Por Salvador Alva / Presidente del Tec de Monterrey

Seguro que, mientras la mayoría de nosotros crecía, nunca imaginamos que algunos de nuestros compañeros de trabajo serían robots. Hoy, eso ya se está convirtiendo en una realidad para nuestros hijos gracias a los cobots (collaborative robots), que son ligeros, flexibles, fáciles de instalar y están diseñados para interactuar con los humanos en espacios compartidos.

Este tipo de robots que, a veces, se presentan como una suerte de brazo con capacidad para hacer casi cualquier cosa –desde apilar cartones de huevo hasta operar pacientes–, están apareciendo cada vez más en todos los sectores laborales, y ello comienza a despertar inquietudes en el mundo laboral y académico: ¿algunos de los empleos que hoy tenemos serán reemplazados por máquinas?, ¿las carreras que impartimos harán competitivos a nuestros estudiantes?

En 2017, el Instituto para el Futuro señaló que 85 % de los trabajos que los jóvenes desempeñarán en los siguientes años todavía no se han inventado. ¿Podría considerarse eso como algo negativo? Lo cierto es que estamos en la era del aprendizaje continuo y la colaboración con sistemas inteligentes. Las máquinas aprenden, y sí, eso significa que pueden hacer mejor una serie de tareas que hoy son ocupadas por empleados humanos.

El desplazamiento laboral por cobots es una realidad, pero no necesariamente una mala noticia. Está documentado que, en tareas repetitivas y aburridas, las personas aportan poco valor; si un cobot ejecuta ese tipo de trabajos, está facilitando con ello que el ser humano se dedique a otras actividades que involucren imaginación, toma de decisiones e incluso sentimientos.

…necesitamos todavía (que) el hombre sea lo bastante inteligente como para pensar en las preguntas adecuadas.

Isaac Asimov, Yo, robot

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