inclusión tecnológica en adultos mayores
¿Cómo ayudar en la inclusión tecnológica en adultos mayores? (Foto: iStock)

Una de las mayores transformaciones derivadas de la pandemia por Covid-19 ha sido convertir a las personas en seres tecnológicos. El uso de computadoras y celulares se ha visto potenciado por la contingencia sanitaria. Pero, esa transición no ha sido pareja; mientras que para los adolescentes y jóvenes se ha dado casi de manera natural, la inclusión tecnológica en adultos mayores es mucho más lenta.

En México, el 35 % de las personas de 55 años y más son usuarias de internet, el 62 % lo son de telefonía celular y solo el 17 % lo es de computadoras, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

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Inclusión tecnológica en adultos mayores

Tec Review conversó con Danielle Shont, profesora de francés, y Rosa Giorgana, coordinadora de la Casa Cultura de Tabasco, quienes nos comentaron sus experiencias ahora que la situación sanitaria las obligó a recurrir más a la tecnología.

Danielle limitaba el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) a redes sociales, como Facebook y Whatsapp para sus conversaciones, pero tuvo que entrarle a la plataforma Zoom para poder seguir impartiendo sus clases de francés.

Rosa usaba su cuenta de Facebook para cuestiones personales, pero con el tiempo le tocó usarlo más para difundir ahí información relacionada con su trabajo. También, tuvo que pedir ayuda para aprender a usar otras redes sociales, como Twitter.

Para ambas, la necesidad las llevó a explorar otras plataformas. “Confieso que soy lenta para aprender; a mi hija le ha tocado varias veces venir a explicarme lo mismo para el uso de Zoom” comenta Danielle.

“Yo no sabía qué era un hashtag o el significado de arrobar a alguien, pero me tocó acudir con compañeros que me explicaran y ahora le entiendo”, explica Rosa.

¿Cómo enseñar tecnología a los adultos?

Para ambas, una de las claves para cerrar la brecha digital en los adultos mayores es perder el miedo a aprender, porque –desde su experiencia– se han sentido apenadas o angustiadas por el hecho de que sus nietos pequeños manejen mejor la tecnología que ellas.

Expresan que es necesario que los adultos mayores, quienes suelen estar muy apegados a sistemas tradicionales, abran su mente a usar la tecnología, para que vivan personalmente sus beneficios.

Consideran que se deben buscar formas de sacar provecho, constatar que la tecnología facilita muchas cosas, en especial, la comunicación con familiares y amigos que viven en otras ciudades o países y vencer los prejuicios existentes.

“Debemos reconocer que no somos de esta época y todo cambia día con día, así que hay que tener la mente dispuesta a aprender”, dice Rosa.

“Ayuda a nuestras neuronas aprender cosas nuevas. Por eso debemos estar abiertos a saber usar mejor la tecnología”, manifiesta Danielle.

Ambas comentan que la forma rápida de aprender es acercarse –sin pena– a familiares y amigos, que las pueden ayudar a utilizar mejor las herramientas tecnológicas.

Pero, añaden, que también sería importante un impulso extra desde el gobierno, el cual puede crear campañas de comunicación para promover el uso de la tecnología entre los adultos mayores en la televisión para quienes no usan computadora y también a crear cursos locales de uso de tecnologías de la información para involucrar a los adultos mayores.

Adopción gradual de la tecnología

Tanto Danielle como Rosa coinciden en recomendar a los adultos mayores que la adopción tecnológica no tiene por qué ser de “un solo jalón”, es decir, que no deben tener la presión de aprender a usar todo al mismo tiempo.

Por el contrario, afirman que se puede ir poco a poco avanzando conforme a las necesidades e intereses de cada persona.

Rosa –por ejemplo– cuenta que todavía no entra al uso de las apps para comprar comida, aunque las ha usado en dos o tres ocasiones para ayudar a algunas amigas.

Y en esos casos, ha pedido apoyo de su hija para “no meter la pata” en la operación. Pero, reconoce que a ella no es de comprar en línea, por lo que es una práctica que no piensa adoptar de forma masiva por el momento.

Danielle expresa que no tiene banca móvil y que en eso está atrasada. Que la ha usado pocas veces para transferencias en línea y con la ayuda de alguien. Dice que no entiende el lenguaje que usan los bancos, ya que siente puede “cometer una tontería” y hacer algo que no le pidan, por lo que siente todavía inseguridad de usar este tipo de plataformas.

También dice que –en su caso– ha aprendido a usar Zoom y que existen muchas otras plataformas para dar clase, pero que no siente la presión de aprender a usarlas todas porque con las herramientas de Word, Excel, Power Point y Youtube son, por ahora, suficientes para lo que ella enseña y llevar un proceso eficaz.

Tanto Danielle como Rosa, para sus compras, son las que se sienten más cómodas yendo al supermercado para escoger sus propios productos.

Otro ejemplo que ellas colocan para la adopción paulatina de tecnologías es que, en redes sociales, no están interesadas por el momento en aprender a usar Instagram o TikTok. Por el contrario, les interesa más acercarse a Twitter y se sienten más cómodas usando Facebook.

Así, con estos ejemplos invitan a las personas mayores a acercarse a la tecnología conforme a sus necesidades e intereses, y que no sientan la presión de sentirse obligadas a aprender a usar ni todos los dispositivos ni todas las plataformas existentes en el corto plazo.

Poco a poco se avanza en cerrar la brecha

La información disponible en el país da cuenta que cada vez más los adultos mayores se involucran en la adopción de Tecnologías de la Información y Comunicación.

Por ejemplo, The Competitive Intelligence Unit que de los nacidos en 1964 o antes, los llamados Baby Boomers, 77 % es usuaria de smartphones, 70 % utiliza servicios de banda ancha móvil y 49 % hace compras vía comercio electrónico.

Por su parte, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en su encuesta sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información, muestran que antes de la pandemia se sumaban cada vez más personas de 55 años y más usuarias de las TIC.

Entre 2015 y 2019, el número de usuarios de internet de esta edad pasó de 3.2 a 7.8 millones de personas, un crecimiento promedio anual de 25 %. En los usuarios de telefonía celular, estos pasaron de 9.4 a 13.8 millones, un crecimiento de 10.2 % promedio anual en el periodo. En cuanto a uso de computadora, pasó de 2.8 a 3.7 millones, un incremento medio de 7.1 %.