Esta captura de video tomada de una corriente de vida por la compañía de biotecnología alemana BioNTech durante su conferencia de prensa para brindar una actualización sobre su programa de desarrollo de vacunas COVID-19 el 22 de diciembre de 2020 en su sede en Mainz, Alemania occidental, muestra al cofundador de BioNTech, Chief Medical Oficial y científico Ozlem Tureci. (Foto de BioNTech / AFP)

Llegaron las tan esperadas vacunas tras un año de esfuerzos sin precedentes en el mundo científico. Hombres y mujeres –a un ritmo histórico– formularon las vacunas que dan un respiro de esperanza al final de este 2020.

En Tec Review te contamos sobre los personajes que están detrás de algunas de las vacunas contra Covid-19:

Ugur Sahin y Özlem Türeci, la pareja alemana detrás de la vacuna Pfizer y BioNTech

científicos detrás de las vacunas
Esta captura de video tomada por la compañía de biotecnología alemana BioNTech durante su conferencia de prensa para brindar una actualización sobre su programa de desarrollo de vacunas Covid-19 el 22 de diciembre de 2020 en su sede en Mainz, Alemania occidental, muestra al CEO y cofundador de BioNTech, Ugur Sahin hablando. (Foto de BioNTech / AFP)

La farmacéutica estadounidense Pfizer y la empresa alemana de biotecnología BioNTech son los primeros fabricantes de medicamentos fueron los primeros en mostrar datos exitosos de un ensayo clínico a gran escala para obtener una vacuna contra la Covid-19.

Los datos positivos son un éxito para el matrimonio de investigadores que está detrás de la compañía de biotecnología que nunca ha producido una vacuna, pero que lidera la carrera en la búsqueda de un escudo contra la Covid-19.

Se trata Ugur Sahin (de 55 años) y Özlem Türeci (de 53 años), una pareja de investigadores alemanes de origen turco que fundaron BioNTech. Ellos han dedicado sus vidas a usar el sistema inmunológico como un aliado contra el cáncer.

Sahin trabajó en hospitales universitarios en Colonia y en la ciudad suroeste de Homburgo, donde conoció a Türeci durante su carrera académica temprana. La investigación médica y la oncología se convirtieron en una pasión compartida.

Su vida como emprendedores comenzó en 2001, cuando establecieron Ganymed Pharmaceuticals para desarrollar anticuerpos que combaten el cáncer. Obtuvieron fondos, y en 2008 ya estaban ocupados construyendo BioNTech, fundada para buscar una gama mucho más amplia de herramientas de inmunoterapia contra el cáncer.

El valor de mercado de BioNTech, que la pareja fundó y cotiza actualmente en Nasdaq, se había disparado a 21,000 millones de dólares al cierre del año 2020, desde los 4,600 millones de dólares de hace un año.

La historia de BioNTech dio un giro en enero, cuando Sahin se encontró con un artículo científico sobre un nuevo brote de coronavirus en la ciudad china de Wuhan y le sorprendió lo pequeño que era el paso desde medicamentos de ARNm contra el cáncer hasta vacunas virales basadas en ARNm.

BioNTech asignó rápidamente alrededor de 500 empleados para trabajar en varios compuestos posibles y logró ganar al gigante farmacéutico Pfizer y al farmacéutico chino Fosun como socios en marzo.

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Sarah Gilbert, la mente detrás de la vacuna de Oxford-AstraZeneca

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Sarah Gilbert (Foto: Captura de Pantalla video Oxford University)

Sarah Gilbert lleva 15 años dedicada al desarrollo de vacunas contra la influenza y otros patógenos emergentes, entre ellos el MERS, un miembro de la familia de los coronavirus.

Por ese motivo, cuando se conoció la secuencia genética del nuevo virus, ella y su equipo del Instituto Jenner, de la Universidad de Oxford, comenzaron a trabajar en un desarrollo que pudiera proteger al organismo contra la infección, pero con una ventaja: ya conocían la plataforma para poder llevarlo a cabo.

“Ésta es una vacuna que la necesita en todo el mundo, no lo podemos hacer solos, por eso necesitamos trabajar con distintos agentes que estén comprometido para que todo el mundo tenga acceso global a la misma, y me enorgullece haber compartido con Astrazeneca este proceso para poder hacer un cambio en el mundo y no solo en algunos países”, explicó Sarah.

La fórmula está hecha a base de un virus genéticamente fabricado. De esta manera, esta vacuna se parece al nuevo coronavirus y el sistema inmune puede aprender a luchar contra él. Al estar basada en un adenovirus modificado, que no se replica, es más segura, en especial para los pacientes más frágiles.

La especialista explicó que mientras el mundo iba contando los casos de contagios y fallecidos en el mundo, desde Oxford y con el apoyo de Astrazeneca trabajan incansablemente para buscar una solución segura y efectiva: “A medida que se iban conociendo más y más casos fuimos elaborando una respuesta rápida”.

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Katalin Karikó, la científica que pone el ejemplo

El equipo científico cuyo descubrimiento de la biología del ARN mensajero en 2005 en la Universidad de Pensilvania ayudó a allanar el camino para las vacunas COVID-19 de Pfizer / BioNTech y Moderna recibieron su primera dosis juntos el viernes 18 de diciembre en Penn, más de 20 años después de que comenzaran su colaboración científica básica. (Foto: Tomada de https://www.pennmedicine.org)

El trabajo central detrás del método del ARNm proviene de Katalin Karikó, una emigrante nacida en Hungría que llegó a Estados Unidos para trabajar en temas relacionados con el ARN. 

Tras muchos obstáculos, entre ellos el cáncer, Karikó terminó trabajando con BioNTech.

Karikó estuvo al frente de por lo menos dos importantes avances. En 2005, junto con su principal colaborador Drew Weissman, resolvió un fallo del ARNm sintético. Diez años después, descubrieron cómo enviarlo a la parte correcta de las células. “Lo revisamos una y otra vez y al final pensaba ‘¿Qué más puedo hacer?’ porque sino sentía que estaba desperdiciando mi vida”, dijo.

Estas innovaciones fueron clave para la vacuna contra la Covid-19 desarrollada por Pfizer y su socio alemán BioNTech, donde Karikó es ahora vicepresidenta, así como para la vacuna producida por Moderna.

Ambas funcionan dando a las células las instrucciones para fabricar una proteína de superficie del coronavirus, que simula una infección y entrena al sistema inmunológico para cuando se encuentre con el virus real. (Con información de agencias)

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