vías de salida: pueden absorberse a través de la pared intestinal hacia la circulación y finalmente exhalarse a través de los pulmones, o pueden excretarse a través del recto, convirtiéndose en flatulencias.

Resultado de imagen para fart

Aunque la presencia estos gases en nuestro cuerpo es común, no deja de ser peligrosa, ya que estos están compuestos por nitrógeno (70-85%), hidrógeno (0-50%), dióxido de carbono (10-30%), metano (0-10%), oxígeno (0-10%) y, atención, partículas aerosolizadas de excremento, aunque en cantidades minúsculas.

Es por esto que dejarlos salir es imprescindible. A ello se suma la acumulación de presión en nuestro sistema digestivo y, por supuesto, la incomodidad.

Pero contenerlos puede causar problemas aún más graves, como la distensión abdominal, es decir, “el cambio en el tamaño o forma del tejido o del órgano tras aplicar una tensión externa”, de acuerdo con el Diccionario de Términos Médicos.

Otra posible consecuencia es el desarrollo de diverticulitis, un trastorno digestivo en el que se forman pequeñas bolsas en el revestimiento intestinal. Estas se inflaman, causando dolor, y pueden terminar en complicaciones como peritonitis, abscesos o fístulas (quistes) que se pueden infectar.

Por todo esto, la próxima vez que sientas la necesidad de soltar una flatulencia, te recomendamos encontrar un lugar más “privado” y dejarla salir, o por lo menos no retenerla por mucho tiempo.

Ciertas bacterias intestinales tienen más de 15 millones de años

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre