dinero digital
Aún no hay ganador de la disputa entre el dinero físico y el dinero digital. (Foto: iStock)

Suecia hasta hace poco era el modelo a seguir cuando se hablaba de dejar de usar dinero físico y optar mejor por dinero digital; sin embargo, desde 2019 la Agencia Sueca de Contingencias Civiles ha sugerido a los habitantes de aquel país que guarden un poco de dinero en efectivo en sus casas en caso de emergencias como guerras o ciberataques, según un reporte de Cash Matters.

El país nórdico en el que cinco de cada seis habitantes usaba dinero digital, no está completamente seguro de seguir con esta tendencia, ni siquiera por la idea de contagio (no respaldada científicamente) de Covid-19 a través del uso de monedas y billetes.

“Respecto al dinero en efectivo, se han generado comportamientos contradictorios dentro de la población de los distintos países. Así, en Latinoamérica se ha percibido una mayor fobia a tocar dinero y, sin embargo, son los países donde más población acudió a cajeros automáticos (u otros establecimientos) a retirar dinero en efectivo”, se lee en el informe mundial 2020 sobre medios de pago, de Minsait.

En Europa, por el contrario, es donde menos fobia o aversión se ha experimentado; no obstante, ahí están los países donde menor porcentaje de población ha acudido a sacar dinero de los cajeros automáticos, según este estudio.

“Los nuevos sistemas de pagos a través del smartphone o smartwatch se ven impulsados al no necesitar contacto; sin embargo, la población parece ir más rápido que la adaptación a estos sistemas por parte de los establecimientos físicos, especialmente en Latinoamérica, ya que esta falta de aceptación es uno de los motivos principales por los que no se usan”, se lee en el documento.

Es así como los dilemas se tornan en paradojas en que las monedas y los billetes parecieran que estuvieran condenados a desaparecer, pero no del todo.

El bando del dinero contante y sonante

Al respecto, Efraín Navarrete, manager de finanzas y operaciones de Sonect, fintech de origen suizo, en entrevista para Tec Review dice que en México el dinero en efectivo sigue siendo el rey, y sobre esta afirmación explica la propuesta de negocio de su compañía.

“El efectivo sigue siendo uno de los principales métodos de pago en el mundo. De hecho, en México, según un estudio que tenemos, aproximadamente el 90 % de las transacciones se siguen haciendo en efectivo”, afirma.

Navarrete agrega que dado que en México muchas personas no están bancarizadas, el uso del efectivo se vuelve más relevante.

Con base en esta necesidad, Sonect planea instrumentar en este año en el país un sistema digital en el que personas puedan sacar dinero en efectivo de establecimientos como restaurantes, panaderías, ferreterías o tiendas de abarrotes, sin necesidad de acudir a una ventanilla de banco ni a un cajero automático.

“Nuestra solución ya está funcionando en Suiza y Alemania, además de que estamos haciendo algunos pilotos que están siendo exitosos en Suecia y también pensamos hacerlos en Reino Unido”, detalla Navarrete.

Sonect cuenta con una tecnología de emparejamiento y geolocalización, así como la de Uber, que permite al usuario hacer un matchmaking con los comercios registrados cercanos, en los cuales puede retirar dinero en efectivo.

El bando del dinero digital

Por otro lado, está Mercado Pago, que ha apostado por impulsar la tecnología de los códigos QR para hacer pagos en negocios, sin necesidad de cash.

“El código QR permite hacer pagos sin contacto, manteniendo la distancia en el mundo físico. Ya tenemos, en México, más de 12 mil comercios que lo aceptan y registramos un aumento de 534 % en lo que va de la pandemia”, explica en entrevista para Tec Review, Ramiro Nandez, senior manager de QR en Mercado Pago.

Este directivo comenta que respecto usuarios, una desventaja en el uso de dinero en efectivo es la inseguridad, un problema muy relevante en México y América Latina. Mientras que al pensar en los comercios, hay ineficiencias operativas porque manejar tanto efectivo tiene un costo.

“Pero la principal desventaja es que al movernos en un mundo de efectivo, nos quedamos sin acceso a productos financieros que solo existen en el mundo bancarizado digital, del que más del 50 % de los mexicanos se quedan afuera”, platica.

A la pregunta de que si habrá un momento en que en el país se use menos efectivo que métodos digitales de pago, Nandez responde que no le gusta hacer futurología, pero no tiene dudas de que los pagos digitales van a seguir creciendo.

“Las razones son los enormes beneficios que aportan a los usuarios sobre todo en términos de tener acceso a productos que antes no tenían, como acceso al crédito, al
rendimiento, a pagar en muchos comercios y en el mundo online. Todos estos productos están muy restringidos si contemplamos solo el dinero en efectivo. Esperaría ver en cinco o 10 años un México muy distinto al que tenemos hoy”.

Finalmente, el camino hacia la sustitución del dinero físico por el dinero digital ya está marcado, pero la velocidad en el que se recorrerá aún no se puede determinar ni tampoco si será completamente irreversible, porque ni en Suecia lo pudieron prever.