el legado de Rafael Navarro
Rafael Navarro (Foto: Cortesía UNAM)

Solo la muerte pudo poner un alto a la ascendente carrera de Rafael Navarro González, notable investigador del Instituto de Ciencias Nucleares, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Murió el 28 de enero en un hospital de la Ciudad de México, a causa de complicaciones derivadas por la Covid-19. Tenía 61 años de edad.

“Recibí la noticia de que falleció a las 11:30 de la mañana, su hija me lo comunicó por mensaje. Me siento muy triste. Sin embargo, vamos a seguir con el legado de este gran académico”, comenta en entrevista para Tec Review, María del Pilar Carreón Castro, directora de dicho Instituto.

Navarro González, además de ser parte del proyecto Curiosity (vehículo explorador de Marte), en colaboración con la Agencia Espacial Estadounidense (NASA), tenía el plan de encontrar una superficie estéril, análoga a la del planeta rojo, en el desierto de Atacama, en Chile, para hacer experimentos que luego se pudieran replicar sobre suelo marciano.

“También tenía un proyecto sobre el papel de los relámpagos volcánicos en el origen de la vida”, explica Carreón Castro, quien asegura que se pondrá en contacto con los colaboradores y alumnos de Navarro para proseguir con estas investigaciones.

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Se quedó a dos semanas de ver la llegada de nuevas sondas al planeta rojo

“Es una gran pérdida. Rafael era un investigador que no solamente tenía una carrera muy brillante, sino que era una persona de un trato muy amable, que generó todo un grupo de trabajo en la UNAM”, dice en entrevista para Tec Review, José Franco, investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad.

Franco confirma que Navarro era el experto de la UNAM en la búsqueda de vida en otros planetas, en particular en Marte.

“Desafortunadamente muere un par de semanas antes de que las nuevas sondas, mandadas a mediados del año pasado, lleguen a Marte”, platica este científico.

Son tres sondas orbitales –Mars Odyssey y Mars Reconnaissance, de la NASA, y Mars Express, de la Agencia Espacial Europea– ya cercanas a ese planeta que harán estudios sobre la corteza y la atmósfera marcianas.

“Rafa, quien estaba muy atento a los experimentos definidos por Estados Unidos, se quedó sin poderlos ver”, expresa Franco.

Navarro también dedicó gran parte de su trayectoria a la divulgación de la ciencia. “Muchos niños querían estudiar astrobiología por él. Además, inició esta área de estudio en México”, aclara la directora del Instituto de Ciencias Nucleares.

Ella cuenta que aunque Rafael pudo haber laborado en Estados Unidos, decidió quedarse en su país.

“Él siempre quiso trabajar en México y no solamente en México, sino especialmente en la UNAM”, finaliza María del Pilar Carreón.

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