desinfección de superficies funciona para prevenir la Covid-19
Un trabajador vestido con un traje protector desinfecta el interior de un vagón de tren para prevenir la propagación del virus. (Foto: REUTERS / Daniel Aguilar)

Desinfectar los almacenes, taquillas, consultorios y comedores del Sistema de Transporte Colectivo Metro durante un par de semanas tiene un costo para la Ciudad de México de 1.5 millones de pesos y se estima que las compañías de limpieza han sido las grandes ganadoras de la pandemia, pero ¿la sanitización funciona para prevenir la Covid-19?

Te explicamos qué dicen los estudios:

Despensa pandémica

De acuerdo con las bases de datos de gobierno abierto de la Ciudad de México, la limpieza sanitizante de las áreas comunes del Metro se justificó para proteger al personal y proteger el contagio entre ellos y los usuarios.

El contrato STC-CNCS-077/2020 muestra que el gasto de la desinfección, que tuvo una duración de menos de un mes entre marzo y abril, fue de más de un millón de pesos.

Mientras, la consultora especializada Nielsen señaló en marzo que las ventas de productos como toallas húmedas aumentaron sus ventas 243 %, mientras los artículos de limpieza como guantes domésticos, aromatizantes y limpiadores líquidos de desinfección crecieron a mayor ritmo.

Incluso, Enrique Espinosa director general de Nielsen México, señaló en un comunicado que, a partir del primer caso confirmado en el país, se desarrolló una “despensa pandémica”.

¿Pecamos de cautelosos?

Un artículo revista Nature explica que, a medida que la evidencia se ha ido acumulando durante el curso de la pandemia, la comprensión científica sobre el virus ha cambiado.

“Los estudios e investigaciones de brotes apuntan a que la mayoría de las transmisiones ocurren como resultado de que las personas infectadas arrojan gotas grandes y pequeñas partículas llamadas aerosoles cuando tosen, hablan o respiran. Estos pueden ser inhalados directamente por personas cercanas. La transmisión superficial, aunque es posible, no se considera un riesgo significativo”, señala.

Por su parte, Emmanuel Goldman, un microbiológo de la Facultad de Medicina de Rutgers New Jersey, publicó en The Lancet un documento con sus conclusiones. Ahí, asegura que lo estudios que se hicieron sobre la supervivencia del coronavirus en diferentes superficies no corresponde con el mundo real.

Goldman explica sobre las pruebas de otros expertos: “la supervivencia más larga (seis días) del SARS-CoV-2 en las superficies se realizó colocando una muestra inicial de virus muy grande (107 partículas de virus infecciosos) en la superficie que se estaba analizando. En otro estudio, que afirmó la supervivencia de cuatro días, utilizaron una muestra igualmente grande (106 partículas de virus infecciosos) en la superficie. Uno más encontró una supervivencia prolongada (cinco días) del coronavirus en superficies con lo que todavía consideraría una carga viral sustancialmente grande (103 unidades formadoras de placa) en un lisado celular. Sin embargo, el uso de una lisis celular en lugar de un virus purificado o semipurificado podría permitir la proliferación viral inicial”.

Es decir, para el microbiólogo, ninguno de estos experimentos presenta escenarios similares a situaciones de la vida real.

“En mi opinión, la posibilidad de transmisión a través de superficies inanimadas es muy pequeña y solo en los casos en que una persona infectada tose o estornuda en la superficie y alguien más toca esa superficie poco después de toser o estornudar (dentro de una o dos horas). No estoy en desacuerdo con pecar de cauteloso, pero esto puede llegar a extremos que los datos no justifican. Aunque la desinfección periódica de las superficies y el uso de guantes son precauciones razonables, especialmente en los hospitales, creo que los fómites (objetos inanimados) que no han estado en contacto con un portador infectado durante muchas horas no presentan un riesgo de transmisión medible en entornos no hospitalarios. Se necesita una perspectiva más equilibrada para frenar los excesos que se vuelven contraproducentes”, escribe en The Lancet.

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Mejor ventilación

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos aclararon en su guía sobre la transmisión superficial en mayo que “no se cree que sea la forma principal de propagación del virus”.

La revista Nature señala que es más fácil limpiar superficies que mejorar la ventilación, especialmente en invierno y los consumidores esperan protocolos de desinfección.

Eso significa que gobiernos, empresas e individuos continúan invirtiendo grandes cantidades de tiempo y dinero en esfuerzos de limpieza profunda.

A fines de 2020, las ventas mundiales de desinfectante de superficies totalizaron 4,500 millones de dólares, un aumento de más del 30 % con respecto al año anterior.

