promesa incumplida de los robots
Exposición "Nosotros, robots". (Foto: captura de pantalla)

La historia de los robots no ha sido simplemente coser y cantar. Al respecto, la humanidad está apenas saliendo de una etapa de desencantos. Los robots, definitivamente, no fueron los que iban a poder resolver todos los problemas del mundo; sin embargo, aún merecen otra oportunidad.

Una visión neutral, objetiva y, a la vez, esperanzadora ofrece “Nosotros, robots“, recorrido por una exposición virtual de robótica, presentado por Universum Museo de las Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con la Fundación Telefónica Movistar México.

La presentación ha sido guiada por Andrés Ortega, escritor español, quien cuenta de manera amena y crítica los apasionantes claroscuros en la historia de lo robots, desde los prototipos diseñados por Leonardo da Vinci hasta los más modernos humanoides que actualmente tienen un rol principal en áreas como transporte y medicina.

Una revolución doble

Según el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, la automatización, junto con la crisis provocada por la pandemia, está creando un escenario que se llama de doble disrupción. “Es la crisis sencilla y la adopción de tecnologías de automatización por parte de muchas empresas de aquí a 2025”, señala Ortega.

Esto posiblemente desencadene la creación de más empleos de los que se perderán. No obstante, este escritor ibérico pone el dedo en llaga de la siguiente manera:

“Quienes pierdan el empleo no estarán capacitados para cubrir los nuevos trabajos por falta de conocimiento; de ahí la necesidad de programas de capacitación”.

Ortega agrega que los seres humanos tenemos que aprender a colaborar con nuestros robots, y quien no lo haga se quedará al margen. “No debemos vernos como rivales ni como adversarios. Se tiene que realizar la empatía entre los robots y los seres humanos”.

Pablo Medrano es director de Casual Robots, compañía de robótica de consumo aplicada a empresas. Él es un empresario ibérico que coincide con Ortega en el sentido de que es un error creer que los androides algún día van a dictar el rumbo que deben de seguir las naciones.

“En la robótica siempre tiene que haber una mano humana. Tenemos que cambiar esta percepción de que la robótica es la que decide. Quienes deciden son las personas. Otro error es pretender que la robótica, inclusive la humanoide, puede hacer cualquier cosa. La robótica tiene que ser un complemento para las personas, para su calidad de vida y disfrute”.

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Sobrestimación y falta de visión

Esta idea de que los robots van a convertirse en sustitutos de los seres humanos es errada, pero ha sido difundida hasta en caricaturas (como se ve en Robotina, de los Supersónicos). De acuerdo con Medrano, tal escenario se encuentra distante del justo equilibrio que no fue vislumbrado hace una década en Japón, un país avanzado en diseño de androides.

“Yo siempre he dicho que la robótica de servicios en los últimos 40 años ha sido un fracaso estrepitoso. En Fukushima (durante el lamentable accidente nuclear de 2011) no tuvieron (los japoneses) un solo robot que fuera capaz de ayudar en una crisis social, tuvieron que recurrir a la robótica americana”.

“Ahí está un ejemplo de que a pesar de tener una tecnología preparada, no entendieron qué utilidad real podía tener. Ahí es donde tenemos que ver porque si no, cometeremos los mismos errores”.

Medrano considera que la pandemia ha acelerado un mínimo de cinco años todo en cuestión de tecnología, incluida la robótica. Esta coyuntura de emergencia sanitaria ha abierto los ojos para tener un punto de vista más aterrizado sobre la verdadera utilidad de los robots.

“Ahora están mejor enfocados en hospitales, en logística, pero al final hay una utilidad de una coexistencia que no sustituye el trabajo humano ni lo quita, simplemente lo mejora”.