talidomida
Modelo molecular de la talidomida. (Foto: iStock)

Hace más de 60 años ocurrió el mayor desastre médico causado por el ser humano en la historia, cuando en Europa nacieron alrededor de 10,000 niños con malformaciones graves y debilitantes, a causa de la talidomida.

La tragedia ocurrió después de que a las mujeres embarazadas se les recetara esta sustancia producida por un laboratorio alemán, con el fin de reducir las náuseas matutinas. La palabra talidomida desde entonces quedó ligada a las prácticas médicas negligentes y a la teratogénesis (malformaciones en el embrión).

¿Útil contra la Covid-19?

Sin embargo, recientemente también se han encontrado aplicaciones benéficas de esta molécula en el combate a ciertas enfermedades.

“El medicamento ahora se usa con éxito para tratar una variedad de afecciones en adultos, incluido el mieloma múltiple y las complicaciones de la lepra”, se lee en Thalidomide-Induced Teratogenesis: History and Mechanisms, artículo publicado en 2015 por Neil Vargesson, en la revista Birth Defects Research.

Se sabe que este fármaco tiene la capacidad de evitar la reproducción celular, lo cual es muy provechoso para el ser humano en el caso de células cancerosas, de acuerdo con Rubén Gaviño Ramírez, doctor en química adscrito al Instituto de Química, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Aquí el problema es que en los primeros meses de embarazo la molécula ocasiona la no reproducción celular en el feto y esto es fatal. Pero, después de cierta etapa del embarazo, la sustancia ya no tiene efecto teratogénico”, comenta este científico a Tec Review.

Por otro lado, una monografía elaborada en la Facultad de Medicina, de la UNAM, da a conocer que la talidomida ha demostrado eficacia en el tratamiento de padecimientos derivados de la infección del virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

“La efectividad de la talidomida se ha demostrado en tres condiciones asociadas: las úlceras aftosas, el síndrome de desgaste y la diarrea”, se lee en dicho escrito.

Inclusive, esta molécula ha sido propuesta desde el año pasado en ensayos clínicos contra los efectos de la Covid-19 en los pulmones.

Se evaluará la talidomida combinada con terapia hormonal en dosis bajas para Covid-19 grave”, se lee en un registro de pruebas clínicas de Good Clinical Practice Network, en Estados Unidos.

Capaz de dañar y de buscar el bien

Ambas facetas de la talidomida revelan la naturaleza dual de la química, que Rubén Gaviño explica así:

Hay que tener mucho cuidado con la química, pero ésta, de la mano de la física y la ingeniería, ha dado como resultado el nivel de vida que tiene el planeta actualmente. En los últimos 40 años el crecimiento ha sido brutal en muchos lugares del mundo y ha sacado a millones de personas de la pobreza”.

Gracias a la química se ha podido sintetizar medicamentos para enfermedades antes incurables y telas, como el nylon o el poliéster, con las que se hace ropa resistente y barata.

“Si no hubiera química, no habría la suficiente telas para vestirnos; si no hubiera existido alguien que hiciera amoníaco sintético, no habría el desarrollo de los fertilizantes ni los niveles de producción agrícola que ahora tenemos”, explica.

La química muestra esa doble cara, en el sentido de que hace cosas muy útiles y sorprendentes, pero al mismo tiempo esas mismas cosas pueden generar enfermedades o contaminación cuando son desechadas al mar.

Gaviño Ramírez recuerda la descripción mitológica de esta dualidad en Lo mismo y no lo mismo, libro de divulgación de la química escrito por Roald Hoffmann, premio Nobel de Química en 1981, y en entrevista telefónica la lee en voz alta:

“Es clarísimo que los centauros son la encarnación de lo mismo y no lo mismo, hombre y bestia, no del todo humanos ni bestias salvajes; un ser estable y efímero, en tensión, complejo y, sin embargo, integrado, capaz de dañar y de buscar el bien, como la química”.