(Photo: MTS TECH)

Por: Jansel Jiménez Bulle

A México llegó una promesa para frenar la transmisión del coronavirus SARS-CoV-2. No es una vacuna ni una medicina, sino un robot.

Se trata de MTS UVC, el cual fue diseñado para la desinfección de espacios y prevención de enfermedades contagiosas mediante emisión de luz ultravioleta C.

Tiene un peso de 75 kilogramos, dimensiones de 90 por 60 por 150 centímetros. Similar a un carrito de supermercado.

En su centro cuenta con una lámpara vertical que sobresale hasta una altura de metro y medio. Ésta emite luz ultravioleta C (UVC) que desinfecta superficies a tres metros a la redonda.

Conforme avanza sobre sus cuatro ruedas a una velocidad máxima de 1.5 metros por segundo, el artefacto es capaz de esterilizar con una efectividad de 99.96 % espacios cerrados como oficinas, industrias u hospitales.

En México, es el primer robot colaborativo con este tipo de tecnología. Se trata de un invento de estructura externa de origen danés, cuyo software ha sido desarrollado hace poco más de un año en Barcelona, España, por la empresa MTS Tech.

“Cuenta con certificaciones del Hospital Clínico de Barcelona, clasificado en el número 21 como uno de los hospitales más equipados, con mayor tecnología y que da mejor servicio a nivel mundial”, expresa, en entrevista para Tec Review, Gabriel Isaías Urbina Sánchez, fundador y director general de NPI Molding Solutions, compañía responsable de haber traído al país este artefacto a principios de junio.

La radiación UVC, de una longitud de onda de entre 100 y 280 nanómetros, con la cual trabaja el robot, es invisible al ojo humano y atraviesa las paredes celulares de bacterias, virus y hongos, lo cual provoca daños en su sistema reproductivo y, finalmente, su neutralización.

Esto ha sido corroborado en el artículo UVC LED Irradiation Effectively Inactivates Aerosolized Viruses, Bacteria, and Fungi in a Chamber-Type Air Disinfection System, publicado en 2018 por la Sociedad Americana de Microbiología, en el cual se dice que “el tratamiento con matriz de UVC LED inactivó efectivamente la infección viral” estudiada por Do-Kyun Kim, investigador de la Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur.

Los rayos UVC, que no atraviesan superficies transparentes ni opacas, son dañinos para el ser humano; por este motivo, el robot debe echarse a andar en lugares donde no haya gente.

De acuerdo con Urbina Sánchez, esto se puede lograr gracias al software integrado que permite programar trayectorias automatizadas de desinfección.

“Es un robot autónomo al 100 %, que no implica riesgos para los usuarios. Una vez que mapea el área a desinfectar, se le asignan las rutas y automáticamente hace todo el recorrido de limpieza. Cuando surge un objeto no mapeado en primera instancia, está preparado no para detenerse, sino para esquivarlo”, explica.

Este empresario, de 35 años y originario de la Ciudad de México, comenta que el robot cuesta un millón 650 mil pesos, y su  lámpara tiene una vida útil de nueve mil horas, aunque el fabricante recomienda que se haga el reemplazo de la luz después de siete mil horas de uso, ya que después de este tiempo disminuye su efectividad.

De acuerdo con mtstech.com.mx, el target del producto está dividido en cuatro familias: transporte (metro, trenes, aviones, autocares, cruceros), industria (farmacéutica, química, alimentaria, automoción, packaging, electrónica), sanidad (hospitales, residencias, consultorios médicos, centros de día) y ocio (tiendas, supermercados, cines, centros comerciales, escuelas).

Sin embargo, Urbina comenta que su objetivo principal es ofrecer el robot a nivel gubernamental para que sea utilizado en la desinfección de lugares donde es imposible guardar la sana distancia recomendable para evitar la transmisión del coronavirus, como vagones del metro o autobuses de transporte público, lo cual también disminuiría el tiempo dedicado a la limpieza: de 45 minutos, de manera manual y con líquidos desinfectantes, a 15 minutos, de forma automatizada y con radiación UVC.

“El robot ofrece la solución para reducir el contagio de la Covid-19. No nos dejarán mentir las grandes ciudades, como Shanghai y Nueva York, donde ya desinfectan trenes con esta tecnología. Estoy seguro de que entre más gobiernos apuesten por esta tecnología, más rápido podremos aplanar la curva de contagios”, concluye Urbina.

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Los rayos UVC

El 10 de diciembre de 1995, Mario Molina, científico nacido en México, recibió el Premio Nobel de Química en una ceremonia celebrada en Estocolmo, Suecia.

“Fue merecedor de dicho reconocimiento por sus investigaciones sobre la química atmosférica y la predicción del adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales, los clorofluorocarburos (CFCs)”, se lee en la página web del Centro Mario Molina.

La luz UVC, al no ser detenida por la capa de ozono deteriorada, impacta directamente la superficie del planeta e impide que la vida pueda proseguir.

No obstante, esta radiación UVC es también producida artificialmente para defendernos de la pandemia que actualmente nos amenaza.

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