Ilustración: Eduardo Ramón Trejo

Por Rodrigo Pérez Ortega*

¿De qué color es el número 78? ¿A qué sabe la palabra miércoles? ¿A qué suena el chocolate? Puede que estas preguntas no tengan sentido para la mayoría de las personas, pero para los individuos con sinestesia son normales. ¿Cómo es que para cierta gente las palabras tienen sabores y los números, colores? En el cerebro, los sentidos y estímulos se mezclan para crear experiencias únicas.

La sinestesia es una condición neurológica en la que un estímulo provoca una sensación que no está asociada con ese estímulo. Por ejemplo, una persona con sinestesia –o sinesteta– puede oír, saborear, oler o, incluso, sentir colores. Otras pueden saborear números o notas musicales. Algunos cálculos estiman que hay cerca de 60 variantes de este fenómeno y muchos sinestetas experimentan más de una.

La condición es conocida desde antes de 1800, pero ha sido en los últimos años cuando la sinestesia se ha convertido en foco de estudio para saber más sobre cómo funciona la percepción de nuestro ambiente, es decir, cómo nos percatamos de las cosas con los sentidos.

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Para muchos neurocientíficos y neurólogos, la sinestesia es una condición bastante interesante. Hasta hace poco, los expertos no habían podido describir el origen de estas experiencias y sus causas. Sin embargo, gracias a varios estudios, se sabe que es algo de origen biológico y no se puede aprender, tampoco es resultado de alucinaciones.

Investigaciones en la que se visualiza el cerebro de los sinestetas han revelado que, por lo general, estas personas tienden a tener una materia gris más gruesa, que es la que contiene los cuerpos neuronales. De igual manera, tienen una mayor conectividad entre regiones esparcidas en el cerebro, lo cual ha llevado a los especialistas a postular, entre otras hipótesis, que la sinestesia podría originarse durante la etapa del desarrollo del sistema nervioso en la que se forman, se eliminan y afinan estas sinapsis o conexiones entre neuronas. 

Esencialmente, las sinapsis que deberían estar aisladas en cada área cerebral encargada de un sentido no lo están, por lo que diferentes estímulos provocan la activación de áreas sensoriales que no deberían de activarse.

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Casi 4 % de la población mundial vive con sinestesia y muchos tienen familiares sinestetas, lo que evidencia la existencia de un factor genético. Un estudio de 2018 realizado en los Países Bajos reveló que hasta 37 genes que originalmente estaban relacionados con el crecimiento de nuevos axones neuronales también estaban vinculados con la sinestesia.

La forma más común de sinestesia es cuando se experimenta una letra junto con un color, lo que ha llevado a que muchos sinestetas sean artistas. La lista incluye a Vincent van Gogh, Kanye West y Marilyn Monroe.

Los individuos con esta condición tienen una creatividad elevada y una mejor percepción del color, al igual que una fuerte asociación entre sonidos y formas.

La sinestesia no es una enfermedad y los cerebros de los sinestetas no son muy diferentes. Con más investigación, tal vez será posible elucidar cómo es que su cerebro organiza –o no– las diferentes percepciones externas para darle sentido a la realidad. 

*Este artículo se publicó en la edición número 27 de Tec Review de los meses de enero-febrero de 2020. Rodrigo Pérez Ortega es divulgador de ciencia y neurocientífico.

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