Arca de Noé de microorganismos, antídoto contra crisis global de salud
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Cada uno de nuestros cuerpos es hogar de billones de especies microscópicas que participan en diversos procesos, ayudándonos a protegernos de enfermedades y a digerir alimentos, por mencionar un par de ejemplos.

En total, unos 48 billones de bacterias, 60 billones de virus y varios miles de millones de hongos viven en el ser humano, lo que se conoce como microbiota.

Ahora, el genoma de este conjunto de microorganismos, llamado microbioma, podría convertirse en “el antídoto a la crisis global de salud” que se refleja en el aumento de enfermedades como la obesidad, el asma o las alergias, de acuerdo con un estudio recientemente publicado en la revista Science.

Esta investigación, liderada por un equipo de expertos de la Universidad de Rutgers, con sede en Nueva Jersey, Estados Unidos, propone la creación de una reserva mundial del microbioma humano, es decir, una suerte de ‘Arca de Noé’ con el genoma de los ‘microbios buenos’ que habitan nuestro cuerpo.

¿Por qué el microbioma humano?

La microbiota ha evolucionado junto con los seres humanos, animales y plantas durante milenios.

Algunos órganos del nuestro cuerpo “no funcionan normalmente sin sus microbios asociados”, que ejercen distintas funciones, “desde entrenar al sistema inmune hasta digerir alimentos y producir vitaminas”, explicó la venezolana María Gloria Domínguez-Bello, autora principal del trabajo y profesora de la Universidad de Rutgers.

Desde hace varias generaciones, los antibióticos y las dietas procesadas han contribuido a una pérdida masiva de la diversidad microbiana.

“Las prácticas modernas, gracias a las que hemos controlado enfermedades infecciosas, parecen estar teniendo el efecto colateral de afectar a nuestros microbios”, añadió Domínguez-Bello, quien detalló que también “impiden la transmisión de microbios buenos, sobre todo a los bebés”.

Las evidencias científicas revelan que las alteraciones de la microbiota durante los primeros años de vida y las anomalías metabólicas resultantes son factores clave para el desarrollo de enfermedades.

Por ello, Domínguez-Bello y los coautores del artículo, Rob Knight, de la Universidad de California-San Diego; Jack A. Gilbert, de la Universidad de Chicago, y Martin J. Blaser del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, plantean la necesidad de crear una reserva mundial de microbioma.

El primer paso sería, de acuerdo con el artículo, recolectar microbios beneficiosos de poblaciones remotas de América Latina y África, que son las que mantienen una mayor diversidad microbiana.

Como ejemplo, la flora intestinal de la mayoría de los estadounidenses es la mitad de diversa que la de los habitantes de pueblos aislados de la Amazonía.

Una vez identificados, los “microbios saludables” podrían ser “reintroducidos como probióticos” o como “una especie de ‘vacuna’ usando componentes activos, pero no para proteger contra patógenos, sino para obtener la función beneficiosa”, según Domínguez-Bello.

Los investigadores subrayaron que es imprescindible un esfuerzo internacional, con financiación suficiente, para lograr recolectar y almacenar los ‘microbios buenos’ en una reserva global.

CON INFORMACIÓN DE EFE

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