Emprendedores indefensos ante desaparición de autónomos
Expertos aseguran que, en tiempos de crisis, es mejor no hacer cambios que produzcan incertidumbre. (Foto: iStock)

Por considerar que son caros y que duplican funciones, el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso que los órganos autónomos desaparezcan y que sus funciones sean absorbidas por dependencias federales.

Las reacciones ante esta declaración no se hicieron esperar. Uno de los sectores que más preocupado se encuentra por la posibilidad de que ya no existan órganos autónomos como la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), es el de los emprendedores de México.

Por ello, en Tec Review nos dimos a la tarea de recoger tanto su perspectiva como la de la academia para entender y dimensionar el impacto que esta propuesta –de hacerse realidad–traería para ellos.

Recomendamos: La historia detrás de las diferencias entre Andrés Manuel López Obrador y Twitter

Mensaje de inestabilidad

Siempre que un país atraviesa cualquier tipo de crisis, en este caso la generada a causa de la pandemia de la Covid-19, explica la doctora Blanca Tapia, investigadora de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lo que se hace es presentar iniciativas diversas en aras de obtener recursos y con ello hacer frente a la crisis.

Sin embargo –advierte– la desaparición particular de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) no solo afectaría a los emprendedores, también a toda la cadena de valor que llega hasta el consumidor final y que se genera con una competencia sana, sino que a nivel internacional se estaría mandando un mensaje de incertidumbre e inestabilidad.

“Cuando se habla de que los órganos autónomos, como la Cofece, desaparezcan, sí preocupa, por la función que tienen de proteger el proceso de competencia y el funcionamiento eficiente de los mercados. La decisión afecta a los emprendedores y a las empresas”, señala en entrevista.

“Lo que me preocupa a mí es el espacio de restituir las instituciones, porque cuando estamos en crisis lo que necesitamos es estabilidad. Entonces, podría ser una mala señal para el mercado. Se están eliminando ciertas instituciones que han generado avances, sobre todo esta parte de la Cofece, que vigila y promueve la sana competencia para garantizar un piso parejo para los empresarios y emprendedores”.

Con la académica coincidió Juana Ramírez, presidenta del Consejo Directivo de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) que cuenta con más de 22,000 afiliados.

En entrevista, considera que existen otras acciones prioritarias. “No solo para optimizar el gasto del gobierno o su funcionamiento administrativo, sino que en realidad sí tengan un impacto adecuado sobre el bienestar y operación del país. En la ASEM creemos que, por el contrario, hay que fortalecer órganos como la Cofece para que tengan mayor capacidad de defender a los emprendedores, a los empresarios, a la gente de las pequeñas y medianas empresas, de manera que puedan ser mucho más competitivos y puedan operar en condiciones justas”, explica la representante de los emprendedores.

Ramírez pide no olvidar que los órganos autónomos son victorias alcanzadas por la ciudadanía y por la oposición en otros periodos para defenderse –incluso– del propio Estado.

“Si el Estado nos defiende, ¿quién nos defiende del Estado?”, cuestiona.

Atendiendo a que las instituciones en un país generan seguridad y solidez para las inversiones en el largo plazo, desaparecerlas puede generar un espacio de incertidumbre que no es ideal.

Hace menos de 10 años –explica la titular de la ASEM– en México existían dos o tres fondos de inversión de capital de riesgo para el emprendedor. En la actualidad, se cuenta con más de 70 fondos de inversión que dedican capital a los proyectos de emprendimiento.

“Eliminar los órganos autónomos generaría de forma directa un espacio de incertidumbre para la inversión que afectaría profundamente la dinámica que venimos logrando en el ecosistema de los emprendedores”, asegura Ramírez.

Gustavo Merino, profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, también está preocupado.

“Yo estoy francamente preocupado. Atentar contra estos órganos y su autonomía sería dañino para la sociedad y para la economía mexicana (porque) los beneficios son para todos”, expone el académico.

Merino considera que, gran parte del problema que lleva al presidente López Obrador a proponer la desaparición de los órganos autónomos, es la percepción de que sirven a los emprendedores, a los empresarios y a las personas “ricas”, pero la realidad es que impactan en todos los niveles de la sociedad.

