Problemas en la clase online de kínder
Experta asegura que las clases en línea durante la primera edad no son recomendables. (Foto: Tec Review)

La educación en línea para pequeños de entre tres y cinco años de edad solamente es conveniente dentro de un esquema de enseñanza presencial integral y en dosis de no más de una hora al día.

Ésta es la conclusión a la que han llegado dos especialistas entrevistadas por Tec Review.

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¿Problemas en la clase online de kínder?

María Del Rocío Díaz Flores, licenciada en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), comenta que privilegiar solamente la educación online en niños de nivel preescolar, provoca que pierdan habilidades de socialización, justo en la etapa de la vida en que deben comenzar a adquirirlas con otros compañeritos del kínder.

“Es importante que los niños vayan al jardín de niños para que comiencen a socializar, y de ahí se siguen, toda la vida, porque todos tenemos necesidad de socializar. No recomiendo la educación en línea para los niños pequeños, no es la mejor opción”, dice Díaz Flores, quien además fue profesora en escuelas públicas por más de 30 años.

Ella recuerda que en el aula física podía detectar si un niño estaba triste o tenía algún tipo de angustia, pero a través de una pantalla, como actualmente se acostumbra a causa de la pandemia, esto se torna difícil.

“Es muy complicado conocer y ayudar a los niños a través de un monitor. Ellos son mucho de contacto, de darles una palmadita en la espalda y de decirles ‘qué bonito dibujo hiciste’, lo cual les enriquece emocionalmente”, dice esta experta.

Ella también expresa que –aproximadamente– antes de los ocho años de edad, el conocimiento de los niños es objetivo; esto es, necesitan tocar, palpar, para aprender y esto se queda muy corto en el formato de educación online.

“Incluso, si a niños chiquitos se les dice una metáfora o una analogía, no la captan, porque ellos entienden de manera literal, no de forma abstracta. Por eso ellos empiezan a sumar y restar con ábaco, porque tienen la necesidad de tocar para aprender”.

Si los pequeñitos no son educados con este componente de pensamiento concreto, después se le dificulta el pensamiento abstracto, de acuerdo con Díaz.

“Y si se revisa el artículo tercero de la Constitución, el cual dice que el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, entonces se llega a la conclusión de que la educación en línea se queda corta. Ese artículo también dice que la educación busca desarrollar la solidaridad internacional, la cual el niño solamente la aprende viviendo, relacionándose con el compañerito y el maestro. La solidaridad, la empatía, la independencia, la justicia, todo eso se aprende mediante vivencias”, afirma Díaz Flores.

Educación en línea, en dosis precisas y controladas

E-HomeKids es una biblioteca digital especializada en niños de preescolar. Recién ha llegado a México, después de haber sido lanzada hace menos de un año en Perú, donde más de 9,000 docentes del sector público fueron capacitados para utilizar esta nueva herramienta.

Su oferta es ofrecer material educativo que facilita la misión de los profesores, en la planeación de clases, y de los padres, en el acompañamiento que en estos tiempos de contingencia sanitaria hacen desde casa.

La premisa de esta tecnología es que el aprendizaje a distancia para los pequeños requiere de un equilibrio entre contenido en línea e interacción presencial, según el enfoque de atención integral propio de la educación inicial.

Al respecto, la segunda especialista consultada, Nadia Yépez Suárez, investigadora de neuropsicopedagogía en la Pontificia Universidad Católica de Perú, señala que la transformación digital sugerida por E-HomeKids no debe consistir en pasar todo el esquema educativo tradicional a la pantalla.

“Si la escuela considera que se debe tener a los niños 5 horas diarias frente a la pantalla, entonces ese modelo educativo no es el adecuado. Máximo un pequeño tiene que estar una hora al día frente a la pantalla. Y no es que yo lo diga solamente, sino lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, dice esta académica.

Yépez Suárez agrega que para que los pequeñitos desarrollen lenguaje socioemocional necesitan jugar e interactuar con amiguitos, al aire libre, en el patio de la escuela, en un parque, y esto no se logra mientras se mantenga la mirada fija en la pantalla.

“Los niños de entre tres y cinco años solo necesitan de una hora de medios digitales que incluye televisor, computadora, tablet o celular, mientras que a los niños de entre 0 y dos años les afecta negativamente a su cerebro utilizar este tipo de dispositivos”, advierte Yépez.

Ella concluye que en la actualidad un error común es asumir que el modelo pedagógico puede ser 100 % digital. Solo conviene que sea así en dosis precisas y controladas, sin trastocar el desarrollo físico, emocional y mental de los pequeñitos.