AFP

Ella es Ardi, una mujer que vivió hace 4.4 millones de años y que nos ha revelado algo asombroso: nuestros antepasados no evolucionaron de los chimpancés.

Ardi mide un metro 20 centímetros / Science

Los investigadores destacan que sea seguramente el humano más arcaico del que se tienen noticias.

Ardi fue objeto de 15 años de minucioso estudio por parte de antropólogos que indicaron que el esqueleto, hallado en Etiopía, arroja luz sobre una nueva etapa en la evolución del hombre que lo acerca al ancestro común de humanos y monos.

El esqueleto pertenece a una mujer de la especie ‘Ardipithecus ramidus’, un homínido que vivió en lo que ahora es Etiopía.

Ardi mide un metro 20 centímetros, tiene el cráneo de un simio y dedos oponibles, lo que la permitía trepar árboles con gran facilidad, pero sus manos, muñecas y su pelvis muestran que caminaba erguida, como nosotros.

Los investigadores han analizado todos sus huesos, descubriendo que, al no tener los caninos afilados como los utilizados por los chimpancés para luchar, Ardi era una mujer pacífica.

Su cerebro, más pequeño, estaba situado en una posición mucho más parecida a la de los humanos, por lo que probablemente tenía un campo visual y una percepción espacial muy parecida a la nuestra.

Science

 

Pero, en lo que coinciden todos los investigadores, es que Ardi no es el eslabón perdido.

Tras analizar el cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores determinaron que Ardipithecus poseía una mezcla de rasgos “primitivos” compartidos con sus predecesores, -los simios de la época del Mioceno- y rasgos “derivados”, que compartió exclusivamente con homínidos posteriores.

CON INFORMACIÓN DE AGENCIA SINC

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