“Si se maneja solo como un beneficio para los emprendedores es donde existe esa confusión porque los beneficios son indirectos, los beneficios se traducen en mejores bienes y servicios, menores precios, más innovación, más inversión… entonces esto ayuda a todos”, insiste el académico.

La Cofece y el IFT están dedicados a la parte de competencia, a fin de proteger el proceso competitivo.

“Que haya un piso más parejo para las actividades económicas para que los emprendedores que quieran desarrollar una idea, una empresa, un proyecto, puedan tener la tranquilidad que que su esfuerzo, su inversión no va a ser minada por la práctica monopólica o anticompetitiva de otra empresa u agente económico”, agrega Merino.

Estos órganos autónomos protegen a los emprendedores para que no llegue un actor más grande o que un grupo de distintos actores se pongan de acuerdo para evitar su entrada al mercado.

Además, en este caso, la Cofece y el IFT tienen la posibilidad de opinar sobre políticas públicas o propuestas de iniciativas de ley en cuanto a su posible impacto sobre el proceso competitivo.

“Esto es muy importante porque evita que, a futuro, se generen reglas, normas y políticas que puedan contribuir a minar este proceso anticompetitivo y evitar que algunos hagan prácticas monopólicas”, explica el académico del Tec de Monterrey.

Como parte de la certeza a la inversión que brindan estos organismos, por ejemplo, en el T-MEC se incluye al IFT, así como los órganos equivalentes en Canadá y Estados Unidos.

Te puede interesar: Kavak cierra su tercera ronda y entra a la ruta de los ‘unicornios’

Caso Cornershop

Un ejemplo de cómo la Cofece ha ayudado a que haya sana competencia y piso parejo es el caso Cornershop.

La presidenta de la ASEM dice que, en su momento, la Cofece negó la autorización para que Walmart adquiriera Cornershop, empresa de delivery fundada por el chileno Daniel Undurraga, socio fundador de la ASEM.

“La Cofece niega esta autorización y la niega después de nueve meses. Entonces, nosotros desde la ASEM, en su momento, criticamos el tiempo que se tomó la Cofece en hacer el análisis y que en otros lugares del mundo toma tan solo algunas semanas. Sin embargo, en ese momento fue muy loable. Supimos que la Cofece, en lugar de sentirse agredida por la crítica, abrió las puertas al debate. Abrió un foro de conversación en donde, no solo fue invitada la Asociación de Emprendedores de México, sino que también otras organizaciones, fondos de inversión, emprendedores”, cuenta Ramírez.

En estas mesas de diálogo, la Cofece les dijo que quería entender mejor el mercado y las dinámicas del ecosistema emprendedor.

“Particularmente, con este tema de la negativa de Cornershop, lo que pudimos ver fue a un equipo de personas extremadamente calificadas y profesionales con una argumentación técnica muy sólida que, lejos de si estábamos de acuerdo o no, nos daba cuenta de un ejercicio profesional en donde el resultado podría no ser del agrado del emprendedor”, cuenta.

Recientemente la Cofece autorizó la adquisición de Cornershop por parte de Uber. “En todos estos ejercicios la Comisión está defendiendo la libre competencia en favor de los consumidores, pero también está protegiendo a los emprendedores”, afirma Ramírez.

Te puede interesar: La crisis de las cafeterías tras la pandemia

Órganos autónomos ¿un gasto excesivo?

De acuerdo con el Presidente López Obrador, en México existen más de 200 órganos autónomos que anualmente reciben un presupuesto de alrededor 500,000 millones de pesos.

Aunque los académicos y la titular de la ASEM coincidieron en que es necesario hacer una revisión para identificar deficiencias y áreas de oportunidad, rechazan que, al menos, la Cofece, el IFT y el INAI desaparezcan.

Gustavo Merino considera que es errónea la afirmación de que se trata de órganos onerosos, porque el gasto anual de estos tres órganos autónomos es de alrededor del 0.5 % del presupuesto anual del Gobierno federal.

Para este 2021, la Cámara de Diputados aprobó un presupuesto de 598 millones 670 mil pesos a la Cofece, 905 millones 335 mil pesos al INAI y mil 510 millones de pesos al IFT, es decir, unos 3,000 millones de pesos anuales.

