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A veces el estrés en el trabajo golpea como una tonelada de ladrillos. Otra veces se cocina a fuego lento. Pero no importa cómo llegue, si no cómo afecta nuestra vida laboral y productiva.

Tras una encuesta realizada por FastCompany a oficinistas en Estados Unidos se encontró una forma de salir adelante siguiendo estos pasos. Toma nota.

1. No seas un héroe

El auto martirio no tiene ventajas. El asumir mucha carga de trabajo no le viene bien a la empresa ni al empleado. Así que empieza con un poco de autodisciplina; no tienes que andar lloriqueando por lo que tienes qué hacer. En su lugar, con educación, pero con firmeza, hágale saber a las personas con las que trabaja que ha alcanzado su límite y no puede manejar trabajos adicionales o interrupciones en este momento.

Hay un límite en cuanto a lo que puede hacer, pero su trabajo es comunicarse con los demás cuando lo haya alcanzado.

2. Delegue responsabilidades

Algunas personas que son perfeccionistas creen que nadie más puede hacer su trabajo. La incapacidad para delegar y la necesidad de microgestión son ambos caminos para aumentar el estrés y el agotamiento. Es cierto que los momentos en los que estás más estresado no son las mejores condiciones para aprender a confiar mejor en los demás, pero tiene que apoyarse de los demás. Así que, en lugar de tratar de revisar su estilo de trabajo por completo, busque tareas o proyectos pequeños y únicos que pueda entregar a otros solo por esta vez.

3. Pedir ayuda

Algunas personas consideran que pedir ayuda es un signo de debilidad y harán cualquier cosa para evitarla. Sin embargo, a las personas que les pedimos ayuda rara vez lo ven como un signo de debilidad: la mayoría de las personas están más que dispuestas a echar una mano cuando importa.

Y no se equivoque: pedir ayuda es más que delegar una tarea o dos. Inicialmente, intente pedir una pequeña cantidad de ayuda y ver qué tipo de impacto produce.

4. Tómese un descanso

Cuando estamos frustrados, lo primero que se nos dice es que debemos desahogarnos.

Lo más productivo que puedes hacer es alejarte de su trabajo para recargarse y regenerarse. Salga a caminar, medite, siéntese afuera durante media hora y no haga nada . Sin embargo, al acercarse, la clave es tomarse el tiempo para agudizar su mente y empezar nuevamente.

5. Relaciónate con personas fuera de la oficina

Una de las cosas que a menudo sentimos es la necesidad de estar trabajando con nuestra familia y amigos. Pasar tiempo con personas que no pueden ayudarlo a completar sus tareas y proyectos puede parecer un lujo que usted no tiene, pero probablemente este es el tipo de interacción que más necesita. No solo nos brindan apoyo emocional y moral cuando las cosas no funcionan, sino que también pueden ofrecer una perspectiva útil precisamente porque no tienen una visión interna de todo lo que sucede en la oficina.

6. Piensa en el mañana

Puede que no parezca mucho, pero recordarte que no siempre te sentirás así es muy importante. Pronto llegará un momento en el que lo verás desde un lugar mucho mejor. Sin embargo, mientras se encuentra en medio de todo esto, intente y recuerde cómo es la vida cuando no está excesivamente estresado, cuando trabaja constantemente hacia sus metas y aspiraciones.

7. Vuelve a tus rutinas

Cuando el estrés relacionado con el trabajo se acumula, lo primero que hacemos a un lado son nuestras rutinas y rituales de falta de trabajo: hacer ejercicio, mantener nuestras relaciones sociales, las actividades individuales que hacemos para relajarnos. Los momentos en que más siente que no tiene tiempo para hacer esas cosas es cuando es más importante hacerlas.

Es posible que no puedas hacer esa cita para cenar con tus amigos y ir al gimnasio, pero probablemente puedas encontrar la manera de hacer uno de ellos.

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