Cortesía / Prison Art

Bolsas, portafolios, maletas, chamarras, pinturas y esculturas, entre otros, son algunos de los artículos de lujo que se venden en Prison Art. Los creadores de cada pieza no son diseñadores reconocidos, estos productos son elaborados por presos de distintas cárceles de México.

Prison Art es una fundación que nació a finales de 2013, cuando Jorge Cueto, su fundador se encontraba preso injustamente en el penal Puente Grande en Jalisco. Esta instancia, que lidera junto a su hijo Jordi Cueto Arocha, tiene como finalidad capacitar, rehabilitar y reintegrar a reclusos para mejorar su oportunidades de vida.

Anylú Hinojosa-Peña

“Prison Art se creó como una respuesta ante la estigmatización que tiene  la gente que ha estado en la cárcel y los problemas que los muchachos que han caído por algún motivo tienen para poder reingresar a la sociedad de forma productiva y saludable”, dijo en entrevista con Tec Review, Jorge Cueto.

Cuando su fundador convivió, durante 11 meses en lo que comprobaba su inocencia, con los reclusos, pudo observar lo complicado que les era mantenerse, sin tener preparación alguna, a sí mismos y a su familia desde el penal.

Anylú Hinojosa-Peña

Fue así como surgió la idea de que los internos tuvieran una capacitación remunerada por el tiempo que permanecieran encerrados, esto para ayudar a sus familiares económicamente, y, una vez libres, pudieran tener un oficio para reintegrarse a la sociedad y mejorar su estilo de vida.

“Yo observé en el penal que a ellos les gustaba mucho, dibujar, tatuarse unos a otros. Empezamos a hacer pruebas con cuero(…). Con el fin de mantener el interés por largo tiempo, si iban estar recluidos unos cuantos años, lo único que encontramos fue pagarles porque estuvieran en el proceso de capacitación”, recordó.

Así nació la iniciativa de que los reclusos tatuaran dibujos, pero sobre cuero, para que, posteriormente, las piezas pudieran dar vida a productos de lujo como bolsas, carteras, portafolios, maletas, llaveros, chamarras, playeras, pinturas y esculturas, y con la venta de estos pagar los salarios de quienes participaran en el programa.

Pintura y piel

Cortesía / Prison Art

Al día de hoy, los elementos que los reclusos utilizan para realizar su trabajo no son muchos. Pintura,  cuero previamente cortado y una máquina que ellos mismos hacen con un motor DVD, un cargador de celular y una lapicera bastan para dar vida a sus tatuajes.

Todas las piezas que hacen son remuneradas, aunque no todas son utilizadas para los productos de la marca Prison Art. Todo depende de la calidad de cada dibujo. Sin embargo, el pago a los reclusos, que depende de las piezas entregadas periódicamente, es seguro.

“Dentro de las exigencias que les ponemos para estar dentro del programa es que no pueden estar consumiendo ningún tipo de alcohol ni de drogas. Se tienen que mantener limpios. Los asistimos con pláticas, con apoyos de alcohólicos anónimos, con conferencias de crecimiento de autoestima. Tienen la obligación de asistir a esas platicas”, aseguró Jorge Cueto.

Una vez que quienes participan en el programa obtienen su libertad continúan trabajando en un esquema diferente, es decir, pueden desempeñar otras tareas desde las oficinas de Prison Art o desde su hogar.

“El concepto de la marca es demostrarle a la gente que está en la cárcel no es basura (…), que nosotros como sociedad debemos cambiar nuestra forma de ver las cosas, que si nosotros les damos el tiempo, la capacitación, el espacio y la confianza ellos pueden hacer cosas que no envidian a ninguna marca internacional”, subrayó su fundador.

Impacto social

Actualmente, la fundación trabaja con más de 200 reclusos de prisiones varoniles y femeniles en México.

“Al ofrecer trabajo a ex reclusos, permitimos que se reduzcan los casos de reincidencia, el desarrollo económico de los y las reclusas y sus familias, así como la exportación y creación de arte con talento y manos mexicanas”, afirmó el EXATEC Jordi Cueto Arocha, Director de Operaciones de Prison Art.

“En los casi 5 años que tenemos de existir, hemos visto fuertes y positivos cambios en la vida de cada uno de ellos. Hay casos en los que incluso, al salir del reclusorio, le enseñan a sus familiares a tatuar y trabajan familias enteras con nosotros generando grandes proyectos. A través de nuestro proyecto, podemos eliminar estigmas mientras apoyamos el desarrollo social a través del emprendimiento y el arte”, afirmó.

Actualmente, Prison Art tiene presencia en México y en otros países en ciudades como Barcelona, Ibiza y Berlín. Entre las metas de la fundación se encuentran el expandir el programa de reinserción a más penales del país y con ello ayudar a más internos y a sus familias.

TE RECOMENDAMOS:

Mujeres emprenden con relojes de estilo mazahua

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre