identificación biométrica
(Foto: Cortesía KEYO)

Mantener la salud es el tema prioritario de la nueva normalidad. A la par, otras necesidades deben alinearse con las medidas de higiene para evitar más contagios de SARS-CoV-2. En el caso de la seguridad en pagos e identificación personal, la lectura de flujo sanguíneo sin contacto es una opción.

La idea este tipo de identificación biométrica surgió para Cayetana Polanco y su esposo, fundadores de Keyo, cuando estaban en el supermercado terminando sus compras. Llevaban a su hija de solo cinco días de edad. Entre el estrés, cansancio y prisa no se percataron que no llevaban ninguna forma de pago.

“Fue la primera vez que sentimos ‘¡qué raro! Estamos aquí, en la tienda, tenemos dinero en nuestras cuentas y solo porque no tenemos una tarjetita de plástico no podemos pagar”, dice Polanco. En una ocasión posterior, su esposo se quedó fuera de casa y sus llaves dentro. Estos eventos los llevaron a innovar.

Apostar por el contacto cero

Sin llaves y sin cartera, con la identificación biométrica y los dispositivos de lectura de esta información, esos artículos ya no serán necesarios.

Así que Polanco, su esposo y una socia comenzaron a trabajar en Keyo. Terminaron con las operaciones de su agencia de soluciones digitales en Florida, Estados Unidos, y se llevaron la idea a Chicago, donde comenzaron a operar en 2015. Ahora, tienen presencia en Europa y África.

Aseguran que realizar pagos y abrir puertas sin contacto es una alternativa para mantener la salud justo en medio de la pandemia por Covid-19.

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La identificación biométrica consiste en verificar la identidad de una persona a través de sus huellas dactilares, rostro, voz o iris. Keyo basa su solución en la identificación del flujo sanguíneo sin contacto con una superficie.

Así, la información asociada a una persona como su nombre, número de empleado o de tarjeta se puede cifrar en esa cadena única de datos que ofrece las venas de su mano.

“En un equipo, le pasas por encima la palma de la mano sin contacto. Se leen cinco millones de puntos en la intersección de las venas. A partir de qué estás identificado puedes pagar en tiendas, canjear boletos, hacer tiempo de asistencia, abrir puertas”, cuenta Polanco.

La llegada a México

Alestra busca tecnología innovadora para las necesidades de sus clientes. En una presentación para inversionistas, organizada para un banco, Alestra captó a los fundadores de Keyo.

“Ayudamos a empresas extranjeras a poder asociarse con otras en México y llegar a los más de 18,000 empresas con las que trabajamos”, cuenta Sofía Machuca, gerente de Innovación Abierta en Alestra.

La idea que inició en un supermercado de Florida, está cobrando fuerza en México gracias a las empresas que quieren brindar mayor seguridad a sus empleados.

Con tan solo un año y medio de operaciones en el país, esta solución ya tiene presencia en las tres principales ciudades y busca crecimiento.

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“Justo Covid-19 nos aceleró. En nuestro timeline estábamos en el proceso de preparar estos cuatro equipos, cada uno con una función. Ahorita vamos a sacar el primer producto el próximo mes. El segundo viene antes de fin de año. Después, el tercero y cuarto vienen a comienzos del próximo año”, cuenta la empresaria.

Hasta ahora, en México lo más solicitado es la lectura para control de acceso. Esta tecnología también se puede usar para realizar pagos, control de horarios en una empresa por la entrada y salida de empleados. También, puede sustituir los boletos físicos de sistemas de movilidad.

La resistencia al cambio

La pandemia de Covid-19 ha traído una crisis económica y también la necesidad de adaptarnos a la nueva normalidad. Las soluciones tecnológicas son muestra de ello pero vienen acompañadas del asombro y resistencia de algunas personas.

Tal como ha pasado con 5G y los rumores sobre medicamentos para combatir la Covid-19, Keyo despierta algunas preguntas. “Las dudas van enfocadas sobre adónde va a ir mi información, qué se hace con ella. Otra duda frecuente es ‘¿qué pasa si alguien me corta la mano, como en las películas, y la pone para abrir la puerta?’”, cuenta Machuca.

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Pero la respuesta es que sería inútil. Sin el flujo sanguíneo, presentar la mano en un lector de este tipo no tendría efecto. La lectura mide calor, movimiento y cinco millones de intersecciones de venas.

A medida que las nuevas tecnologías van acercándose a nuestra vida cotidiana, las aceptamos mejor. “Una ventaja inmensa de nuestra época es la visibilidad de la evolución tecnológica con la que contamos, para diseñar marcos legales, modelos comerciales y esquemas de inversión factibles”, cuenta Ernesto Piedras, director de The Competitive Intelligence Unit.

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