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Muchos de los científicos más importantes en la historia de la humanidad llegaron a ser grandes profesores, tanto en aulas como fuera de ellas, con una relación importante con sus discípulos.

En el libro Historia de la ciencia 1543-2001, John Gribbin, doctor en Astrofísica por la Universidad de Cambridge, enlista a los grandes maestros que la ciencia nos dejó y la importancia de su trabajo. En esta revisión histórica recordaremos a cinco de estos científicos que transmitieron su saber y experiencia:

  • Marie Curie
Foto: Roger-Viollet / AFP

Marie Curie fue la primera mujer en dar clases en las aulas de la universidad parisiense de La Sorbona en noviembre de 1906 y también fue la primera en obtener tanto el premio Nobel de Física como el de Química. 

“Sus descubrimiento en torno a los fenómenos radiactivos sirvieron para que su marido y ella obtuvieran el Nobel en 1903. El dinero del premio lo emplearon en su totalidad en su laboratorio, por lo que tuvieron que seguir dando clases para ganarse la vida”, cuenta Gribbin.

Murió en 1934 producto de una anemia aplástica, la que se sospecha fue provocada por su alta exposición a la radiación. 

  • Louis Pasteur
(Foto: Istock)

Este químico francés dedicó gran parte de sus investigaciones a la microbiología y la química. Su descubrimiento más reconocido fue el proceso mediante el cual se eliminan las bacterias patógenas por medio de la aplicación de calor, mejor conocido como pasteurización.

“Es considerado el padre de la bacteriología por sus contribuciones en la fermentación por levaduras, la fermentación láctica y por elaborar la vacuna contra la rabia”, indica Gribbin en el libro.

Ser profesor era una de sus aspiraciones. Diversas biografías señalan que el plan inicial de Pasteur era enseñar arte, pero sus conocimientos lo llevaron a dar lecciones de física y química. Fue maestro en la Escuela Real de Besanzón, en el Liceo de Dijon y en la Universidad de Estrasburgo.

  • Albert Einstein
(Foto: AFP)

En 1908, cuando el físico y matemático tenía 29 años, fue contratado como profesor en la Universidad de Berna, Suiza. Un año más tarde se mudó a Praga donde obtuvo una plaza de maestro para impartir física teórica en la Universidad Alemana de Praga. 

Einstein se convirtió en un ícono popular de la ciencia después de que presentó la Teoría General de la Relatividad, que reformuló por completo el concepto de gravedad. Eso ocurrió en 1916.

“Su fama como uno de lo científicos más destacados fue mundial, un privilegio realmente al alcance de muy pocos científicos”, destaca el escritor científico John Gribbin.

  • Stephen Hawking
Professor Stephen Hawking poses for photographs in his office at The Centre for Mathematical Sciences in Cambridge, in central England, 03 September 2007. Professor Hawking’s new book, “George and the Secrets of the Universe” (Georges et les secrets de l’Univers) is his first children’s book and aims to explain some of his theories on space and black holes to a younger generation. Written with his daughter Lucy and Christophe Galfard, a doctor of physics, the book is an adventure story that sees the hero learn about how the universe works in a fun and entertaining way. (Photo by LEON NEAL / AFP)

Stephen Hawking quería estudiar matemáticas, pero su padre lo impulsó a que ingresara al University College de Oxford, donde no impartían esa disciplina. Así que se matriculó en ciencias naturales y, una vez dentro, se especializó en física.

Hoy es reconocido como un genio de la época moderna: recibió 12 doctorados honoris causa, el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989 y la Orden el Imperio Británico en 1982. Dentro de sus trabajos más importantes están la predicción teórica de los agujeros negros y la radiación que emitirían, así como sus teoremas respecto a la relatividad. 

Fue el titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge durante 30 años, además de miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias y la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos.

  • Nikola Tesla

Tras la muerte de su padre en 1879, Nikola Tesla encontró un paquete de cartas que uno de sus maestros le envió a su papá para advertirle que el inventor podría morir por el exceso de trabajo. La anécdota es incluida en el libro My inventions Nikola Tesla’s Autobiography, editado por Ben Johnston.

Con más de 300 patentes registradas, Tesla es identificado como uno de los más grandes inventores de la historia. Habló ocho idiomas y la ingeniería eléctrica se convirtió en una de sus pasiones gracias a su profesor de física. Dio clases por corto tiempo antes de caer en la ruina.

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