Évariste Galois
Évariste Galois, se reveló contra la institucionalidad de su época y sus ideas lo llevaron a la cárcel, en donde escribió como autodidacta algunas de sus notas más relevantes. (Foto: Arte Tec Review)

Tener talento y, desafortunadamente, morir antes de los 30 años de edad son pautas de inolvidables estrellas de la música como Amy Winehouse, Kurt Cobain y Sid Vicious. Sobre estos ídolos populares se han construido verdaderos cultos de fanáticos que aún los veneran. Algo análogo ocurrió con Évariste Galois, quien fue otra estrella, no de la música, sino de las matemáticas.

Nació en 1811 y murió trágicamente en 1832, antes de cumplir 21 años de edad. Toda su vida se desarrolló en una Francia aún convulsa por la revolución de 1789, y que todavía no terminaba de generar fuertes tensiones políticas en la población.

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¿Quién fue Évariste Galois?

Le bastaron poco más de dos décadas de vida para resolver un problema que llevaba más de 2,000 años sin solución, desde que los matemáticos de la Grecia clásica intentaron encontrar una respuesta.

El problema trataba sobre la teoría de ecuaciones, en específico sobre cómo identificar si una ecuación tiene o no solución, y si ésta puede ser expresada por medio de una fórmula.

En la secundaria todos aprendimos a resolver ecuaciones de segundo grado. Sí, ésas de coeficiente igual a 2 puesto como superíndice sobre la incógnita que normalmente se expresa con la letra “x”. La fórmula para resolver estas ecuaciones es coloquialmente conocida en México como “la chicharronera”. Se trata de una sencilla secuencia de pasos de álgebra elemental.

Ocurre que para ecuaciones de grado igual o mayor que 5, no había sido hallada una manera de resolverlas, hasta que llegó Évariste Galois, quien encontró un ejemplo de solución para una ecuación de quinto grado. Después, generalizó este descubrimiento para ecuaciones de grado mayor que 5, a partir de lo cual se pudo determinar si había o no fórmula de solución para ellas.

Galois llegó a estas conclusiones de manera autodidacta, gracias a haber postulado por primera vez los axiomas de la llamada teoría de grupos, la cual, en su vertiente de métodos numéricos, tiene aplicaciones en la resolución de ecuaciones que sirven para hacer predicciones astronómicas, climáticas y financieras.

Évariste Galois, un genio menospreciado e incomprendido

“Évariste Galois es uno de los fundadores de la teoría de grupos, que es parte del álgebra abstracta. Los grupos son un tipo de estructura matemática. Por ejemplo, el conjunto de los números enteros es un grupo con reglas específicas que permiten ordenar y tratar estos números de una cierta forma”, explica en entrevista para Tec Review, Galo David Ruiz Soto, profesor de Filosofía de la Ciencia, en la Facultad de Ciencias, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La contribución matemática de este genio es breve y enorme. En muy poco tiempo hizo un trabajo con una trascendencia que no han alcanzado decenas de doctores en matemáticas de la actualidad, sin importar su edad.

“Galois solamente tiene 60 páginas de matemáticas escritas, no tiene más. No se sabe bien a ciencia cierta qué pasó con él, hay quienes dicen que murió en un duelo o que murió fusilado”, precisa Ruiz Soto.

Sin embargo, en los libros de historia sí es tangible su inclinación ideológica, adversa a la del sistema que en aquel momento predominaba en Francia.

“Tenía ciertas tendencias políticas que lo hacían chocar con el régimen. Tuvo muchos líos con la autoridad. Empezó a renegar del Estado y de las instituciones, incluso cayó en la cárcel. Ocurre que Galois había sido parte de una guardia presidencial que, finalmente, fue disuelta porque en ese momento representaba un peligro para el poder, pero él, contestatario como era, en algún momento sale con su informe a la calle y lo detiene la policía, porque sospecha que tenía una intención de revuelta”, cuenta este académico de la UNAM.

Galois escribió algunas de esas 60 páginas que lo volvieron inmortal desde la cárcel, a semejanza de Miguel de Cervantes Saavedra, quien concibió su obra cumbre, El Quijote de la Mancha, cuando estuvo tras las rejas.

“Parece que mientras está en la cárcel conoce a una chica de la que se enamora perdidamente, pero después otro joven también la corteja. Entonces está la leyenda del duelo, en el que Évariste Galois se enfrenta con aquel muchacho por el amor de aquella chica. No se sabe bien si muere así o, más bien, lo terminan fusilando por los problemas políticos en los que estaba envuelto”, abundó Ruiz.

Antes de su fatal desenlace, Évariste Galois había intentado ingresar a la Escuela Politécnica de París, donde presentó su trabajo como carta de presentación, pero fue rechazado en dos ocasiones. Las autoridades académicas de aquella institución habían calificado de “incomprensible” la nueva teoría del joven científico.

El elegido de los dioses

Leopold Infeld (1898-1968), físico y divulgador de la ciencia polaco, escribió un libro intitulado El elegido de los dioses, en el que narra la historia de Évariste Galois que ha inspirado a muchos jóvenes alrededor del mundo, incluido Iván León Santiago, pasante de la licenciatura en Matemáticas, de la Facultad de Ciencias, de la UNAM.

Tec Review lo contactó por WhatsApp. Y lo primero que llama la atención de su imagen de perfil es que ha puesto el retrato de Évariste Galois, a quien Iván considera una estrella de la ciencia.

A pesar de que es un alumno brillante con promedio mayor a 9.5, no ha querido titularse, porque no está de acuerdo con la “institucionalidad”. Él prefiere seguir desarrollando su matemática de forma autodidacta, en sesiones de 6 horas diarias de lectura y resolución de ejercicios.

“Évariste Galois estableció una conexión impresionante con su trabajo. Es de los pocos matemáticos que no necesitó de la academia ni de la institucionalidad. No necesitó de nada para brillar, solamente necesitó de su espíritu y observaciones para construir todo su mundo”, relató este estudiante con voz apasionada y firme.

Aquel genio francés tuvo confianza en sí mismo para hacer valiosas aportaciones matemáticas, sin ayuda de maestros, por lo cual “él sí fue un verdadero matemático“, de acuerdo con León Santiago.

“Fue como un náufrago que llega a una isla y hace el fuego, la choza, y lo construye todo solo. Galois me devuelve la esperanza en los tiempos antiguos, cuando los primeros hombres se sentaron a pensar e inventaron la rueda. Desafortunadamente, el ser humano ha perdido mucho ese ingenio de donde surge todo”, concluye Iván, otro “elegido de los dioses” que seguramente pronto se titulará y comenzará una destacada carrera académica en el posgrado de la UNAM o del Tec de Monterrey.