Emprendimiento y Derecho
Muchos de los emprendedores no conocen la parte legal de los negocios. (Foto: iStock)

Cuando pensamos en el emprendimiento de un negocio nuevo, tenemos en mente muchos aspectos que consideramos necesarios para empezar desde cero. Entre ellos, el objetivo comercial, la inversión inicial, el mercado al que nos vamos a enfocar, las proyecciones financieras, las personas que estarán involucradas, la logística, la cadena de suministro o valor (ya sean productos o servicios), la forma de cobro, etcétera.

Infinidad de aspectos comerciales que, sin duda alguna, resultan indispensables para poner en marcha un negocio; sin embargo, me atrevo a decir que pocas veces relacionamos el Derecho con el emprendimiento y menos aún consideramos el aspecto legal como uno de los esenciales.

Aunque a primera vista, parezca que el Derecho y el Emprendimiento son palabras y conceptos que no se relacionan, la realidad es que los paradigmas académicos y profesionales han creado barreras endebles que tenemos que empezar a tumbar. Los y las licenciadas en Derecho tenemos mucho que aportar al mundo de los y las emprendedoras, así como éstos y éstas tienen muchas lecciones que enseñarnos.

Precisamente como consecuencia de lo anterior, es que hace un par de años nos dimos a la tarea de crear una clínica de Derecho en la que los y las estudiantes tuvieran la oportunidad de asesorar legalmente, y de primera mano, a emprendedoras y emprendedores del Tec, a personas que tienen interés de iniciar un negocio o un proyecto social y que, además, estaban ya dando los primeros pasos para emprenderlo.

Al reunirnos con estas personas, no fue sorpresa darnos cuenta de que ya tenían un plan de negocio perfectamente armado, con todos los elementos que menciono al inicio, cuidadosamente calculados y, prácticamente, con el pie en la puerta para empezar. Pero, al momento de preguntarles cómo iban con la parte legal, alrededor del 90 % nos respondió que “no tenían nada”.

¿Y ahora? Es justo ahí donde entramos los y las especialistas en materia legal. ¿Vas a emprender tú, de manera individual? ¿Vas tener socios o socias? ¿Ya tienes un nombre legal o comercial para tu proyecto? ¿Ya tienes tu marca registrada? ¿Tienes un logo para tu marca? ¿Vas a tener empleados? ¿Vas a tener activos? ¿Ya tienes contratos? ¿Tienes establecimiento? ¿Qué permisos vas a necesitar?

Ya no sonamos tan ajenos al Emprendimiento ¿verdad?

Derivado de los – malos – usos y costumbres comerciales, en México prevalece la informalidad y eso trae como consecuencia que no se cumplan con las leyes, normas, reglamentos y demás marco jurídico aplicable. Esto, a pesar de tener un negocio con enorme potencial, o incluso ya exitoso, puede resultar en trabas para seguir creciendo, en multas administrativas o monetarias e incluso en la detección de la imposibilidad del proyecto o tal vez en un cierre definitivo del negocio.

Lo anterior es solo el inicio de la relación entre el Derecho y el Emprendimiento, ya que esta “sociedad” continúa durante la vida de los negocios y los proyectos sociales, y es relevante hasta para cerrar o terminar de una manera correcta las transacciones comerciales o actividades sociales.

Por todo lo expuesto (y mucho más), les recomiendo a todos los emprendedoras y emprendedoras a acercarse a un licenciado o licenciada en Derecho que les asesore durante el desarrollo de sus proyectos y a tenerles a la mano para cualquier duda o problema (dicen que tenemos experiencia en resolverlos).

Finalmente, les invito a conocer la clínica D+E del Tec de Monterrey, actualmente en campus Ciudad de México y en Campus Santa Fe, donde tenemos la bonita oportunidad de apoyar a proyectos de emprendimiento social, desde una perspectiva legal corporativa.(Ana María García Ceceña, Directora de la Clínica de Emprendimiento y Derecho en Campus Santa Fe y CCM)