salario emocional
El dinero que nos pagan es muy importante, pero también los beneficios emocionales de nuestro trabajo. (Foto: iStock)

Si hoy cambias de trabajo, ¿qué es lo que más extrañarías de él, sin tomar en cuenta el dinero que te pagan? Eso que pensaste es el salario emocional.

Marisa Elizundia, creadora del Barómetro de Salario Emocional, explica en entrevista para Tec Review que esta retribución es una nueva tendencia dentro de las empresas, pero comenzó a estudiarse hace 10 años.

La herramienta que ella creó es capaz de describir cuáles son los beneficios no económicos que obtenemos de nuestros empleos.

“Se hizo justamente para poder cuantificar y ver en números lo intangible. Poder verlo, analizar y atacar nuestras debilidades”, dice.

Elementos básicos del salario emocional

La experta y su equipo han definido los 10 elementos del salario emocional:

  1. Autonomía: Ser capaces de gestionar tus propios proyectos o tiempo
  2. Pertenencia: Sentirse valorado y apreciado
  3. Creatividad: Es el poder poner tu huella en todo lo que haces, sin importar tu profesión, aquello que diferencia tu trabajo del resto
  4. Dirección: La proyección de carrera que tiene un empleado a mediano y largo plazo
  5. Disfrute: La capacidad de reír, disfrutar de los momentos
  6. Maestría: Reconocer un buen trabajo y disfrutarlo, es la satisfacción de haber hecho algo bien e ir mejorando
  7. Inspiración: Son los momentos inspiradores que abren un mundo de posibilidades
  8. Crecimiento personal: La capacidad de aprender de tus propios errores y crecer como ser humano
  9. Crecimiento profesional: La oportunidad de hacer uso de tus talentos, fuerzas y competencias para hacerte un mejor profesional
  10. Sentimiento de propósito: Creer que tu trabajo no solamente sirve a un propósito inmediato, sino también a uno más grande que tú

¿Cómo funciona el barómetro de salario emocional?

“El salario emocional son todas aquellas retribuciones no económicas que un trabajador percibe con el fin de contribuir a que pueda satisfacer sus necesidades personales y familiares. Es un elemento no monetario pero de efecto simbólico en la calidad de vida y la productividad de las personas”, dice Florencia González, analista de capital humano.

Aunque es un elemento no tangible, el salario emocional puede medirse, y es justo eso lo que hace el Barómetro. Y lo puede hacer en cualquier empresa, no importa el tamaño.

Por su parte, Elizundia explica que, a partir de encuestas, se generan datos, patrones y estos crean tendencias, de esa manera cada organización puede ver lo que se llama firma emocional de la marca o de la empresa.

“Son los tres factores en los que están mejor”, dice. La herramienta puede hacer estudios comparativos de género, diferencias de edad o con gente nueva.

“Coleccionamos todos los datos, los interpretamos y analizamos para darle esto a la empresa, con los resultados ellos puede ver exactamente en qué punto y con qué población o departamento es el problema”.

Live Your Brand, la empresa detrás del Barómetro, ha creado un juego para ser conscientes de los factores del Salario Emocional de manera divertida.

Está abierto para todo mundo y es gratuito. Aquí te dejamos el enlace para que descubras tu salario emocional.

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El salario emocional no compensa un mal salario

El salario emocional puede compensar al trabajador más allá de lo económico y está diseñado para lograr un equilibrio personal, laboral, social y –al mismo tiempo– incrementar la competitividad de la empresa.

“El salario emocional, clave para reducir el estrés”, menciona Francisco Gay Puyal, profesor de la Universidad de Navarra.

Este salario también puede incrementar las ventas, retención de talento, productividad, la motivación y ausentismo, pero “nunca un salario emocional puede compensar un mal sueldo, si es usado con ese argumento tendrá el efecto contrario”, advierte la experta.

Aunque cada uno debe hacerse responsable de su salario emocional, los empleados sí pueden exigirlo en su empresa.

Durante la pandemia Elizundia y su equipo han detectado que debido al home office se está  viendo muy afectada su sentido de pertenencia, la dirección, y el sentido de propósito.

“Gastamos un tercio de nuestras vidas trabajando, más o menos 90,000 horas. Es momento de rediseñar el trabajo a través del salario emocional”, concluye Marisa Elizundia.