conciencia ambiental
Los recursos de la tierra no son infinitos y solo somos un eslabón en la cadena de los ecosistemas. (Foto: iStock)

La idea de que los recursos naturales existen para cubrir la necesidades humanas y que se pueden utilizar ilimitadamente fue muy común hasta el siglo XX. El cambio de paradigma, en donde dejamos de ser dueños y nos convertimos en integrantes de los ecosistemas, ha ido ganando terreno a la luz de la evidencia científica: la Tierra tiene límites. Y, por eso, necesitamos conciencia ambiental.

El reto es transitar hacia una vida más sustentable durante y después de la pandemia por Covid-19.

conciencia ambiental
(Fuente: Greenpeace)

¿Qué es la conciencia ambiental?

La conciencia ambiental es, precisamente, saber el impacto que dejan nuestras huellas en el planeta y cómo se terminan sus recursos. También, implica enseñar a otros sobre el cuidado del medio ambiente y la importancia de preservar los ecosistemas.

Si bien se ha reducido la emisión de gases de efecto invernadero por transporte, se ha incrementado la emisión de dióxido de carbono (CO2) por trabajar desde casa, por ejemplo, una junta por videoconferencia de una hora puede generar hasta 440 gramos de CO2, de acuerdo con la revista Resources, Conservation and Recycling.

Aún más, al enviar un correo electrónico se emiten cuatro gramos de CO2, limpiar la bandeja de entrada se ha convertido en un tema crucial para cuidar el planeta; al sumar los millones de mensajes con archivos adjuntos que se envían a diario la cifra cobra importancia por los miles de servidores en funcionamiento para almacenar esa información. La recomendación es eliminar los correos innecesarios y el spam.

La discusión sobre qué consumimos y porqué es importante. Ahora, más que nunca, de acuerdo con el doctor Edgard Mason, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), además del incremento de CO2 por trabajar a distancia, se han generado más desechos por el uso de cubrebocas, guantes de látex, envolturas de plástico de un solo uso con las que se entregan los alimentos a domicilio en la pandemia.

Iniciativas como la prohibición en la Ciudad de México de la venta y distribución de plásticos de un solo uso empleados en la creación de tenedores, cucharas, platos y globos, entre otros, es buena, sin embargo, puede desencadenar problemas ambientales más severos.

“Por ejemplo, están las bolsas reusables del supermercado que son más difíciles de producir y mucho más contaminantes que las bolsas de plástico. Necesitamos que aguanten unos 150 usos para que valgan el gasto ambiental”, dice.

A primera vista, parecen muy benéficas para el medio ambiente pero en el fondo son igual o más perjudiciales.

El biólogo habla del término greenwashing, una estrategia de marketing de ciertas empresas en las se cambia el discurso de su producto para hacerlo ver más amigable con el planeta sin realizarle cambios positivos. Es ahí donde los ciudadanos tenemos que ser más críticos e investigar si realmente son “verdes”.

Defaunación

Compartimos espacio con al menos 10 millones de especies (entre hongos, plantas, animales, protistas y moneras), pero muchos de ellos se encuentran en peligro de extinción, por culpa del ser humano.

Fabián Carvallo, biólogo y presidente de la Red Mexicana de Periodistas Ambientales, mencionó uno de los casos más recientes: la castración de un oso negro americano en Nuevo León, solo porque se acercó a personas en un parque.

No hay una alfabetización ambiental adecuada en la población; en general en México porque continúan los linchamientos a animales, especies incluso en peligro de extinción, como ocurrió el año pasado con el asesinato de un puma en el Estado de México”.

El periodista agrega que no se ha logrado –siquiera– dejar de cortar árboles en las ciudades bajo el argumento de que “tiran muchas hojas y hay que barrer diario”.

Otro agravante a la defaunación es la introducción de especies exóticas como el pez león en el mar del Caribe mexicano, que ha ido diezmando especies marinas o los gatos y perros, que aunque han sido domesticados para convivir con los seres humanos, no dejan de ser depredadores y matan a aves o especies nativas de la Ciudad de México tales como cacomixtles y tlacuaches.

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Área deforestada en la Reserva de la Biosfera de Calakmul. Parte de las 723,00 hectáreas que la conforman se encuentran dentro de La Montaña. Además, La Montaña se ha constituido como parte del Corredor Biológico Mesoamericano que es un proyecto multirregional que comprende varios países de Centroamérica y recibe fondos del Fondo Ambiental Global. La Montaña es considerado un “punto caliente” de deforestación en Campeche. (Foto: Víctor García / Greenpeace)

México, con pendientes en medio ambiente: Las deudas ambientales de México en el 2020

Ecosistemas sanos

Se suele pensar que el bienestar de la población está ligado a la tecnología, que nos facilita ciertas actividades domésticas, pero lo que realmente influye en nuestra calidad de vida es la salud de los ecosistemas, los cuales brindan servicios ambientales fundamentales como regular el clima y control de inundaciones, el control de enfermedades causadas por plagas, proveer de alimentos para lo cual se necesitan suelos ricos en nutrientes, agua limpia y materias primas.

La naturaleza no solo es un alimento espiritual que nos permite desconectarnos cuando salimos de vacaciones y visitamos las playas o las reservas ecológicas, en donde podemos practicar ciertos deportes y extasiarnos con su belleza, sino que gracias a ella existimos.

La mayoría de la población ignora el efecto de sus acciones en la naturaleza, de ahí que sea necesario reforzar una conciencia ambiental basada en la evidencia científica.

Edgard Mason, quien tiene 17 años dando clases de biología en nivel secundaria, dice que es tan importante usar envases retornables, reducir el uso de coches como lo es educar a los jóvenes sobre los impactos del ser humano al medio ambiente.

Lamenta que, en el contexto de la pandemia y la inseguridad, cada día sea más complicado realizar trabajo de campo. “No se puede amar lo que no se conoce y si no se sale a campo ¿cómo vamos apreciar y conservar a la biodiversidad?”, dice.

Fabián Carvallo, por su parte, considera que en plena pandemia se siguen construyendo casas, se sigue deforestando, se continúa cambiando el uso de suelo de zonas que deberían ser reservas naturales.

“Lamentablemente, esta crisis se va a repetir, pero será peor porque tenemos miles de agentes patógenos”.

Desde su perspectiva, la educación ambiental es crucial para poder tener cierta conciencia ambiental basada en la evidencia que muestra la ciencia. Esta educación debe inspirar a los jóvenes desde la experiencia personal pues no es lo mismo tomar una clase frente a la pantalla en donde se les hable sobre temas lejanos a que salgan a campo y lo vean.