Trump ha promocionado la cloroquina y la hidroxicloroquina para tratar el coronavirus, algo reprobado por los especialistas. AFP

La autoridad reguladora de medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el uso limitado de emergencia de dos medicamentos contra el paludismo, que el presidente de Estados Unidos ha promocionado, para tratar el coronavirus.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos dijo en un comunicado el domingo que la FDA permitió que la cloroquina e hidroxicloroquina “se distribuyan y sean recetados por los médicos a los pacientes adolescentes y adultos hospitalizados con COVID-19, de manera apropiada”.

Trump dijo la semana pasada que dos medicinas podrían ser un “regalo de Dios”, reportó la agencia AFP, aunque los científicos alertaron contra los peligros de exagerar los tratamientos que no han sido probados.

¿Para qué sirve la hidroxicloroquina?

Javier Merayo, reumatólogo e internista, refiere que la cloroquina y la hidroxicloroquina son medicamentos que se desarrollaron para tratar el paludismo o malaria, y posteriormente los reumatólogos se empezaron a dar cuenta de que estos medicamentos funcionaban para pacientes que tuvieran alteraciones del sistema inmune, principalmente artritis y lupus.

“De hecho todas nuestras pacientes que padecen Lupus es prácticamente como una obligación usar este medicamento porque les disminuye el riesgo de caídas, afección de riñón”, dice Merayo, miembro del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

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Varios investigadores incluido Anthony Fauci, el principal experto de enfermedades infecciosas, han pedido al público ser cautelosos hasta que ensayos clínicos validen estudios más minuciosos.

Dos organismos médicos de Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud y la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado, están trabajando en ensayos clínicos, dice AFP.

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Algunos en la comunidad científica temen que el respaldo de Trump a los medicamentos podría crear escasez para los pacientes que los necesitan para tratar el lupus y la artritis reumatoide, enfermedades para las que están aprobados.

Desabasto y riesgo al corazón

Cuando existe una pandemia, explica Javier Merayo, se prueban todos los antibióticos y antivirales, para ver cuál funciona. Salieron estudios con cloroquina e hidroxicloroquina, invitro (a nivel celular), y pareció que el virus COVID-19 dejaba de reproducirse, sin embargo falta probar que esto pueda darse en un paciente.

“No hay que ir a la farmacia a comprar este medicamento y tomarlo, cuando hay un grupo de pacientes que sí requieren este medicamento porque tienen alteraciones del sistema inmune, como quienes padecen lupus o artritis reumatoide”, expresa Merayo en entrevista.

Por su lado, Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, de la UNAM, dice que desde el inicio de la epidemia en China, se empezaron a evaluar estrategias terapéuticas con fármacos ya existentes, y que a la fecha se realizan estudios muy serios con cloroquina y azitromicina.

“Seguramente en un par de meses habrá resultados robustos y podremos tomar acciones sobre la marcha. Las medidas terapéuticas requieren soporte científico que documente la seguridad y eficacia antes de usarlos, pero todo apunta a que pueden servir, sólo hay que determinar en qué pacientes y en qué momento se pueden utilizar”, recalca el especialista en una comunicación escrita difundida el lunes.

Advierte que la cloroquina tiene efectos adversos en el corazón, “si la gente la toma para salvarse del coronavirus, puede tener arritmias o un infarto, y por comprarlo, deja sin este medicamento a quienes tienen lupus o artritis”.

 

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