puestos directivos
El avance de las mujeres es dispar en las empresas. (Foto: iStock)

Poco a poco las mujeres mexicanas van afianzando su lugar en puestos directivos en las empresas. Su promoción es lenta y con tropiezos, pero va en ascenso. En el año 2019 ocuparon 26 % de los puestos directivos en México; en 2020, alcanzaron el pico máximo de 37 % y en 2021 la cifra es de 35 %, ocupando el séptimo lugar a nivel global.

Respecto a la proporción de mujeres directivas en todo el mundo, la cifra alcanzó 31 %, frente a 29 % del año pasado.

Puestos directivos para mujeres

El incremento de la presencia femenina en los puestos directivos se explica en gran medida por la flexibilidad laboral que ha propiciado la pandemia: el distanciamiento social obligó a las empresas a migrar al trabajo digital, lo que ha posibilitado que las mujeres tengan un horario propio de trabajo, participar plenamente en las reuniones en línea y la eliminación de la presión por los desplazamientos, destaca el documento El poder de trabajar juntos: prácticas emergentes que promueven el empoderamiento económico de las mujeres.

Pero no todo ha sido positivo, el reporte de Grant Thornton, firma de auditoría, consultoría y asesoramiento legal y financiero con presencia en más de 130 países, reconoce que las mujeres han asumido más responsabilidades en casa.

“Una investigación combinada de las Universidades de Oxford, Cambridge y Zúrich descubrió que en el Reino Unido, Estados Unidos y Alemania, las mujeres de todos los niveles de ingresos se encargaron más del cuidado de los niños y de la educación en casa que los hombres durante el gran confinamiento”.

Y abunda: “A la luz de estos estudios, no es sorprendente que 45 % de los encuestados por Grant Thornton esperen que, en general, la Covid-19 tenga un efecto negativo en las trayectorias profesionales de las mujeres a corto plazo”.

Entre otros aspectos, es necesario que los hombres paulatinamente asuman más funciones de cuidado en el ámbito familiar, de acuerdo con este estudio en el que participaron 4,972 líderes empresariales de 29 economías del mundo, de los cuales, se registraron 105 empresarios de México.

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Acciones para promover un liderazgo más diverso e inclusivo

Verónica Galindo, Socia de Auditoría en la Ciudad de México de Salles Sainz Grant Thornton S.C., destaca que en las empresas mexicanas hacen falta planes de retención del talento femenino. “Programas donde las mujeres directoras platiquen de su experiencia con las más jóvenes o quienes apenas comienzan una carrera profesional para evitar que ellas mismas se pongan límites, pensando que no lo van a lograr”.

Agrega que las empresas deben contar con sistemas de evaluación y programas de crecimiento profesional muy bien estructurados que midan las capacidades, conocimientos y habilidades de las personas, poniendo un piso parejo para que hombres y mujeres puedan desarrollarse. Con programas robustos se puede eliminar incluso el “amiguismo”.

“Aunque muchas empresas ya cuentan con programas de este tipo, aún tenemos mucho por recorrer para lograr la igualdad laboral desde los grandes corporativos hasta las más pequeñas empresas familiares”, dice Galindo.

El ascenso en empresas mexicanas

Si bien las organizaciones perpetúan la cultura machista del país, cuando se analizan a detalle las prácticas de las empresas mexicanas, se observa que en donde se favorece el ascenso de los hombres en puestos directivos es en las empresas más longevas, las cuales repiten prácticas no institucionalizadas, indica la académica Anabella Dávila.

“No lo vemos en organizaciones nuevas ni en empresas enlazadas a cadenas de suministro mundial, ya que al ser hijas de la globalización, tienen que seguir ciertas reglas y procedimientos para poderse mantener activas en esas cadenas, como promover la equidad y diversidad”, detalla la investigadora adscrita a la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE Business School) del Tec de Monterrey.

Otra característica que juega un papel en contra del liderazgo femenino es que a las mujeres se les asciende de manera vertical y a los hombres de manera horizontal.

Explica Dávila: “Cuando ves a quién se promueve en una carrera directiva, esa persona, generalmente un varón, tuvo promociones horizontales que le permitieron conocer toda la empresa, lo que lo hizo apto para dirigirla; pero una mujer no hace carrera horizontal, hace carrera vertical, lo que constituye un impedimento a la hora de tomar una decisión”.

Las empresas más longevas son aquellas que suelen ser más grandes, son las que ofrecen más oportunidades laborales y retadoras, el problema es que suelen ser negocios familiares también; una práctica recurrente es que las hijas asuman funciones secundarias.

“En las empresas mexicanas la mujer sí participa en la alta dirección pero en plazas de apoyo, no en posiciones estratégicas o de liderazgo. Son pocas quienes tienen impacto en el desempeño de su empresa, por ejemplo, en finanzas, producción o ventas. Usualmente son funciones desempeñadas por hombres”, describe la profesora de Administración del Tecnológico de Monterrey.

¿Cómo hacerle para que las mujeres asciendan a puestos directivos? Anabella Dávila es muy clara: se tienen que formar. En los Master of Business Administration (MBA) se capacitan en áreas como manufactura, mantenimiento, internacionalización o marketing. “Los MBA son muy importantes porque capacitan para entender a toda la empresa, no se restringen a los puestos que generalmente ocupan como relaciones públicas o recursos humanos”.

También es importante que haya más mujeres en los consejos directivos, es un tema que se recomienda entre las mejores prácticas empresariales, el problema es que no es suficiente con una o dos mujeres porque no tienen mucho impacto.

De acuerdo con la especialista “es en la alta dirección donde se ven los nuevos temas que vienen para los negocios, y uno de ellos es la equidad y diversidad; si ahí no se toman esas decisiones y se promueven políticas para la empresa, pues estamos mal”.

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Cualidades del liderazgo

El reporte anual Women in Business 2021, que retoma algunas de las mejores prácticas de gobiernos y empresas del G-7 (países considerados con mayor peso económico y político, conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido) y la Unión Europea para promover la igualdad de género en el lugar de trabajo, menciona las cualidades que deben tener hombres y mujeres en puestos directivos.

“Tener adaptación al cambio, ser innovador, colaborativo, resiliente, valiente a la hora de tomar riesgos, centrado en los beneficios, empático, con un propósito, directivo, conectado con la comunidad empresarial y autoconocimiento”.

Galindo añade que deben tener facilidad para transmitir los mensajes a todo su equipo de trabajo. “Todas las cualidades anteriores pueden marcar la diferencia del futuro de un negocio por lo que sin duda son habilidades con las que deben contar las personas que ocupen puestos directivos”.