La desinfección constante de las manos está propiciando más casos de dermatitis. (iStock)

Enjabonas tus manos, abres la llave del agua, tallas hasta las muñecas como en todos lados te recomiendan para evitar el COVID-19. Vuelves a abrir la llave del agua, te enjuagas. Repites la escena porque saliste a comprar algo, luego, te vuelves a lavar porque tocaste una puerta, y otra vez más porque accidentalmente tocaste un barandal… ¿Ya observaste cómo luce la piel de tus manos por la limpieza constante?

Seguramente por la mayor frecuencia en los rituales de higiene, tus manos ya lucen una piel afectada.

Y sí, según especialistas, cada que lavas tus manos se disuelve la barrera natural que protege su piel.

“Nuestra piel no está diseñada para soportar constantemente la agresión de todas estas soluciones antisépticas”, dice María Magdalena Nájera, Profesor TecSalud y dermátologa en el Hospital Zambrano Hellion, en referencia a los jabones y al gel desinfectante.

Las manos presentan de forma natural en su superficie grasas que se llaman ceramidas, las cuales mantienen las células unidas, como si las resanaran, pero al aplicar jabón o antisépticos para inactivar virus, las ceramidas también se disuelven, refiere la especialista.

“Sin las ceramidas, la piel se pone seca, frágil, se irrita”, expresa, aunque recuerda que en esta temporada el lavado de manos es primordial “con la correcta técnica, que tiene que abarcar las palmas, el dorso de las manos, y hasta las uñas”.

Piel sana es posible

La pandemia de COVID-19 nos obliga al lavado constante de manos, aunque algunas personas dicen ya tener las manos “secas de tanto jabón”.

“Por la contingencia aumenta el número de casos de dermatitis irritativa, por tanto uso de soluciones para lavar la piel”, dice la doctora Nájera. “Pero es bien difícil encontrar un producto que digas ‘no me va a dañar la piel’”, agrega.

En un comunicado que emitió recientemente el Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea, recomiendan para el cuidado de la piel el uso constante de emolientes (cremas), cuenta la dermatóloga.

“Lo que nos dicen es que hay que usar la crema cuentas veces sea necesario, y aumentar la frecuencia de emolientes o de cremas durante la noche, cuando ya no te estás lavando constantemente las manos”, recomienda.

El contenedor donde se encuentra la crema que nos aplicamos tras lavar las manos, debe estar limpio, advierte.

Respecto a si existe algún alimento que nos ayude a cuidar mejor la piel de las manos, ante los rituales constantes de higiene, María Magdalena Nájera descarta uno en especial.

 

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