Ilustración: Alberto Caudillo

Por Selene Mazón*

Brad Smith es presidente de Microsoft, compañía a la que se unió en 1993. Desde entonces, es uno de los principales embajadores del sector de tecnología. Su liderazgo ha sido calificado por el empresario Bill Gates como “un gran cambio cultural y estratégico en la empresa”. Para él, hay temas esenciales que deben discutirse hoy: ciberseguridad, privacidad de datos y ética tecnológica. Una conversación necesaria en un mundo donde la distopía orwelliana de 1984 es más posible y real que nunca.

En diciembre de 2013, los líderes de 14 de las principales compañías tecnológicas en el mundo –como Google, AT&T, Yahoo, Facebook y Apple– se reunieron en la Casa Blanca con el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Al encuentro asistió Brad Smith, presidente de Microsoft, quien junto con sus colegas demandó al gobierno limitar sus crecientes prácticas de vigilancia digital y, en cambio, solicitó garantizar la protección a la privacidad

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Obama, recuerda Smith, escuchó y observó con atención a los presentes reunidos en la mesa. Luego tomó la palabra: “Tengo la sospecha de que los papeles se voltearán. Ustedes tendrán más datos de los ciudadanos que el gobierno y llegará el momento en que las personas exigirán lo mismo que ustedes nos están exigiendo ahora a nosotros”.

La predicción de Obama se cumplió en 2018, aseguró Smith en la presentación de su libro Tools and Weapons: The Promise and the Peril of the Digital Age, en el Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe. Fue una realidad cuando investigaciones de The New York Times y The Observer revelaron que la consultora de análisis de datos Cambridge Analytica adquirió y usó indebidamente los datos de más de 50 millones de cuentas de la red social Facebook para tratar de manipular las preferencias de  los votantes en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

Como consecuencia de esa relevación, las acciones de Facebook cayeron 7% ese mismo año y su fundador, Mark Zuckerberg, tuvo que comparecer ante el Congreso estadounidense, en aquel famoso juicio donde –vestido de traje azul y con la expresión seria– aceptó su error y pidió disculpas a los usuarios de la red social.

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A raíz de eso, el escrutinio tanto de las personas como de los gobiernos hacia las firmas de tecnología ha aumentado. Según una encuesta de SAS, aplicada en 2018 en Estados Unidos, casi tres cuartas partes (73%) de los encuestados dijeron estar más preocupados por la privacidad de sus datos que hace unos años, mientras que 64% aseguró que siente que sus datos son menos seguros que antes. 

Entre las inquietudes más frecuentes de los encuestados figuraban robo, fraude financiero, venta o uso inapropiado de datos personales y vigilancia sin consentimiento. A esta creciente presión y observación hacia las firmas de tecnología se le conoce como techlash, término que acuñó la revista The Economist en 2017.

“La tecnología tiene muchos beneficios para nuestras vidas y sociedades, pero también ha levantado preocupaciones de que las compañías creadoras de esta tecnología son demasiado grandes y muy poderosas y, sobre todo, no están lo suficientemente reguladas”, asegura Smith. “Atravesamos un momento difícil, pero soy optimista de que podemos tomar el camino correcto, sólo si vemos estos retos con los ojos bien abiertos”. Para ello, explica el directivo, basta con observar y estudiar el pasado. 

Durante su intervención en la presentación editorial, Smith señaló que las mismas preocupaciones tecnológicas que hoy levantan el internet y la inteligencia artificial ocurrieron con la radio y la televisión, donde incluso hubo campañas detractoras de su uso. 

Por eso, no es de extrañarse que, a 24 años del despliegue de internet, la discusión alrededor de la red de redes siga tan activa. Para él, una de las claves más importantes es asegurar el acceso a internet, al que Smith califica como la electricidad del siglo XXI. “Hay que tratar el acceso a internet no sólo como un imperativo económico, sino como una causa social. Si queremos unir a nuestras sociedades, debemos conectarlas con banda ancha”, sugirió. 

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También destacó el papel de las universidades en este tipo de debates. Urgió a que las instituciones fomenten más conversaciones y un mayor entendimiento del tema entre las personas mediante la educación. 

“En 20 años no habrá duda de que la inteligencia artificial será la invención fundamental que redefinirá el mundo”, explicó. “Durante la primera mitad del siglo XX, la invención fundamental fue el motor de combustible, que hizo posible tener un auto. Desapareció empleos, creó otros y todos nos adaptamos. Todos nos adaptaremos a la inteligencia artificial. De lo que hablemos en 20 años dependerá, en gran medida, de las conversaciones que tengamos hoy.” 

Clase magistral

1Sé humilde 

“Nadie muere de humildad. En este mundo, aprender es la clave del éxito y no aprendes cuando eres el único que habla o el que tiene todas las respuestas”.

2Intenta

“Mantente preparado para arriesgarte y ser poco convencional, pero sin caer en lo insensato. Hay que buscar un balance en la vida”.

3Diversifica

“Si estudias ciencias de datos, toma cursos de filosofía que te expondrán a otras formas de entender el mundo. Y al revés, si estudias ciencias sociales”.

*Este artículo pertenece a la edición 27 de Tec Review de los meses de enero-febrero 2020.

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