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Las clases han sido hackeadas por zoom (Foto: iStock)

Los hackers están al acecho y las clases en línea se han convertido en su nuevo campo de acción. Maestros y alumnos que, de buena fe, interactúan vía online corren el peligro de volverse víctimas de los ciberdelincuentes.

De acuerdo con Roberto Martínez, analista senior de seguridad en Kaspersky para Latinoamérica, es recomendable que las escuelas hagan un inventario de las amenazas en la red para realmente saber a qué ciberpeligros pudieran estar expuestos.

“Hay que entender que con el cambio a una estructura de clases en línea, se está llamando la atención de los cibercriminales, en el sentido de ver las escuelas como objetivos de ataque”, afirma este experto en entrevista para Tec Review.

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Las estrategias del enemigo

Las plataformas de enseñanza en línea de las instituciones educativas pueden ser afectadas por una estratagema de denegación de servicio, cuyo fin es colapsar el sistema. Esto lo hacen los hackers mediante un exceso de peticiones de conexión.

“Se consumen recursos de tal manera que se evitan las conexiones auténticas. Cuando alguien quiere conectarse el servidor, éste se encuentra saturado y no hay manera de que el estudiante o el maestro puedan conectarse”, explica Martínez.

Por otro lado, están las aplicaciones como Zoom o Microsoft Teams, que si no se protegen adecuadamente podrían provocar también que un tercero no autorizado entre a media sesión, como ocurrió en una ciberclase de una escuela de Brookfield, Kansas City, cuando un individuo enmascarado apuntó con una pistola a través de la pantalla.

“Si se quiere descargar estas aplicaciones y antes se hace una búsqueda de ellas en Google, hay que saber que los cibercriminales pagan para que sus anuncios aparezcan al principio. El maestro o el estudiante a veces creen descargar la versión oficial, pero en realidad están descargando una versión modificada que puede contener malware y tomar el control de la cámara web y el teclado”, advierte este analista de seguridad.

Por esto, es recomendable siempre cerciorarse de que se hacen las descargas de la fuente oficial, además de adicionar características de reforzamiento a estas herramientas de videoconferencias.

“En la medida de lo posible hay que utilizar doble factor, esto significa que ya no es suficiente acceder solo con usuario y contraseña, sino que se requiere aparte proporcionar un token, como el que mandan los bancos”, dice Martínez.

Este ejecutivo de Kaspersky sugiere que es preciso cuidar la privacidad del equipo con herramientas de protección que no solo protegen de virus, sino también de ser redireccionado a sitios maliciosos que se hacen pasar por los de las instituciones educativas.

“También hay que instalar gestores de contraseñas, son programas que de manera automatizada generan contraseñas largas, no tan fáciles de adivinar, sin que se tengan que memorizar; lo único a recordar es la clave de acceso a esta herramienta”, comenta Martínez.

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Cuidado con el internet público

Muchos maestros utilizan, complementariamente a las plataformas educativas institucionales, redes sociales para interactuar con los alumnos; sin embargo, esto no es conveniente.

“Si la escuela ya tiene una plataforma, es más recomendable apegarse a su uso porque si no, puede verse expuesta la privacidad de los alumnos. Definitivamente, una red social no es la mejor forma de interactuar desde el punto de vista educativo”, asevera Martínez.

Es crucial aclarar que la red inalámbrica de las instituciones educativas debe considerarse como red pública y, por tanto, es red no segura. Por esto, cuando ocurra el retorno a las aulas, Martínez aconseja lo siguiente:

“Conviene utilizar una aplicación de red privada virtual que proteja la información que viaja a través de la red para que si alguien (un hacker) está haciendo una captura de tráfico, no pueda ver los datos enviados”.

En la red se pueden encontrar versiones gratuitas de estos instrumentos de seguridad informática; no obstante, Martínez expresa que hay opciones más robustas, pero con un precio.

“Un gestor de contraseñas andará sobre los 140 pesos anuales, mientras que una licencia de antivirus hasta para tres dispositivos cuesta desde 400 pesos al año, cuan la cual se podría proteger una tablet, un smartphone y una computadora por el mismo costo”, concluye.