Tec Review

No todos los incendios son malos. Bien controlados son parte de la relación del ser humano con el medio ambiente y obedecen a razones de agricultura, ganadería y urbanización. Los descuidos son los que pueden causar severos problemas: una fogata o un cigarro mal apagados tienen el poder de provocar incendios fuera de control y con consecuencias devastadoras.

Del 1 de enero al 30 de abril, en México se han registrado 2,777 incendios forestales en 29 estados del país que afectaron a 86,972 hectáreas. Tan sólo el 4 de mayo se tuvo un registro de 95, de los cuales 34 fueron apagados el mismo día, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

Los efectos de estos fenómemos son graves. “En buena medida, los problemas que tenemos de sanidad tienen que ver con la pérdida y la degradación de los bosques, la pérdida de biodiversidad y el mantenimiento del esquema exitoso de civilización, que se basa en la agricultura y la ganadería, en especies mejoradas y en variedades definidas para el consumo”, dice en entrevista con Tec Review Carlos Mallén Rivera, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap).

¿Hemos olvidado darle atención a los incendios forestales por estar concentrados en la pandemia de coronavirus?

Todo va ligado: la perturbación ambiental, la deforestación, origina justamente el movimiento de las especies silvestres. Cada vez más arrinconamos a los animales en los espacios urbanos y viceversa, los entornos urbanos se van intercalando con las selvas, los bosques y con otros ecosistemas.

En buena medida, los problemas que tenemos de sanidad tienen que ver con la pérdida y la degradación de los bosques, la pérdida de biodiversidad y el mantenimiento del esquema exitoso de civilización que se basa en la agricultura y la ganadería, en especies mejoradas y en variedades definidas para el consumo.

Los problemas de pandemia que tenemos van ligados a que hemos degradado nuestro ecosistema. Eso es desde siempre, a los mayas les pasó, en la Edad Media ocurrió, siempre ha ocurrido.

Este año lo comenzamos con incendios muy grandes en Australia, ¿aquí puede ocurrir algo parecido?

Los incendios en Australia y en todo el hemisferio sur ocurrieron principalmente por efecto del cambio climático, por una baja de presión que originó altas temperaturas. En Chile también sucedió y en Sudáfrica se originaron esos problemas.

Australia es uno de los casos: sus ecosistemas están muy degradados, tiene muchos pastizales por la gran cantidad de ganado y cuenta con una invasión de especies exóticas, todo esto ha generado incendios muy graves que fueron controlados por los brigadistas australianos, que son de los mejores capacitados en el mundo porque constantemente tienen esos problemas.

¿Qué otros factores pueden hacer que un incendio se salga de control?

Uno de los factores que influye es que se controlen los incendios forestales durante mucho tiempo, lo que genera una acumulación de combustible –madera–. Cuando ocurren los incendios es porque muchos de estos bosques no habían tenido incendios durante muchos años y provoca que la catástrofe sea aún mayor.

Los bosques deben ser manejados, cuidados e incluso hacer quemas controladas cuando la acumulación de combustible es grande. Eso pasa muy seguido en Canadá y en Estados Unidos.

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¿Desde cuándo no se presenta un gran incendio en México?

En México, después de 1998, no hemos tenido incendios tan grandes porque contamos con una estrategia de gobierno federal, gobiernos estatales y ejido sobre el fuego. Se dio el cambio de no solamente combatir sino que hay un trabajo constante en el manejo forestal, en el control de los combustibles y la mayoría de los incendios forestales fuertes que ocurren son en las zonas de matorrales, muy cercanas a las zonas agrícolas. Más de la mitad tiene que ver con matorrales y con áreas cercanas a zonas ganaderas. El 90% de los incendios en México son provocados por causas humanas, aunque sí hay incendios que ocurren por causas naturales.

¿Qué instituciones se encargan del manejo forestal para evitar grandes incendios?

Algunos bosques exigen la concurrencia del fuego para continuar con su proceso ecológico, los brigadistas contra incendios tienen un centro de mando de la Comisión Nacional Forestal, en Guadalajara. Existen instituciones que llevan a cabo un mapeo de los focos de cuidado en el país, como el Instituto de Geografía de la UNAM. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) también tiene un mapeo de dónde deben estar las brigadas y recursos para el control y el combate de los incendios.

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¿Qué tan eficaz es la respuesta de los brigadistas mexicanos ante los incendios?

En México estamos bien preparados para atender estos incendios que prestamos asesoría a varios países de Centro y Sudamérica, apoyamos con brigadistas sobre todo a Estados Unidos y Canadá. Los brigadistas que entran a esos bosques están certificados. Usamos tecnología de primer nivel: helicópteros, supresores del fuego, herramientas adecuadas. Hay una gran labor en los estados hay en autoridad central y estatal, la mayoría de los bosques tienen una propiedad social -pertenecen a ejidos y comunidades- que tienen sus propias brigadas contra incendios.

¿Cómo están combatiendo los incendios activos del sureste del país?

Los incendios del sureste están bajo vigilancia de la Conafor y la mayoría son incendios de acahuales. El acahual no es propiamente un ecosistema, pero sí es una formación vegetal que se ha dado en el sureste después de muchos años de deforestación y de recuperación del ecosistema, es la primera sucesión después de perder una selva o bosque tropical.

Hay muchos acahuales en el sureste y ahí concurren estos incendios, muchos son provocados por el sistema de ‘roza, tumba y quema’ para abrir caminos a la agricultura o a la ganadería. Forestalmente hablando lo mejor del sureste está en la Península de Yucatán, donde tienen bien controlados sus bosques con respecto a los incendios. Lo que se quema siempre es lamentable pero no es lo más valioso que tenemos en cuanto a nuestros ecosistemas forestales.

Cuando hay incendios forestales se quema lo más vulnerable, como en una casa –que se quema la que tiene mala instalación eléctrica–, en los bosques se quema es lo que no ha sido bien manejado, bien conservado y bien protegido. Lo más útil, lo más importante no se quema.

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