“Evidentemente son organismos especializados que deben tener personal con alta capacidad técnica y hay que pagarles acorde, pero, en cuanto al total del presupuesto, en realidad es bajo. Puede que haya revisiones, verificar gastos innecesarios, pero lo que sí es que, en total, representan una pequeña proporción del gasto, entonces no es un tema de ahorro muy grande y además si se cuenta el beneficio de estos organismos en términos de lo que ganan para el país, es mucho mayor que de lo que cuestan”, sostiene el académico.

Paralelamente, los expertos cuestionan la posibilidad de que estos órganos autónomos sean absorbidos por otras dependencias, como lo propuso el Ejecutivo federal.

Aunque estas dependencias pudieran hacer tareas similares, de origen su función y objetivo dentro de la Administración Pública es otro, además de que esta decisión terminaría con la autonomía con la que cuentan.

Solo habría que recordar que la primera Ley de Competencia salió en 1992 y, aunque era muy novedosa para su tiempo, la Comisión de Competencia tenía autonomía técnica, pero su cabeza de sector era la entonces Secretaría de Comercio.

“La Cofece, el IFT y el INAI han trabajado de manera independiente y consiguiendo los objetivos de la ley que los regula”, señala Merino.

Te puede interesar: Un millón de empresas cerraron sus puertas por la pandemia

Mejor revisión

Antes de pensar en desaparecer a estos órganos autónomos que, entre otros casos significaría un impacto negativo para los emprendedores del país, Juana Ramírez hace un llamado a hacer una revisión profunda de sus resultados, a fin de mejorarlos.

Un cambio que considera ideal es la apertura de una ventanilla en la que los emprendedores pudieran hacer denuncias.

Cuando un nuevo empresario llega a un mercado tradicional en el que unos pocos participan y que, evidentemente, gracias a sus innovaciones pueden cambiar las reglas de ese mercado en beneficio de los consumidores, tradicionalmente se presentan casos de competencia desleal de las empresas ya establecida, ya sea nacionales o internacionales.

Dumping de precios, publicidad engañosa, robo de propiedad intelectual, difusión de información falsa, daño reputacional u ofrecer dinero a los empleados para obtener información clave, son algunas de las prácticas a las que se enfrentan.

“Tendríamos que hacer ventanillas de atención y defensa de los emprendedores que permitan denunciar estas prácticas, que sean investigadas y que se llegue a conclusiones que se conviertan en reglamentos y leyes que mejoren y hagan más parejo el piso de la competencia”, propone la ASEM.

Juana Ramírez considera que sería un paso adelante, porque para los emprendedores hay muy pocas herramientas de defensa y porque, en muchas ocasiones, está lejos de sus posibilidades el poder contratar a algún despacho para que los pueda defender.

Recomendamos: ¿Quieres tener un emprendimiento de cannabis? México ya tiene reglamento para uso médico

Reactivación económica

Cuando se habla de reactivación económica es necesario hablar de emprendedores mexicanos que fundan empresas en México, que le apuestan a la legalidad y que son los responsables del 70 % de los empleos formales del país.

“Los resultados ahí están, lo que pasa es que a veces no se reconocen porque son indirectos. Por ejemplo, a usted le cuesta más barato usar su celular, pero no ve directamente que esto tiene que ver con la actuación de la Cofece o el IFT, porque no es evidente, ellos no cambian el precio, sino que es el mercado. Lo que ellos hacen es generar mejores condiciones de competencia y eso hace que bajen los precios de los servicios”, concluye Merino.

En tanto, Blanca Tapia, investigadora de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM y ex jefa del Centro Nacional de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa de esa facultad, considera que la comunidad académica, más que preocupada, debería estar ocupada, porque cuando se habla de la desaparición de algo tan importante lo que se pide es diálogo, que haya reflexión y consulta de especialistas para analizar la importancia estratégica que tienen estos órganos.

“Cuando piensas en la parte del emprendimiento y de las empresas en esta época de crisis, creo que la Cofece es estratégica y cuando tu demuestras que lo que estás invirtiendo se está redituando en beneficios, yo creo que cualquiera debe valorar esa parte”, dice la académica.