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Tomar un vaso, regar el jardín, darse una ducha, lavar alimentos, trastes, prendas y asear el auto son sólo algunas de las tantas actividades que realizamos con agua todos los días. Sin embargo, en la actualidad, hay personas que no tienen la posibilidad de llevarlas a cabo porque no cuentan con el recurso hídrico en sus regiones.

De acuerdo con el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2018, más de 2,000 millones de personas en el mundo carecen de acceso al agua potable, mientras que más 4,000 millones no cuentan con acceso a servicios de saneamiento seguro.

Para revertir esta cifras han surgido algunas iniciativas, proyectos, soluciones y centros de investigación mexicanos que defienden a capa y espada el agua que nos queda.

Nebia: la regadera inteligente

Después de cinco años al frente de compañías exitosas, como director general de Sport City y también en Grupo Martí, la vida para Carlos Gómez Andonaegui parecía resuelta. Sin embargo, este egresado del Tec quería algo más: revolucionar la forma de bañarse.

Tras dos años de trabajar en un producto demo en Silicon Valley, en alianza con ingenieros especializados y su padre, lanzó Nebia, una regadera que reduce hasta 70 % de agua por cada sesión. En 2019 su compañía en alianza con la productora de accesorios para baño Moen lanzó un nuevo cabezal para la regadera diseñado con tecnología que libera el agua atomizada, enviando gotas sobre un superficie 10 veces más grande que la de una regadera normal. El objetivo: reducir el consumo de agua en mil millones de galones (3.78 litros) para 2021.

El servicio tuvo el espaldarazo de figuras como el CEO de Apple, Tim Cook, y Eric Schmidt, quien fuera CEO de Google. La regadera recaudó más de 3.1 millones de dólares en Kickstarter y está disponible desde mayo de 2016.

Enrique Lomnitz y su Isla Urbana

Enrique Lomnitz es el fundador del proyecto Isla Urbana, que hace posible que las familias con poca disponibilidad de agua sean autosuficientes, al mismo tiempo que ofrece una alternativa para reducir la presión sobre las fuentes naturales de abastecimiento de la Ciudad de México, cada vez más degradadas.

La propuesta se basa en una tecnología de fácil instalación, el Tlaloque, diseñado para adaptarse a la estructura existente en las casas mexicanas y recoger el agua de lluvia, filtrando las primeras aguas que son las más contaminadas.

Lomnitz asegura que la escasez de agua se ha convertido en un problema más severo en la Ciudad de México, “el año pasado fue nombrada la tercer ciudad del mundo con mayor probabilidad de quedarse sin agua. Aquí llueve mucho más agua de la que se usa en la ciudad, pero toda esa agua se va a los drenajes, se mezcla con todo el drenaje y se tira”.

Las ideas detrás de Rotoplas

Ernesto Rodríguez fue profesor e investigador del Tecnológico de Monterrey, así como fundador de WeaRobot, una startup enfocada al diseño de trajes modulares que permiten a personas a recuperar su movilidad. Actualmente es director de investigación, desarrollo e innovación de Grupo Rotoplas, quien desde su trinchera busca nuevas soluciones para el cuidado del agua.

Dentro de la compañía, la investigación del ciclo de vida del agua es una clave para el desarrollo de novedosos productos y servicios. El egresado del Tec Campus Monterrey se encarga de la estrategia de innovación de la compañía que “está comprometida con la sustentabilidad, participa en proyectos de investigación, programas de intercambio académico, supervisión de tesis,  trabajos de investigación en México para licenciar tecnologías y llevarlas al mercado”.

Bacterias para limpiar el agua

El año pasado reportamos el trabajo de E-coding, un grupo de estudiantes del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey, que a través de biología sintética busca limpiar ríos y lagos contaminados.

“Trabajamos en la creación de una memoria biológica de estímulo: pH, temperaturas, presiones, compuestos, moléculas, muchos estímulos pueden entrar ahí”, explicó Alan Ávila, estudiante de Ingeniería en Nanotecnología.

Para lograrlo modificaron genéticamente una bacteria. “Vamos a usar dos sistemas principales uno que es CRISPR-Cas, de edición genética y otro que se llama SCRIBE. Esos dos sistemas nos van a ayudar a insertar secuencias de ADN dentro del genoma de una bacteria”, agregó.

“En Chiapas, hemos detectado una concentración muy alta de metales pesados y compuestos derivados de nitratos y fosfatos en los ríos y lagos, los cuales -según investigaciones- podrían estar relacionados con un tipo de cáncer gastrointestinal”, dijo Ávila, una problemática que buscan atacar.

Impulsando la sustentabilidad del agua

En noviembre del 2008, nació el Centro del Agua de América Latina y el Caribe (CDA), una iniciativa formada por el Tecnológico de Monterrey, Fundación FEMSA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una plataforma que, a través de la investigación, desarrollo y formación de capacidades, busca atender y proveer soluciones para el uso sustentable del agua.

“El Centro del Agua tomó como punto de partida la necesidad que existe en la región de América Latina y el Caribe de poder brindar soluciones, formar capacidades y ser un punto de encuentro para la discusión del uso sustentable del recurso agua, ya que es una región que sufre muchas carencias”, subraya el Doctor Alberto Mendoza Domínguez, director del CDA.

Desde hace 10 años, el Centro del Agua, se ubica en el edificio CEDES del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Uno de los cuatro centros de investigación de la institución, el cual es liderado por un equipo de 52 especialistas e investigadores, ocho de ellos forman parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

“Desde que lanzamos el CDA, nuestro objetivo ha sido contribuir a la seguridad hídrica en la región, promoviendo la investigación, innovación y programas de capacitación para fortalecer a los profesionales del agua”, señala Mariano Montero, director de Fundación FEMSA.

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