Foto: Arqueólogo Rafael Platas Ruiz. INAH-Colima.

En Colima el Instituto Nacional de Antropología e Historia registró un petroglifo que se utilizó como ‘piedra-mapa’ hace unos 2,000 años.

La institución explicó que la superficie principal de la piedra está orientada hacia el volcán de Colima y tiene oquedades o huecos que representarían a las aldeas, así como líneas posiblemente asociadas con veras hidrológicas y accidentes orográficos.

De acuerdo con el comunicado del INAH, hace miles de años el volcán “arrojó una pesada roca basáltica” a más de 14 kilómetros al sur, en lo que hoy es la Cofradía de Suchitlán, donde los habitantes prehispánicos la tallaron meticulosamente hasta convertirla en un ‘mapa’ de su territorio.

Esta hipótesis se basa en el análisis de sus diseños y patrones, así como en las existencia de múltiples elementos similares en el estado, de acuerdo con el titular del INAH en Colima, Julio Ignacio Martínez de la Rosa, quien comentó que en la zona arqueológica de La Campana, se han contabilizado más de 100 petroglifos.

El arqueólogo Rafael Platas Ruiz, asignado a la inspección del petroglifo, explicó que en la piedra se aprecian tres técnicas de grabado: pulido, picoteo y desgaste, las cuales se usaron para representar el paisaje orográfico y geográfico de la ladera sur del volcán, surcada por barrancas, escurrimientos y ríos.

“Sin duda, estas ‘piedras-mapa’ ayudaban a conocer y facilitar el manejo de los terrenos. Además, eran una forma de preservar el conocimiento de una generación a otra, en una época en la que no existía la escritura en el territorio que hoy es Colima”, dijo Platas Ruiz.

El especialista precisó que si bien en la zona se han encontrado tiestos cerámicos de la fase Chanal o Posclásico Colimense (1000-1500 d.C.), el petroglifo es anterior a este periodo: “Sus diseños y técnicas de tallado guardan mayor relación con la tradición ‘tumbas de tiro’, la cual hemos fechado entre los años 200 a.C. y 200 d.C., estos es, en el intermedio de los periodos Preclásico Tardío y Clásico Temprano”

Después de la inspección e inscripción en el Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH se entregará al propietario del predio donde se encontró el petroglifo una carta de notificación de la inscripción para solicitar su apoyo en la conservación de la piedra.

Su apertura al público deberá ser estudiada por el titular del terreno, el Instituto y el municipio de Comala.

Con información de la agencia EFE y el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

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