 

Entonces, ¿por qué seguimos desinfectando?

Parte del problema es que los especialistas no pueden descartar la posibilidad de transmisión de fómites, y la orientación de muchas agencias de salud sobre cómo tratar las superficies no ha sido clara debido a que la ciencia ha cambiado.

En noviembre, las autoridades chinas introdujeron directrices que exigen la sanitización de los envases de alimentos congelados importados.

El CDC dirige a las personas a una lista completa de agentes que matan al SARS-C0V-2 y dice: “La desinfección frecuente de superficies y objetos tocados por varias personas es importante”.

Los expertos dicen que tiene sentido recomendar el lavado de manos, pero algunos están rechazando el enfoque en las superficies.

En diciembre, la ingeniera Linsey Marr de Virginia Tech en Blacksburg coescribió un artículo de opinión para The Washington Post en donde explica que ya “acabamos” con la limpieza.

“Ha quedado claro que la transmisión por inhalación de aerosoles, las gotitas microscópicas, es un modo de transmisión importante, si no dominante,” dice Marr, que estudia la transmisión de enfermedades por vía aérea.

La atención excesiva para hacer que las superficies sean impecables requiere un tiempo y recursos limitados que se gastarían mejor en la ventilación o la descontaminación del aire que respira la gente, dice.

Incluso, el gobierno de México tiene una guía de limpieza y desinfección de espacios comunes para prevenir la Covid-19.

“El SARS-CoV-2 al ser un virus con una envoltura lipídica lo hace más susceptible a los desinfectantes en comparación con los virus no envueltos. Así, la limpieza de superficies visiblemente sucias y luego su desinfección con productos idóneos es una de las estrategias de prevención y control para la transmisión de Covid en entornos comunitarios”, se lee en la guía.

Añade que “desinfectar significa usar productos químicos, para eliminar a los agentes infecciosos de superficies; es importante señalar que la desinfección sea eficaz, es necesario realizar previamente una limpieza adecuada”.

desinfección de superficies funciona para prevenir la Covid-19
Un empleado que usa una mascarilla protectora desinfecta afuera de un cine de Cinépolis mientras los gimnasios, museos y cines se reabren gradualmente luego de que el gobierno de la ciudad alivió las medidas de aislamiento introducidas para prevenir la propagación de la enfermedad del coronavirus en la Ciudad de México, México. (Foto: REUTERS / Henry Romero)

En todas partes

Al comienzo de la pandemia, los artículos personales como lentes para leer y botellas de agua dieron positivo en busca de rastros de ARN viral, la principal forma en que los investigadores identifican la contaminación.

También lo hicieron las barandillas de la cama y las salidas de aire. En los hogares en cuarentena, los lavabos y las duchas albergaban el ARN, y en los restaurantes, se descubrió que los palillos de madera estaban contaminados.

Los primeros estudios sugirieron que la contaminación podría durar semanas. Diecisiete días después de que el crucero Diamond Princess fuera desocupado, los científicos encontraron 3 ARN viral en las superficies de las cabinas de los 712 pasajeros y miembros de la tripulación que dieron positivo por Covid-19.

Pero la contaminación con ARN viral no es necesariamente motivo de alarma, dice Goldman. “El ARN viral es el equivalente al cadáver del virus”, dice. “No es contagioso”.

 La mayor amenaza

Armados con datos de un año sobre casos de coronavirus, los investigadores dicen que un hecho es claro.

Son las personas, no las superficies, las que deberían ser el principal motivo de preocupación.

La evidencia de eventos de superpropagación, donde numerosas personas se infectan a la vez, generalmente en un espacio interior abarrotado, apunta claramente a la transmisión aérea, dice Marr. “Hay que inventar algunos escenarios realmente complicados para explicar los eventos de superpropagación con superficies contaminadas”, dice.

Lavarse las manos es crucial, porque no se puede descartar la transmisión superficial. Pero es más importante mejorar los sistemas de ventilación o instalar purificadores de aire que esterilizar superficies.

“Si ya hemos prestado atención al aire y tenemos algo de tiempo y recursos adicionales, entonces sí, limpiar esas superficies de alto contacto podría ser útil”, dice.

Los hogares también pueden relajarse. Poner en cuarentena los alimentos o desinfectar todas las superficies es ir demasiado lejos. “Eso es mucho trabajo y probablemente tampoco esté reduciendo tanto su exposición”, dice Marr.

En cambio, una higiene de manos razonable, así como el uso de una máscara y el distanciamiento social para reducir la exposición de los contactos cercanos es un mejor lugar para concentrar los esfuerzos.